viernes, 25 de enero de 2013

Suspiro 79 Se acabaron los suspiros


Veía las mentiras que se decía a si mismo. La duda atravesando su mirada dolorosamente. Lo entendía, yo también tenia miedo de decir algo que destruyera todo esto. Me alegraba mucho que intentara ayudarme a ser fuerte. Aunque yo sabia que ambos nos mentíamos.

Tu: ¿lo prometes?
Bill: lo prometo amor, saldremos de esta…lo prometo…

Beso mi mano para después con su mejilla rosarla suavemente mientras yo lo miraba. Mi pobre hombre, siendo fuerte por ambos. No quería verlo destrozado de ninguna manera pero a veces muchas cosas nos dejan fuera de control o de nuestro alcance  Pero creería en su promesa yo sabia que si él decía algo, entonces seria cierto. Sí lo seria…

Bill: te lo prometo…

Cerro sus ojos para detener las lagrimas mientras sentía tu tibia y suave piel en su mejilla, resando e implorando que siempre estuvieran juntos.


Capitulo 79




Estaban mirando televisión mientras esperaban a que otro día pasara. De pronto la puerta se abrió y en ella aparecieron flores color lilas asomándose

Tu: que lindas – sonreíste-

Luego Tom se asoma sonriendo

Tom: hola, hola ¿Cómo esta nuestra paciente?
Tu: Tom! –feliz- que bueno verte
Tom: sí yo de nuevo, vengo a traerte esto y a relevar un rato a Bill porque Irene dijo que debías ir a comer algo saludable y descansar
Bill: pero no quiero dejarla
Tu: no te preocupes mi amor, estaré aquí. No tengo a donde mas ir –resignada-
Bill: bien, pero cualquier cosa me avisan –miro a Tom-
Tom: lo prometo –levanto su mano en forma de promesa- 
Bill: bien, ahora regreso

Se acerco a ti para darte un beso

Tu: esta bien, con cuidado –sonries-

Después se despidió de Tom y salió de la habitación. Lo viste irse y luego ustedes comenzaron a hablar.

Tom: vaya te ves bien a pesar de todo –sonrie-
Tu: no mientas. Se que me veo pésima, estoy pálida y demacrada 
Tom: claro que no mujer, tu belleza siempre esta ahí. Nunca desaparecerá

Decía mientras colocaba las flores en un florero cercano y te miraba sonriente.

Tu: sí claro. –sarcasmo-
Tom: a ver ¿Qué te pasa? ¿Por qué estas tan de malas? –sonriendo-
Tu: por todo Tom –cansada- no me gusta estar en este lugar, no me gusta que Bill este perdiendo tiempo de su vida cuidando de una enferma como yo y ademas ustedes siempre tratan de venir, no viven sus vidas por también estar conmigo. Soy una carga para ustedes.

Una lagrima cayo por tu mejilla, la limpiaste en ese instante. Miraste a Tom con una sonrisa forzada.

Tu: solo es eso, a veces desearía que todo este acabara que si tengo que morir entonces sea pronto para que ustedes dejen de preocuparse por esta horrible e inútil enferma.
Tom: no seas tan dura contigo misma –limpio otra lagrima tuya- ademas nosotros adoramos cuidar a esta horrible e inútil enferma, como tu dices. Pero no eres ninguna de esas cosas. Siempre has sido buena con nosotros y te apreciamos ademas no es una molestia venir a verte. Nos sentimos más que honrados y felices de apoyar a alguien que queremos. Entiende a Bill, él nunca se ira de tu lado por mas cansado que este, él te ama y tiene miedo de perderte. 

Tu: sí lo se y aprecio su amabilidad
Tom: no es amabilidad, es cariño muñeca. Deja que nosotros te cuidemos, siempre has sido tu quien cuidara de nosotros, ahora esto es una forma de decirte cuanto nos preocupamos por ti. No te ataques ahorita, debes ser fuerte y valiente pequeña. Ya veras que pronto todo esto será un amargo recuerdo. Estamos juntos en esto, todos. ¿me entiendes?

Él tomo tu mano dándote su apoyo y valentía.

Tu: gracias

Te acercaste para abrazarlo. Pensabas que bien era que tus amigos siempre te apoyaran en todo y cuidaran de ti cuando mas los necesitabas. Ya no tenías tanto miedo puesto que había razones por las cuales luchar y seguir creyendo que todo esto pasaría.

Tu: pero si algo me llegase a pasar…

Tom te miro molesto porque volvías con el tema

Tu: solo es por si al caso –lo miraste- quiero que me prometas que vas a cuidar de él, que le ayudaras a salir de esto. Prométemelo Tom, no quiero que Bill sea como antes, promete que lo cuidaras por mí.
Tom: te lo prometo (tu nombre) pero estoy seguro que no tendré que hacerlo porque tu vas a estar aquí

Lo miraste seria pero cuando el sonrió convencido de sus palabras no pudiste hacer mas que fingir una sonrisa igual a la suya. Te dio un gran abrazo que te ayudaba a reconfortarte debido al miedo que sentías por dentro de que de pronto todo se acabara y las luces se fueran dejándote en una enorme obscuridad. Dicen que no se le debe temer a la muerte pero ¿Cómo no hacerlo si te vas solo? ¿Qué pasaría con quienes se quedaran? ¿Qué pasaría contigo  y todos los sueños que quisiste hacer? ¿Qué pasaría con el amor que tenias con Bill? 
Cerraste fuertemente tus ojos sintiendo a Tom, al saber que estaba a tu lado te hacia alejar esos pensamientos de soledad. No te gustaba quedarte sola porque el miedo te atacaba y por eso siempre había alguien contigo.

Afuera de tu habitación Tom llevaba un largo rato esperando. Miraba la hora cuando escucho la voz de Bill hablándole mientras se acercaba

Bill: ¿Qué paso? ¿le paso algo? ¿Esta bien? – Pánico-
Tom: tranquilo Bill, solo salí porque el doctor debía hablar con ella –lo tranquilizo
Bill: ¿de que?
Tom: sobre los estudios
Bill: -pensó- necesito entrar

Dio medio vuelta y apenas iba a abrir la puerta cuando el doctor Adams la abre primero.
Viste su rostro lleno de preocupación y miedo. Primero te miro a ti y luego al doctor.

Billl: ¿Qué paso doctor, como esta (tu nombre)?
Doctor Adams: ella esta –te miro- bien –sonrio-
Bill: ¿enserio? ¿el tratamiento esta ayudando?
Adams: aun no sabemos bien, tenemos que esperar más. Con permiso me retiro tengo otros pacientes 

El doctor Adams camino algo apurado y serio de ahí. Tom y Bill lo vieron irse algo confundidos. Después te miraron.

Tu: tranquilos – sonreíste- estoy bien, el doctor Adams dice que mi cuerpo esta luchando 

Ellos se acercaron

Tom: ya ves y tu que creías cosas malas. Todo estar bien (tu nombre) no lo dudes
Tu: sí...todo estará bien – sonreíste-

Bill te miro serio pero preocupado, te veía feliz y sonriente asi que todo debía ir bien ¿no?
Estuvieron platicando por un largo rato. Reían y recordaban cosas graciosas, hasta que ya era la hora de que Tom se fuera. Se despidió de ti y de Bill.
Luego de que él se fuera, ustedes cenaron y vieron algo de televisión. Cuando ya iban a dormir le pediste a Bill que durmiera contigo en la cama del hospital. Él se negó al principio pero cuando hiciste pucheros no tuvo más remedio que acceder. Cuando se acostó a tu lado rápidamente lo abrazaste y te hundiste cerca de su pecho para respirar su aroma. Pasó sus manos por tu cintura y te protegió con todo su cuerpo. Siempre juntos, siempre a tu lado.

Paso una semana más para que tus papás supieran de tu enfermedad y tomaran el primer vuelo a Alemania. Cuando llegaron al hospital a verte sus ojos se inundaron por las lágrimas al verte en la cama. Te dieron fuertes brazos y besos paternales mientras tú intentabas de todas las formas posibles decirles que estabas bien y que nada malo había pasado, que pronto te recuperarías y saldrías de esta. Ellos se estaban hospedando en un hotel ya que no querían molestar en tu casa. Luego que estuvieron un rato contigo se despidieron para ir a descansar. Les dijiste que estaba bien pero ellos habían dicho que volverían al día siguiente para ver como estabas de nuevo. Te parecía demasiada preocupación pero eran tus padres y tú su única hija asi que realmente comprendías.

Esa noche te quedaste platicando con Bill hasta tarde sobre planes que tenían en mente y también sobre la galería. Querías volver a pintar como antes y él te apoyaba sabiendo que eso realmente te ayudaría en estos momentos. Te quejaste de las medicinas y a la vez de tus malestares debido al tratamiento. Él para hacerte dormir te había arrullado con una melodía que conocía, realmente tenia una bonita voz y lentamente al caer en tus sueños podías oir su voz desapareciendo en el fondo. Hasta que se dio cuenta que te habías dormido, te cubrió con una colcha depositando un suave y lindo beso en tus labios. Te moviste levemente pero el te arrullo de nuevo para que no te despertaras.
Estuvo un largo rato mirando por la ventana las luces de la ciudad, mientras pensaba y pensaba en que pronto estarías bien. Que pronto saldrías de esta mala situación y volverían recuperar el tiempo perdido. Sí pronto...

El tiempo había pasado tan lento esta vez o quizás era yo quien quería verlo asi. Habían pasado dos meses de mi estadía en el hospital y veía como todos seguían a mi lado apoyándome realmente como una gran familia. Mis padres habían decidido comprar una casa aquí para estar más cómodos y poder verme los días que fuesen necesarios. Realmente les agradecía su apoyo, había pasado hablando mucho tiempo con ellos, mas con mi madre.Ella lloraba cada vez que me veía porque hablaba sobre como se arrepentía por haberme obligado a casarme con Bill, pero yo le decía que estaba bien que en realidad no importaba ya que gracias a eso había conocido al mejor hombre del mundo. Mi gran amor.

Un dia que me encontraba sola, me pare hacia el baño por una necesidad. Al terminar lave mis manos y me mire en el espejo que estaba en la pared. Mire mi rostro tan pálido que parecía que el sol no me había visto en años. Mis ojos se veían cansados a pesar de todo el tiempo que dormía. Y en realidad era mucho, Bill le había preguntado al doctor si eso era normal y él había respondido que sí. Aun asi eso no le había quitado preocupación a él y los demás. Toque delicadamente mi cabello el cual parecía perder su color ya que se veía mas rojizo a lo que era. Resumido en una palabra me veía: Fatal.
A pesar de que todos siempre me decían que seguía igual de bonita, no les creía. Sabía la verdad y sabia que los decían porque me querían, era tanto que se mentían para ocultar el dolor.

Tu: entonces…-lo miraste- no esta funcionando
Adams: lamento decirle esto, pero no - te miro.
Tu: bueno, al menos lo intente
Adams: por favor señora no se preocupe aun no ha perdido
Tu: lo se doctor –sonreiste cansada- solo que realmente pensé que no tendríamos que llegar a esto
Adams: la entiendo pero ya he ingresado su nombre a la lista de espera
Tu: pero eso no es muy seguro ¿verdad? Puede llegar el caso en que yo muera antes que encuentre donante
Adams: es una probabilidad, pero ya vera que todo estará bien

Tu: ¿me esta hablando como doctor o como persona?
Adams: yo…le hablo como persona la cual tiene fe y he visto casos como estos. Usted es joven tiene una vida por delante, hijos que conocer es…
Tu: no diga mas doctor -sonreíste tristemente- todos siempre me dicen lo mismo pero realmente no estoy ciega…puedo ver en sus ojos la verdad…-bajaste tu mirada lentamente-
Adams: ¿quiere que le diga a su esposo?
Tu: no…no ahora, sabe realmente si fueran mis últimos momentos. Quiero pasarlo como si realmente todo estuviera bien. –Sonreiste-
Adams: bien, después vendré a verla
Tu: claro.

Después de que el doctor Adams saliera, miraste perdidamente la puerta. Pensando y pensando en muchas cosas. Cubriste tu rostro cuando sentiste las lagrimas caer rápidamente, tu energía se estaba agotando. El fingir no sentir dolor y desesperación de la situación costaba mucho, más cuando Bill estaba a tu lado. Mas cuando sabias que podrías dejarlo solo, sin saber si algún día volverían a encontrarse. Sin saber a donde te dirigías después de esto…sin saber nada. Solo que lo amabas.

El tiempo siguió pasando y yo seguí callando dolor. Lentamente miraba a mi cuerpo morir, mientras las estaciones pasaban afuera de mi ventana. Cada vez me sentía mas lejos de todo, pero ellos realmente me regresaban hasta donde pertenecía. Mi cumpleaños había llegado y todos habían ido a visitarme junto con pastel y globos, comimos y reímos en el hospital. Realmente me habría encantado pasarlo fuera de este pero ahora mi cuerpo estaba mas cansado y no soportaba mucho movimiento. Aun asi todos habían estado conmigo, Bill estaba encantado y el verlo sonreír me alegraba mucho. Verlos a todos ahí y saber que habían sido las mejores personas que había conocido, me hacia ver que realmente no había desaprovechado mi vida. Había hecho las mejores amistades del mundo, serian personas que llevaría conmigo en mi débil corazón a donde quiera que fuera. Donde sea, siempre estarían conmigo apoyándome y dándome su amor.

Otro mes mas paso y la navidad ya estaba empezando, fue realmente lindo todo. A pesar de que lo único que me gustaba hacer era descansar y dormir. Ese día me había puesto un conjunto muy abrigador. Decidí salir para una cena especial que haríamos todos juntos en la mansión. Con Bill siempre a mi lado cuidándome me había divertido. Todos reíamos por los recuerdos, Tom había aprovechado para contar todas las vergüenzas que me habían pasado pero obviamente no me había quedado atrás y había contado algunas suyas. La madrina de Bill contaba cosas de él cuando niño y realmente había sido un rebelde sin causa. Esa noche fue la mejor de todas, había visto a mi familia junta. Todos ellos, eran como los hermanos que nunca había tenido, segundos padres y también estaban los mejores. Y el gran amor de mi vida, la persona que más apreciaba. Esa noche frente a la chimenea nos habíamos quedado solos admirando el pino de navidad mientras oíamos la voz de todos riendo en otros lugares de la casa.

Tu: ¿ existirán los deseos de noche buena?
Bill: para ti sí –sonrie- ¿quieres pedir uno?
Tu: ¿sabes como?

Lo mire separándome de su hombro sin que dejara de abrazarme por la cintura.

Bill: sí. Cierras tus ojos mirando a la estrella del árbol y suavemente lo susurros en tu mente deseando con todo tu espíritu navideño que se haga realidad. ¿lista?

Asentiste. 

Bill: bien, pidamoslo…

Ambos cerraron sus ojos y susurraron en sus adentro las cosas que mas deseaban de esta navidad. Cuando terminaron de pedirlo, abriste lentamente tus ojos y viste las pequeñas luces de colores. Te recargaste de nuevo a su lado sonriendo tranquila.

Bill: ¿Qué pediste?

Lo miraste levantando tu mirada bajo su rostro.

Tu: es un secreto

Ambos sonrieron. Él te dio un caluroso abrazo acompañado de un dulce beso, de esos en los cuales sentías que volvías a la vida y sabias que la lucha valía la pena. Todos los veían desde lo lejos como realmente se amaban y estaban juntos en las buenas y en las malas a pesar de todo  y todos.

La navidad acabo y el año nuevo también. El doctor decía que era una noticia muy buena el que resistiera hasta otro año, que eso era una buena señal para todo lo malo. Había hablado con otros expertos hacer de mi condición y realmente veían posibilidades en todo esto, pero debíamos esperar para todo. Yo estaba de acuerdo pero sabia que fuera lo que sucediera lo tomaria con calma y lo afrontaría con una gran fuerza y valentía. 

Matilde, años o días
dormidos, afiebrados,
aquí o allá,
clavando
rompiendo el espinazo,
sangrando sangre verdadera,
despertando tal vez
o perdido, dormido:
camas clínicas, ventanas extranjeras,
vestidos blancos de las sigilosas,
la torpeza en los pies.

Luego estos viajes
y el mío mar de nuevo:
tu cabeza en la cabecera,

tus manos voladoras
en la luz, en mi luz,
sobre mi tierra.

Fue tan bello vivir
cuando vivías!

El mundo es más azul y más terrestre
de noche, cuando duermo
enorme, adentro de tus breves manos.

Final- Pablo Neruda


De nuevo leia a mi viejo amigo, mi libro de poemas. Siempre que necesitaba salir de mi mundo, él estaba ahí esperando por mí y para ser hojeado. 
Los libros muchas veces te ayudan con problemas que realmente a veces no les encuentras respuestas. Conmigo no fue en ese caso, yo tenía miedo de lo que no conocía, de lo que nadie me podría decir puesto que nadie lo había vivido. Y si lo había conocido no había regresado para explicarlo.  Sin embargo no me rendiría y no busque respuestas tan solo deje que el tiempo me dijera lo que tenia que aprender. Solo deje que este rió siguiera su curso hasta encontrar su unión al mar. Solo eso….

Estabas en tu habitación sola, te levantaste a ver por el gran ventanal que tenías hacia el jardín. Era un dia de sol. Lindo y claro pero sin embargo a ti no te alegraba para nada.

Tu: si esta fuese la última vez que veo este paisaje…entonces…intentaría grabarlo en lo mas profundo de mi alma para llevarlo conmigo…

Después volviste a tu cama algo cansada, cubriste hasta tu cintura con la colcha y miraste a la nada por largas horas. Ese dia estabas en tu habitación hablando con el doctor Adams, Bill aun no llegaba de la salida que había tenido pero en cuanto volvió y entro a la habitación vio al doctor sentado en la orilla de tu cama. Ustedes hablaban susurrando y en cuanto lo viste tu mirada no cambio en nada, la mantenías vacia y tranquila. Eso Bill lo había notado y realmente le preocupabas.

Bill: ¿sucede algo? –preocupado-
Adams: no señor Kaulitz simplemente rutina diaria

Bill no entendía porque pero muchas cosas de las que decía el doctor sentía que no eran ciertas. Dirigió una mirada hacia ti y tu solo lo miraste vaciamente. Luego de que el doctor Adams se fuera ustedes se quedaron en silencio.

Bill: ¿Qué dijo?
Tu: nada. Cosas de doctores –seria-
Bill: ya veras que todo estará bien. Pronto saldremos de aquí

Estabas boceteando cuando de pronto te detuviste pero sin mirarlo

Tu: no nos mientas

Seguiste boceteando

Bill: ¿de que hablas?
Tu: sabes de que hablo. La esperanza hace mucho que la perdimos tan solo estamos aquí para que llegue el final que ya conocemos. No intentes mentirme sobre que todo estará bien cuando sabes que no es asi…
Bill: pero (tu nombre)…

Te detuviste y lo miraste. Por primera vez una mirada tuya realmente lo asustaba. De pronto tus labios con gran esfuerzo se curvaron en una sonrisa a ojos cerrados.

Tu: es la verdad –sonreiste- la supe desde el principio y no podemos cambiarla

Luego seguiste dibujando. Él se quedo ahí sorprendido de la persona que veian sus ojos. Esa…no eras tú. Se dijo asi mismo.

~~Una mañana de viernes.~~

Había tenido un sueño bastante claro y extraño. Había despertado con la sensación de predecir el futuro. Abrí mis ojos lentamente y pude verlo durmiendo en una incomoda posición en la silla. Lentamente me levante y fui hacia el baño. Mientras me desacia de mis ropas comencé a pensar.
Muchas veces dicen que las personas pueden sentir sus muertes. Que simplemente actúan como si nada malo pasara pero hacen acciones muy diferentes a lo que ellos hacían. Es como si se propusieran a actuar de una manera antes de partir. Nadie sabe lo que le espera en un futuro. Vivimos creyendo y viviendo en el cuando en realidad no sabes si en realidad habrá alguno para nosotros mas adelante. La llama de la vida es tan fácil de extinguirse que muchas veces no lo notamos. Creemos en que hay algo mas allá de cualquier comprensión humana esperándonos aunque en realidad nunca lo hayamos visto.

Terminaste de bañarte y cerraste la llave. Al terminar te colocaste un vestido que habías tenido desde hace mucho. Era realmente alegre y bonito, querías usarlo costara lo que costara. Al terminar de vestirte soltaste tu cabello como siempre dejando sus ondas libres y te diste un leve maquillaje para disimular el cansancio.

Recuerdo que ese dia, en el momento en que Bill me vio se soprendio de mi sonrisa y de mi declaración.

Tu: llévame a pasear ¿si? –tierna-

El no me respondió pero me tomo de la mano y me llevo al jardín del hospital. Caminos admirando las flores hermosas, el susurro del viento entre los arboles en el bosque cercano. Como el cielo era de un azul magnificente y las nubes viajaban sin prisa en el. 
Eso era la llegada de la primavera y tenia la dicha de sentirla en todos mis sentidos. Había dicho muchas palabras ese dia, que ni siquiera recuerdo los temas de los que hable. Simplemente dije y desdije lo que quise. Siempre tomándolo de la mano. El se notaba serio pero aun asi no me dejaba ir. Nunca entendí si realmente él también podía sentirlo o solo era yo. Luego de caminar juntos, nos sentamos en medio de un campo mirando hacia la nada como el viento murmuraba entre algunos arbustos. Me recosté en sus piernas mirando el verdoso césped. Acaricie con mis manos delicadamente cada ramita saliente del suelo mientras una de sus manos me acariciaba suavemente el rostro y el hombro.



Tu: te extrañare…-susurraste-

Lo susurre tan calladamente que dude que me escuchara. Podía sentir sus calor y como me quería ahí con él siempre, pero muchas veces por mas que deses las cosas, ellas solo deben de pasar y nada las puede detener. 

Tu: Bill 

Lo escuche hacer un sonido con su garganta hablándome

Tu: ¿recuerdas cuando te jure que nuestro amor no tendría fin?
Bill: sí…
Tu: lo cumplí ¿no es cierto? No te deje nunca…
Bill: hasta la ultima letra

Sonreíste levemente.

Tu: ¿te puede decir un secreto?

Se acerco a ti mirándote en sus piernas recostada.

Bill: dime –sonrio-
Tu: me gustas… y mucho –te sonrojaste-

El sonrió viéndote enternecido de tus dulces palabras

Bill: ¿sabes? Tu también me gustas…y mucho…-sonrio- eres la niña de mis ojos
Tu: ¿lo soy? –coqueta-
Bill: siempre lo has sido y nunca dejaras de serlo
Tu: no harás ninguna tontería ¿verdad?
Bill: ¿Por qué lo preguntas?
Tu: porque me sentiría culpable por haberte dejado solo

El guardo silencio mirándote.

Bill: yo ire donde tu estes…
Tu: no siempre es asi, a veces los caminos simplemente deben separarse un tiempo

El tan solo te miro por un largo rato. Podían escuchar el llanto del viento rodeándolos ambos sospechaban lo que pasaba pero ningún era capaz de decirlo.

Tu: ¿me besarías?

Él sonrio sonrojado por tu actitud. Asintió con ojos cristalinos mientras tomaba tus rojas mejillas. Fue un beso lleno de ternura y paz. Amor y pasión. Un beso de los que no se olvidan fácilmente, que aun después de haberlo terminado puedes sentirlo grabándose en la piel y el alma.

¿Cómo dejar a la única razón que hizo que tu vida valiera la pena? ¿Cómo decir simplemente adiós? ¿Cómo decir que todo estará bien cuando ni tu misma sabes la verdad? Él sabía que yo lo amaba con todo mí ser pero también sabía que ya no podía pelear más por él, pero ahí no acaba la historia. Quizás algún día en algún momento todo volvería a ser lo mismo. Volveríamos a vernos con nuestras sonrisas de mejilla a mejilla.

Nos quedamos cuanto pudimos hundidos en nuestra visión del mundo. Hundidos en la película de nuestros recuerdos. Simplemente dos extraños recostados en el césped con la naturaleza de testigo y confidente.  
 Ya era de noche y me había cambiado de ropa, acomode mi vestido en la silla con mi aroma impregnado en el.

Bill: ¿te sientes bien? –preocupado-

Asentí sonriendo levemente. Era mentira, el cuerpo me pesaba, la respiración era corta y me sentía débil muy débil. Me sente en la cama para después recostarme lentamente, lo mire cobijarme y besar mi mano. Siempre tan atento y tierno. Que chica tan afortunada soy. Me dije.

Tu: quisiera que todos estuvieran aquí…-lo miraste- ¿los llamarías?

Le sonreíste pero él no pudo hacer nada mas que tomar un color pálido y con una sonrisa rota asintió. Llamo por teléfono alejado un poco de ti, susurraba algo mientras que del otro lado del teléfono Tom intentaba ayudarle a que no se quebrara frente a ti. No aun.
Tú mientras mirabas hacia la ventana de la habitación con las estrellas afuera brillando tan fuertes y hermosas como una noche inolvidable.
Luego de unos minutos todos estaban ahí. Platicaron y rieron un poco, tiempo después salieron porque debías descansar.

Yo lo sabia, ellos lo sabían…él lo sabia. Esperaron afuera de mi habitación con miradas tristes y 
crudas siempre enfocadas en el suelo. Mientras que en la habitación yo hablaba con él.

Tu: te hice un regalo –sonreiste.
Bill: ¿si? ¿Cuál?
Tu: esta envuelto y no puedes abrirlo aun, se supone que debe ayudarte.
Bill: ¿ayudarme a que? –curioso-

Tu solo sonreíste con picardia e intriga.

Tu: ya lo sabras

Miraste de nuevo hacia la ventana, mientras el te miraba extrañado. Estaba doblando algunas prendas que tenía tuyas en la habitación. Enfocado en algo que le dijera algo diferente a la situación, simplemente eso. En realidad esta vez podría decirse que me quede sin palabras, puesto que este tipo de situaciones no son muy gratificantes de describir. Nunca existirán las suficientes palabras en el mundo para describir el dolor y el sufrimiento de saber cuando perderas algo. Simplemente lo imaginas y esperas.

Tu: Bill, cariño tengo frio
Bill: ¿quieres un abrigo?

Negaste

Tu: ven conmigo y abrázame ¿si?

El camino hacia ti y se sentó a tu lado, recostándote en su pecho. Inhalaste su aroma profundamente hasta sentirte satisfecha para llevarlo en tu viaje.

Tu: te amo…nunca dejare de hacerlo

A Bill se le rompia el alma. Él lo sabia podía oírlo en tu voz. Te estabas despidiendo de él. Mientras que se sentía un bastardo inútil al no poder detenerte, al saber que no tenia ninguna esperanza de detenerte. Con todo el dolor dentro suyo y grandes nudos en la garganta te contesto.

Bill: yo…-aguanto las lagrimas- también te amo mi angel, siempre lo hare no importa que nos pase
Tu: gracias…por darme lo mejor de la vida…-susurraste cerrando tus ojos.
Bill: no. Gracias a ti por cambiar mi mundo

Beso tu cabeza como a una pequeña niña mientras te arrullaba en sus brazos. Te dio parte de su calor, quería que lo sintieras contigo. De alguna manera quería hacer todo lo que estuviera a su alcance para mantenerte con él. Siempre con él.

Todos los valores podían irse a la mierda. En ese momento el seria el bastardo mas egoísta del mundo, pero te quería solo para él y para nadie mas. No le importaba un carajo lo que le pasara al mundo. Si te lograba mantener a su lado todo valdría la pena. Todo.
Ambos cayeron bajo un profundo sueño. De pronto el sonido de una alarma se escucho, Bill rápidamente se despertó y te vio acomodada con él aun.

Bill: (tu nombre)…-te movió un poco- amor, despierta…(tu nombre)…

Al verte que no reaccionabas y oír ese maldito sonido repitiéndose en en la habitación. Él sintió el miedo apoderarse en gran escala de su alma. No quería ser fuerte. Ya no quería ser el que no aparentaba la verdad. En estos momento seria el llorón mas grande del mundo con tal de chantajearte para que te quedaras a su lado aun mas.

Bill: por favor…aun no. No lo hagas hoy…por favor…no me dejes ahora…

Las lágrimas brotaron de sus ojos mientras te abrazaba a su cuerpo. Podía sentir que le mundo se le venia encima. Podía sentir el dolor matando a su corazón a su cuerpo. Era una sensación de perdición, algo inexplicable. Pero que simplemente de pensarlo lo hacia temblar cual chiquillo con miedo a la oscuridad.

Tu: ..Aun…no me voy…-susurraste débilmente-

Bill mordió su labio mientras apretaba sus parpados y dejaba las lágrimas correr como en grandes cascadas.

Bill: ire por el doctor

Te dejo suavemente en la cama y salió. Todos lo miraron, ahí estaba el doctor con ellos.

Bill: algo le pasa –dijo con dolor en una corta voz.

El doctor rápidamente entro, los siguieron enfermeras y cerraron la puerta. La señora Elena abrazo a Bill quien necesitaba consuelo.

Elena: vamos hijo respira, ella te necesita mas que nunca.

Bill negó en su abrazo

Bill: no…-la miro con el alma rota- yo la necesito a ella 

Todos sentían pena y vergüenza de no poder hacer nada. Lo veían romperse por tu partida. Lo veían sufrir en silencio. Lo veían morir contigo al mismo tiempo y nadie podía hacer nada. No había palabras suficientes para ayudarlo. No había tiempo suficiente para mantenerte aquí.

El doctor salió de la habitación y todos lo miraron. Sus ojos pedían ayuda para mí. Le rogaban que fuera un dios que regresara a la vida a las personas. Él negó con la cabeza baja y simplemente hizo lo que su profesión le había enseñado. Afrentar los hechos de la vida y muerte.

Adams: lo siento. Hicimos todo lo que pudimos pero ella esta muriendo…
Bill: -su rostro reflejaba miedo y agonía- ¡NO! No es cierto

Bill corrió a tomarlo por el cuello de la camisa. El doctor no pudo hacer mas que mirar hacia otro lado. Sabia la rabia que agobiaba a Bill. Sabia que él sufria por mí. 

Bill: ¡salvela maldición! ¡SALVE A MI MUJER! ¡LE DARE TODO MI DINERO POR SU VIDA! ¡SALVELA MALDITA SEA!

Todos corrieron a separarlos. Tom lloraba como Bill  él también quería descargar su furia pero sabia que eso no me retendría aquí.

Tom: pero ¿y el trasplante de corazón? ¿Qué paso con eso?
Doctor: no encontramos donante para ella

Tom miro a Bill romperse pedazo a pedazo y te imagino luchando adentro de la habitación por tu vida. Y fue cuando tomo la decisión.

Tom: tome el mío –serio-

Todos se sorprendieron, Bill levanto su mirada hacia su hermano. Asustado de lo que decía.

Bill: No, nunca te dejaría hacerlo. Eres mi hermano y no quiero perderte. Sin ustedes dos yo no soy nada.
Tom: debo hacerlo, ustedes se aman
Bill: prefiero mil veces dar el mio todas las veces necesarias antes de perder a mi hermano o a la mujer de mi vida.
Tom: entiende! Se esta muriendo! 
Adams: ninguno de los dos puede ser donante

Todos lo miraron confundidos

Bill: ¿Por qué?
Adams: ella no me lo permite
Samanta: ¿Cómo? 
Adams: la señora (tu nombre) estipulo en la carta doctor paciente que no quería recibir el corazón ni de su esposo ni de su hermano. Ni de nadie cercano a ella.
Bill: usted no puede hacerle caso –molesto-
Adams: lo siento señor kaulitz es el cuerpo de ella y yo no puedo mandar en que quito o pongo. Intente muchas veces decirle que lo pensara bien pero ella nunca desistió. Siempre sonreía al decirlo..
Bill: ¿ella sabia que iba a morir?

El doctor Adams asintió.

Adams: lo supimos desde hace mucho, que su corazón no había reaccionado al tratamiento, sabia que estaba en lista de espera pero creo que ya se habia hecho a la idea.

Ahora fue Tom quien tomo al doctor del cuello contra la pared.

Tom: ¡¿Por qué no dijo nada, maldita sea?
Adams: -tosió- ella me dijo que debía guardar en secreto todo esto, no quería que nadie se enterara. 
Quería que todos la trataran como siempre…no como si fuese a morir en cualquier momento..

Ayudaron al doctor a separarse de Tom. Todos estaban en shock por mi decisión. Sí yo sabia la respuesta de mi muerte pero ¿de que servia que ellos lo supieran? Si de todos modos sucedería. Mi último dia no iba a ser como el ultimo. No quería lágrimas ni tampoco miradas de tristeza siempre sobre mí. Ellos me tratarían como siempre lo hicieron, como si nada malo sucediera. Bill entro corriendo a la habitación y me miro débil postrada en la camilla. La enfermera tomaba atención de las maquinas. Lentamente abri mis ojos para mirarlo de pie a unos metros de la cama. Todo era tan lento que parecía que el tiempo se estaba congelando. Sonreí levantando mi mano y el corrió a tomarla. Las lagrimas caian en su rostro de sus rojos ojos. Sonreí cansada pero feliz.

Tu: siempre estare contigo…aunque no puedas verme… estaré ahí por ti…

El quiso hablar pero la voz murió en su interior. Negó con la cabeza mientras besaba mi mano humedeciéndola por sus lágrimas. Con mi otra mano toque su mejilla suavemente, nunca deje de sonreír ningún instante. Siempre feliz por él, feliz por ambos.

Tu: mi dulce ogrito…tan tierno y frágil por dentro…
Bill: caperucita –susurro débilmente- no me dejes…
Tu: te amo mas de lo que dios tiene permitido amarnos, el pecado a tu lado suena tan dulce y tus brazos nunca dejaran de ser mi perdición.

Las lágrimas cayeron por primera vez de mi rostro mientras lo miraba morir conmigo pero él en vida. Mire a los demás que se encontraban llorando. Les sonreí y luego mire a Tom que lloraba estático en su lugar.

Tu: cuídalo siempre…

Le sonreí y él asintió derrumbándose a mi despedida.

Tu: me voy cariño…-lloraste- no quiero que te estanques aquí…vive por ambos, no dejes que todo lo que hice se vaya a la nada. Yo te pertenezco y siempre estare caminando a nuestro hogar, intentando regresar a ti y te prometo que al final nos encontraremos…te lo prometo.

Bill lloro mientras negaba apretando mi mano.

Tu: hasta pronto mi…amor…

Y en el último suspiro sonreí para él. Me sentí en un sueño muy pesado, lentamente mis parpados se fueron cerrando hasta quedarme en obscuridad. El palpitar de la maquina ceso y todos sintieron mi vació  Bill me tomo en sus brazos apretándome fuertemente a él. Mientras que mis manos, mi cabello caían a mis ojos cerrados y a mi congelada respiración. Me abrazo y grito a todos lo vientos con toda su alma rota, destruida  asesinada y enamorada. 

Bill: ¡¡NOOO!! (tu nombre) tu no…-imploro- ¡¡¡VUELVE!!! ¡¡NOOOO!!...

Me abrazo tan fuerte que parecía aferrarse a mi alma, pero ella ya no estaba ahí. Me había ido de su lado, para siempre. Puedo jurar que todo el edificio se estremeció ante su impotente y furiosa voz gritando por mí, gritando por mi regreso. Pero todo lo que él hiciera era en vano. Todo lo que pudo haber pensado para regresarme nunca serviría porque ya había partido a otro mundo, donde quizás… algún día nos encontraríamos.

Esa fue la noche de comienzo de primavera mas fría de toda nuestras vidas. Me llamo (tu nombre) Winston Bethencourt  tenia 22 años en el año 2010 y hoy les he narrado esta historia en pasado porque esa fue  la noche que morí. 

"Solo se que estuve un momento aquí y después...me fuí"





Fin...jajaj ok no, no es cierto xD 
Well girls, esta historia ya tomo su rumbo 
aunque aun no llega su fin, todavia no. 
No se alarmen, realmente agradezco mucho su apoyo y comentarios
Me he esmerado mucho en esta fic, nunca pense que fuese a gustar tanto
recuerdo que me inspire en ella despues de escuchar dos canciones,ver
una pelicula y una novela que ame hace algun tiempo atras
Claro que que hice un revoltijo de todo eso en mi imaginacion y asi nacio la fic C:

Lamento si esto les recuerda mi fic pasada de Tom "Always be my phantomrider" jajaj #Nuri# C: pequeña espero puedas superar esta tambien xD obviamente habia leido los comments que dejaste en mis fic's. Leo los de todas SIEMPRE. C; son mi energia para seguir escribiendo. Pero realidad no van a ser los mismo finales en algo difieren, no me gusta repetir historias y me esmero en ponerles diferentes tramas asi como desenlases.

Tengan un buen año, les mando buena vibra (/^ u ^)/ y se me cuidan mucho, muchisimo! las quiero basssstaaante! bye!




martes, 22 de enero de 2013

Suspiro 78 Tuya por siempre


Mi respiración se volvió mas profunda al igual que la de él, en algunas ocasiones nuestras bocas se abrían mas y podíamos oírnos suspirar entre cada bocanada. Intentábamos acercarnos mas y mas hasta que me fue recostando en la cama, me encontraba en la orilla de ella. Después de que nuestros labios se pusieran algo rojos debido a la fricción. Nos miramos.

Tu: te amo…-sonreí-
Bill: yo también te amo, perdóname…-me susurro en el rostro-
Tu: sh…-coloque mi dedo índice en sus labios- olvídalo  este es un nuevo capitulo en nuestra vida, ambos estamos perdonados…

Él sonrió y beso mi dedo, me causo gracia y alegría, sonreí.

-unas horas después-

Yacíamos viéndonos mientras sonreíamos misteriosos de quien estaba frente a nosotros. Me había recostado de costado admirándolo a él recargado con su quijada en la camilla, una de sus manos estaba sobre las sabanas y se unía a la mía  Ambas se rosaban dulcemente entre sí. Parecíamos unos tontos enamorados. ¡Pero lo eramos!

No habíamos dicho nada en todo el tiempo que llevábamos asi, tan solo sonreíamos de vez en cuando. Quería apreciarlo tanto como se me fuera permitido y él hacia lo mismo conmigo.


Capitulo 78


Me había quedado dormida con sus dulces caricias. Me sentía mucho mejor ahora que él estaba a mi lado, las pesadillas que me habían atormentado habían desaparecido. Era una mujer feliz en ese 
entonces.

Desperté algo satisfecha de mi siesta pero en cuanto abrí mis ojos, vi que la silla donde él había estado se encontraba vacía  Inmediatamente me alarme y mi corazón palpito rápido algo asustado, me senté en la cama quitando las sabanas que me cubrían. Camine hacia el baño esperando que él estuviera ahí. Pero nada. ¿El pasillo? Tampoco. Regrese algo decepcionada a mi cama, me senté en la orilla con la bata de paciente hasta mis rodillas.

Tu: ¿y si todo lo soñé? ¿y si quizás él y yo nunca volvimos a reconciliarnos? No…eso no…

Inmediatamente la melancolía me ataco, cubrí mi rostro con ambas manos porque sentía que las lágrimas querían salir. Comencé a llorar debido al miedo a la soledad y a la desesperación de que todo hubiese sido un sueño.

De pronto la puerta se abrió y alguien te miro llorando a la orilla de la camilla.

-¿(tu nombre)? ¿Qué te pasa que tienes? –preocupado-

Él asustado camino hasta ti, dejo las cosas que traía consigo en una silla y rápidamente fue a abrazarte. Beso tu cabeza mientras intentaba ayudarte.

Tu: Bill…por favor dime que no lo soñé….por favor dime que estamos juntos de nuevo que no me dejaras porque nos amamos…

No habías quitado las manos de tu rostro, estas eran presionadas por el pecho de Bill. Quien te abrazaba.

Bill: por supuesto que no pequeña. No fue un sueño, estamos de nuevo juntos y yo te amor. Nunca te dejare ir de nuevo asi tengan que arrancarte de mis manos

Él se separo y se puso a mi estatura, quito las manos de mi rostro y me miro hundida en las lágrimas.

Bill: estoy contigo mi amor…siempre juntos contra el mundo ¿recuerdas?

Beso mis manos juntas tiernamente en las suyas, sonreí aliviada de que no lo hubiese soñado. Lo abrace fuertemente mientras sonreía por mi tonta actitud.

Tu: lo siento es que desperté y no te vi, pensé que lo había soñado
Bill: no –rie- solo que mientras dormías pude ver que tenias algo de frió así que fui por algunas cosas a la nuestra casa. Creí que había sido rápido, conduje lo mas rapido posible para no dejarte sola mucho tiempo, perdón.

Me separe de él y negué sonriendo.

Tu: esta bien, gracias.

Él me miro y sonrió conmigo. Sí que eramos unos tontos enamorados. Se acerco y me di un beso de piquito en los labios.

Bill: ¿te gusto? –sonrie y tu asientes-

Luego te da otro y sonries de nuevo

Tu: otro

Se acerco a besarte de nuevo, pero esta vez lo tomaste de las mejillas para que durara mas. Él no se negó y dejo que sus labios siguieran el compás de los tuyos.

Después de unos segundos el beso se profundizo y él te tomo de la cintura mientras que tú lo envolvías con tus manos. Hundiste tu lengua en su boca buscando la suya. Lentamente te fuiste recostando con él sobre ti. Se colocaron ambos en la camilla. Él sonrió besándote y lentamente se separo. Le seguiste los labios sedienta de besarlo.

Bill: estamos en un hospital –rie- no podemos
Tu: no me importa

Te intentaste acercar para besarlo de nuevo y lo lograste, siguieron con el profundo beso hasta que se separaron para respirar el uno cerca del otro.Luego Bill bajo de la cama y tu lo miraste.

Bill: te traje esto para que te sientas mas comoda.

Te mostró una colcha que era tuya y que te encantaba utilizar cuando leías algo. Te cubrió con ella 
hasta tu estomago mientras le agradecías. Ademas te había llevado uno de tus libros favoritos.

Tu: gracias – sonríes- ¿ya cenaste?
Bill: no aun no
Tu: deberías, ve a cenar yo aquí esperare
Bill: ¿tu ya cenaste?
Tu: no…

En eso entra la enfermera con una mesita donde traía algo de comida de hospital.

Enfermera: hora de la cena – sonrió-

Coloco la comida frente a ti. Bill le dijo que él te daría de comer y le agradeció a la enfermera. Ella solo dijo que debías de tomar tu medicamento y que después vendría por al bandeja. Agradecieron y ella les dijo que estaba bien. Después salió a seguir su turno.

Mire a Bill quien preparaba toda mi comida en la bandeja, se veía muy concentrado. Después lentamente me dio a comer todo lo que me habían traído  parecía una niña de 4 años pero me alegraba tenerlo a mi lado. Después de que terminara platicamos un largo rato hasta que la enfermera se llevo la bandeja de nuevo.

Tu: ve a cenar Bill, yo estaré aquí te lo prometo

Bill estaba algo indeciso en dejarme sola pero luego de que le diera una mirada seria aceptó de mala gana.

Bill: bien ceno algo rápido y regreso
Tu: -rei- esta bien, pero ten cuidado de no atragantarte

El sonrío asintiendo y después salió de la habitación. Mientras no estuvo lei mi libro tranquilamente hasta que él llego de nuevo.
Se sento todo el tiempo a  mi lado en su ya silla cómoda  me miro recostarme y se quedo conmigo todo el tiempo hasta que me dormí  Me cobijo bien con la colcha y yo tome su mano para no dejarlo solo. Después ambos nos quedamos profundamente dormidos en el solitario y silencioso hospital.

El tiempo había pasado y la vida siguió como siempre su curso. Pero ahora estábamos mejor. Bill y yo siempre estábamos juntos, él se había tomado unas vacaciones para estar acompañándome en todo el proceso de mi enfermedad y tratamiento. Nos pasábamos platicando casi todo el tiempo pero a la vez nos dábamos besos. No podíamos llegar a algo mas aunque quisiéramos porque había cámaras en el hospital que vigilaban a los pacientes. Me sentía algo frustrada en ese tema.
Los demás venían a visitarme siempre que podían, mientras las chicas se quedaban conmigo Bill aprovechaba para darse un baño ir a comer algo y saber cosas de la empresa. Con todo lo que hacia por mí me daba miedo que él fuese quien cayera enfermo pero siempre me repetía que estaba bien y que no se iría de mi lado aun si mandara a los policías  a sacarlo de la habitación.

Un día estábamos en silencio en la habitación. Yo dibujaba algo en una libreta de dibujos mientras que él veía el televisor y como pronosticaban un clima muy bipolar, estaba totalmente concentrado con un dedo sosteniendo su rostro recargado en la silla. Afuera caía una pequeña pelusa de lluvia, no era muy fuerte pero con todo el rato que llevaba, ya había mojado levemente el pavimento.

Bill: y la lluvia no acaba –tranquilo-

Lo mire y mire el televisor

Tu: que le vamos a hacer –te encogiste de hombros- si debe llover entonces lloverá

El me miro mientras que seguía dándole toques a mi boceto, traia mi cabello recogido en una cebolla mal hecha con una pinza y algunos cabellos caían en mi rostro.
Me di cuenta de su mirada y luego lo mire

Tu: ¿Qué?

Me siguió mirando y dio una leve sonrisa

Bill: nada –sonrojado-
Tu: mm…vaya que es raro señor Kaulitz
Bill: usted me tiene trastornado señora Kaulitz

Se levanto de su silla y se acerco a mi, recargándose en sus brazos se acerco a mi rostro mirándome muy de cerca

Tu: bueno me encanta que este trastornado de mí –vanidosa en broma-
Bill: a mi también

Su nariz jugueteo con la mía y sonreímos. Luego pequeños besos, dulces y suaves se nos fueron dados el uno al otro. Acaricie sus mejillas mientras el cerraba sus ojos a mi tacto. Volví a besarlo, solo que esta ves mas fuerte y largo el momento. Pude escuchar sus suspiros cercanos a mi rostro, como saboreaba mis besos en sus labios.

Tu: ¿y si salimos?
Bill: no. Te haría daño –preocupado- no puedes salir a la interperie y menos con este clima
Tu: nunca dije que quería salir al jardín, quizas…

Pasaste tu dedo por la entrada de su camisa mientras sonreías.

Tu: podríamos probar el auto, ahí no hay cámaras

Le sonreíste con picardía mientras que él te miraba seducido por tus caricias.

Después de que me levantara de la cama, me coloco una chaqueta muy abrigadora. Hace algunos días me había quitado algunas agujas del suero asi que no había mucho que me detuviera. Al pasar por la enfermería avisamos sobre que quería salir un momento. Las enfermeras solo asintieron, ademas así sabrían que decirle al doctor si no me veía en la habitación.
Caminamos hasta que salimos fuera del hospital. Afuera el viento estaba algo fresco en cuanto sentía la primera oleada del aire me encogí abrazándome a Bill quien me abrazo a su cuerpo mientra sonreía como me había asustado.

Tu: vaya que sí había olvidado el clima

El solo sonrió algo rojo de sus mejillas. Caminamos hasta su ferrari negro estacionado en lo algo lejano estacionamiento. Debajo de un pequeño árbol, pero no había mas autos a su alrededor. Entre y Bill cerro la puerta por mí, me acomode en mi lugar y lo vi correr hasta el otro lado, entro y me miro. Ambos sonreímos como pequeños niños a punto de hacer una travesura. Condujo a través de una carretera hasta llegar a un hermoso lugar algo solitario, había un tipo lago frente a nosotros. Detrás los autos pasaban algo lejanos y no muy seguido pero no podían vernos debido a los arboles. El motor se detuvo y me sentí estremecer.

Tu: bueno – sonreíste sonrojada-

Un calor me recorrió cuando su mano toco la mía. Lo mire y pude ver la llama del deseo en sus ojos mientras me sonreía.

Me encontré en los asientos traseros esperando por él. Cuando se acerco a mí rápidamente nos besamos algo desesperados por sentir nuestro toque. Quite la chaqueta negra que llevaba consigo mientras nuestros labios peleaban. Deslice mis manos a través de su camisa blanca y quite su corbata. Me desacia en mi interior por él. Cuando le quite su camisa deslice mis dedos a través de su duro cuerpo. Sus músculos se mostraban cuidados y varoniles bajo mis manos. Me fui recostando sin dejar de verlo. El estaba cálido y el ambiente frió  quería sentirlo de nuevo conmigo. Ser de nuevo suya, pero de la forma en que siempre lo había hecho. Con amor y deseo. Quite la pinza de mi cabello y deje las ondas libres y juguetonas. El sonrió  tomo una de mis manos y roso delicadamente mis nudillos con sus labios, luego sintió la cinta que me habían puesto después de quitarme las agujas. Su rostro se vio recordando todo.

Bill: no deberíamos (tu nombre) estas delicada –preocupado-

Me senté frente a él con poca respiración por las ganas que me quemaban.

Tu: sh…-sonreíste- te juro que ninguna medicina me hará sentir mejor que tu ahora mismo 
haciéndome tuya

Un jadeo salió de sus labios cuando recorrí su pecho con mi mano mientras lo decía. Me aleje un poco de él y quite mi abrigo, tome las cintas de la bata del hospital y me miro. Lentamente recorrí la tela de mi cuerpo hasta dejarlo al descubierto. Se acerco atraído por mi calor, beso mi hombro y yo suspire debido al toque frió de sus manos. Recorrió con sus labios a través de mi cuello, beso mi quijada hasta mis labios. Bajo nuevamente por mi cuello hasta mi pecho mientras sus manos desabrochaban mi brasier. Sentí cuando mis pechos fuero liberados y nuestra respiración se volvió mas profunda. Sus manos rosaron mi pechos jugueteando con mi pezón hasta colocarlo duro y rojo. Lamió sus labios al ver a mi cuerpo reaccionar por él.

Caíamos recostados completamente desnudos, acaricie su rostro mientras me besaba apasionado. Un pequeño gruñido de su garganta se dejo escuchar cuando abri mis piernas y deje que su cuerpo ocupara mas en mí. Recorrí con mis frías manos su espalda. Sus músculos se retorsian debajo mio cuando el se movía a través de mi cuerpo. Capturo mi pezón en su boca. Lo chupo tan profundo que me curve en la bsuqueda de su boca. Mis manos jugaban con sus cabellos cada vez que lo sentía jugar con mis pechos. Con su boca lambía uno y su mano se encargaba del otro, mientras que yo gemía con una débil voz. Bajo besando mi estomago y vientre, mis manos lo seguían hasta su destino  Inhale profundo cuando lo sentí abrir mis piernas. Abri mis ojos y lo vi admirando mi intimidad, su dedo pulgar recorría aquellos pliegues húmedos por él. Giro mi clítoris delicadamente a una lentitud que me volvía loca. De pronto su rostro se hundió en mi núcleo  gemí cuando me di cuenta que su boca me estaba probando delicadamente. Arquee mi espalda en su búsqueda, introdujo su lengua girándola en mi interior, tome su cabeza instantáneamente para mantenerlo ahí. Jugueteo conmigo hasta que luego de un largo rato un orgasmo vino a mí y me corría en sus labios. Pero no se retiro siguió probándome. Respiraba a duras penas cuando lo mire venir a mi sonriente, beso mi cuello recorriéndolo con su tibia lengua.

Bill: eres deliciosa…-susurro- por dentro y fuera…

Dio una pequeña sonrisa traviesa en mi oído, mientras me hacia desacer por su ronca voz. Jadee cuando sentí su rodilla abriendo mis piernas para él. Baje mis manos a través de sus costados deleitándome de su cuerpo mientras seguía con su rostro hundido en mi cuello. Baje mis manos entre nuestros cuerpo hasta tomar lo que quería. Tenia a su miembro duro entre mis manos. Gruño en mi oído pero yo segui apretándolo en mis dedos, delicadamente. Lo guié hasta en mi entrada y ambos gemimos cuando su punta la roso. Lo deje levemente dentro. Subí mis manos.

Tu: …hazme tuya…

Apreté mis dedos cuando lentamente entro en mí. ¡oh placer! Fue el que sentí cuando mi cuerpo lo recibía felizmente, había olvidado la grandiosa sensación de su miembro duro y grueso atravesándome. Gruño en mi cuello hasta que se sintió dentro. Pase saliva preparada  subí mis piernas abrazando su cintura y enterrándome aun mas. Empezó con suaves movimientos de su cadera contra mi cuerpo, instantáneamente me sentí en el cielo. Podía oírlo en mi oído mientras gemia y jadeaba, se forzaba a hacerlo lento porque quería sentirme y con algo de miedo de no lastimarme. Pero yo le pedía mas de él, mas fuerte y autoritario. Mis manos acunaron su rostro al verlo con aquel brillo en sus ojos. Lo bese con tremenda pasión, girábamos nuestros rostro buscando la mejor manera de besarnos. Nuestras lenguas peleaban juntas en cada encuentro, succionaba mis labios hasta tal punto que los sentía arder de la fricción  Me gire sin separar nuestra unión. Me acomode sobre él y lo mire completamente entregado a mí. Sonreímos  le di un pequeño beso. Acomode mis manos en su pecho y lentamente comencé a mover mi cuerpo sobre él. Sus manos viajaron hasta mis caderas cuando sintió que aumentaba la velocidad. Lo cabalgue tan fuerte y rápido como podía, mis pechos danzaban en su rostro mientras el sonreía. No podía parar de sentir la hermosa sensación de su miembro moviéndose en mi interior. Lo necesitaba ahí desde hace mucho.

Bill: (tu nombre) –grito- oh nena…

Sonreí cuando lo ví pedir más de mí. Me hacia sentir especial y parte de él. Lo cabalgue hasta que ambos nos corriéramos. Levanto sus caderas a mi encuentro cuando algo dentro nuestro estallo en miles de colores y pudimos sentir las estrellas. Caí a su húmedo pecho mientras lo besaba intentando recuperar la noción del tiempo y espacio. Me giro acomodándose de nuevo. Tomo mis piernas con sus brazos subiéndolas mas arriba donde el podía sostenerlas. Me hizo acomodar mis brazos contra la puerta del auto fuertemente. Luego lo sentí aun mas profundo cuando dio una fuerte embestida, ambos gritamos. Pero no paro y siguió con todas sus fuerzas, no paraba de decir su nombre cada vez que entraba en mí. Aun con nuestros líquidos recorriéndonos después de haber llegado a nuestro orgasmo. Quería mas y yo también. Siguió embistiéndome fuerte y duro hasta que mis brazos no resistieron y se doblegaron al mismo tiempo que él apretaba fuertemente y se dejaba venir conmigo al mismo tiempo. Gemimos aliviados de aquella grandiosa sensación. Por fin nuestros músculos se relajaban debido a lo que nos recorría por dentro. Cayo sobe mi cuerpo dejando su peso sobre mí, pero no importaba lo tome abrazándolo a mi cuerpo mientras seguía dentro. Lo acune con mis piernas sintiendo su sudor, convidándonos  Abrí mis ojos y vi la oscuridad del lugar, las ventanas estaban con vapor debido al calor corporal y afuera la poca la luz de la luna entraba haciendo especial nuestra unión. Respirábamos a duras penas después del esfuerzo, pero lo tenía conmigo a mi lado y eso era lo que en verdad importaba.

Acaricie su cabello con la yema de mis dedos bajando a través de su espalda en ida y vuelta. Él besaba mi hombro delicadamente mientras respiraba mi aroma atento de poder sentirlo dentro de él. Era como si quisiera sentir mi aroma siempre a su lado.

Esperamos en el auto abrazados en nuestra desnudes. Me acurruque en su cuello mientras sus brazos y todo su cuerpo me cubrían. Era tan cálido sentirlo conmigo que la simple idea de separarnos me hacia querer pasar el resto de la eternidad en ese lugar.

Luego de un rato sentiste suaves caricias en tu hombro, eran delicadas y lentas pero lograron traerte de vuelta del mundo de los sueños.

Abrí lentamente mis ojos algo cansada y lo mire. Estaba concentrado recorriendo con sus dedos mi cuerpo, la comisura de mis labios y mejillas. Cuando su mirada se cruzo con la mía, fue un momento largo de silencio, una sonrisa apareció curvándose en los labios de ambos. Un pequeño beso de nuevo para saber que no era un sueño y en verdad estábamos juntos de nuevo.

Bill: es hora de irnos –susurro aun mirándote-
Tu: bien – sonreíste-

Después de haberse colocado de nuevo sus ropas, se acomodaron en sus asientos. Antes de encender el auto y tomar camino hacia el hospital. Bill te dio un gran beso el cual recibiste feliz. Tomo tu mano en todo el camino mientras con la otra conducía, mirabas el mundo de afuera esperando por ti cuando salieras de tu enfermedad. Te emocionaba la idea de todo lo que tendrías que hacer con tu vida. Eran planes a largo plazo, después de saber de tu enfermedad fue como si un balde de agua fría te hubiera recordado que había que aprovechar el poco tiempo que se nos da para vivir nuestras vidas. Y eso era lo que planeabas hacer después de todo esto, vivir tu vida con la mejor persona a tu lado.

Después de haber llegado, Bill me ayudo a regresar a la cama. Me recosté y él me cobijo.

Bill: bien, ya estas aquí. Sana y salva

Le sonreíste como una pequeña niña feliz a la que le habían alegrado mucho el dia

Tu: sip, estoy mejor ahora

Él se sonrojo cuando le dijiste las palabras inocentes, aunque recordándole su escapada del mundo. Tomaste su mano mientras rosabas sus dedos suavemente.

Bill: bien…creo que es hora de que descanses un poco ¿no crees?
Tu: esta bien

Me acomode sobre las almohadas mirando hacia donde él solía sentarse. Me cobijo hasta los hombros y apago la luz. Dejando prendida una lámpara que teníamos de escritorio para que tampoco todo se quedara en oscuridad.
Se sentó en la silla frente a mí y me miro que lo miraba. Me dio su mano como todas las noches, deposite un pequeño beso en ellas y él me miro enternecido.

Fue entonces que comencé a pensar muchas cosas. En lo que podría suceder si yo no sobrevivía o todas las cosas que no alcanzare a hacer o que él se quedara con los sueños de haberlas hecho.

Tu: sabes…lamento que nunca pude darte un hijo…

Mire su mano en la mía, sabia que él se iba a enojar conmigo por hablar asi de negativa pero no podía evitar no pensar de esa manera. Cualquier cosa podía suceder y debía decirlas.

Bill: ¿Por qué dices eso (tu nombre)? –preocupado-
Tu: es la verdad. Tu sabes que ambos teníamos la ilusión pero yo…yo nunca podre darte un hijo…

Lo mire intentando hablar seriamente con él, aunque mi voz temblara y su mano me tomara mas fuerte mientras él se acercaba a mí.

Bill: sh…no digas eso, ya tendremos tiempo para eso después de salir de aquí…
Tu: y si no?
Bill: ¿Qué pasa contigo? Claro que vamos a salir de aquí, yo se que sí.

Veía las mentiras que se decía a si mismo. La duda atravesando su mirada dolorosamente. Lo entendía, yo también tenia miedo de decir algo que destruyera todo esto. Me alegraba mucho que intentara ayudarme a ser fuerte. Aunque yo sabia que ambos nos mentíamos.

Tu: ¿lo prometes?
Bill: lo prometo amor, saldremos de esta…lo prometo…

Beso mi mano para después con su mejilla rosarla suavemente mientras yo lo miraba. Mi pobre hombre, siendo fuerte por ambos. No quería verlo destrozado de ninguna manera pero a veces muchas cosas nos dejan fuera de control o de nuestro alcance  Pero creería en su promesa yo sabia que si él decía algo, entonces seria cierto. Sí lo seria…

Bill: te lo prometo…

Cerro sus ojos para detener las lagrimas mientras sentía tu tibia y suave piel en su mejilla, resando e implorando que siempre estuvieran juntos.


Hallo! :)
Bien, como ya dije en mi otra fic, me he tardado
puesto que me mudo de casa y ando corta de inspiracion :/
pero espero que les siga gustando la fic.

Bien, muchas gracias por todo su apoyo y comentarios, a 
la gente que lo hace. Espero subir pronto. 
Se cuidan mucho, las quiero bye!