sábado, 22 de diciembre de 2012

Suspiro 75 "Dame tu dolor, pasión y rencor..."


Llegue a casa y al cerrar la puerta tras de mí, pude oir como mi bolso caia al piso golpeándose fuertemente. Seguido de mi vacio y pesado cuerpo, mis piernas se abrieron en el suelo con mis rodillas juntas y mis manos recargadas en el suelo, mi cabeza baja mientras las gotas de mis lágrimas creaban un pequeño charco en el suelo.

Tu: voy a morir…moriré…no quiero…aun no…

Golpee fuertemente el suelo con mis manos hechas puño y grite llena de furia e impotencia mientras gritaba preguntándome ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?
Dure un largo momento en el suelo llorando mis penas en la soledad de la casa. Si pudiera comenzar de nuevo haría todo mejor, intentaría dar todo de mí, intentaría no dañar a nadie como lo había hecho, pero no era así ya nada seria igual. En mi cabeza pasaba solo la película del dia que conocí a Bill, el dia de nuestra boda y todas las grandiosas cosas que pasamos juntos y de los sueños que nos faltaron por cumpir. Y que quizás nunca se cumplirían…



Capitulo 75


~4 días después ~

Me encontraba pésimo, ¿saben lo que es estar deprimida llorando en la noche al sentirte vacía y sola? Bueno, yo estaba peor que eso. Me encontraba sumida en un trance como un coma, sin tener que estar dormida. Mi mente, alma y corazón se habían puesto en una gran pausa, ya no querían saber nada de nada. Nada de amor, nada de odio, nada de alegrías, nada de nada. Tan solo podía mirar un punto fijo durante horas que me parecían segundos, de vez en cuando una lágrima escapaba de mis cansados ojos y el viento se encargaba de secarla en la piel de mi mejilla. Porque yo ni siquiera eso podía hacer.

Solamente un día salí al jardín y mire sentada abrazada a mis piernas como el césped crecía. 1 centímetro cada 12 horas. 

Era como ver una muñequita rusa, las cuales cuando las abres están vacías y solo contienen otra muñequita más pequeña y vacía  Hasta que me encontraba con la muñequita de mí mas pequeña del mundo, la cual nadie podía ver. ¿A esto se había reducido mi vida? ¿Esta era la forma en que moriría? En una silla de jardín mirando como este crece, sola y triste.
No podía ser…no podía créelo…me dolía saberlo…

Mientras con Bill

La última vez que ví a (tu nombre) parecía extraña, en realidad no entendía por que. ¿Qué es lo que le pudo haber dicho el doctor Adams? Quise preguntarle a su secretaria los resultados pero ella me dijo que nadie podía verlos, mas que (tu nombre) que había sido una orden que ella había dado. Me había excluido de su vida, supongo.

Pasaron varios días en los que la bebida se me había acabado y tan solo el pensar en trabajo me ayudaba a olvidarla, pero tan pronto salía de la empresa todo volvia a ser la misma pesadilla de siempre.

¿Cómo le haría para sacármela del alma y del corazón? todos nuestro años de casados me la habían metido muy profundo en el alma. Un lugar donde mis manos no podían alcanzarla y arrancarla. Podía escucharla reir en las noches burlándose de mi dolor y melancolía. Podía verla tentándome de tenerla de nuevo conmigo de hacerla mía de nuevo. Pero ella era mala y desaparecía riendo de mí, burlándose de mis deseos y amor. ¿Era asi como todo debía acabar? ¿Desde el principio de nuestra historia, este seria nuestro final? ¿Le lloraría hasta el final de mis días? Quizás sí.

Sé que nunca podría verla al lado de alguien mas, pero al imaginarla al lado de Tom me hacia querer morir, volarme los cesos del odio y la amargura, sí cosas repulsivas pasaban en mi mente cada vez que la imaginaba haciendo su vida con alguien más. Obviamente cosas horribles hacia mí para acabar con el dolor.

A pesar de cómo se encontraba Bill, Roxana reía con Denisse ellas habían logrado lo que se habían propuesto desde un principio. Separarte de él.

Roxana: brindemos por nuestro éxito
Denisse: salud, aunque debemos aceptar que la ex-jefesita nos hizo todo más fácil

Roxana: es cierto si no fuera por ella y ese amante que tenia nada podría haber sido mejor
Denisse: en fin, ella debe estar muy lejos de aquí

Roxana: a kilómetros de Bill –rie-
Denisse: y es momento de que Tú aproveches la oportunidad

Roxana: de ser el consuelo del pobrecito Bill, que se encuentra solito –voz de niña-
Denisse: tu sí sabes chica, ahora ve por él
Roxana: eso es lo que planeo

Roxana salió de su oficina donde se encontraba con Denisse celebrando con copas de champagne. Camino hacia la oficina de Bill.

Nadie sabia mucho de la situación de él, solo podían verlo quizás mas triste y serio pero eso era algo mas bien muy conocido él.
Luego de unos minutos ella se encontraba tocando a la puerta de la oficina de él.

Entra y lo ve mirando unos papeles.

Roxana: Bill…

Él levanta su rostro cansado

Bill: ¿si?

Roxana: yo, bueno vengo a ver como te encontrabas. Es decir pues soy la única que sabe el porque estas asi y pues me preocupe por ti –vibora-

Él se encontraba tan cansado que ni siquiera quería pensar en las razones de que ella estuviera ahí, es mas le daba igual. El mundo se había convertido tan solo en una carga estos días.

Bill: me encuentro bien Roxana. Gracias por preguntar.

Bajo su mirada de nuevo hacia lo que leía. Entonces ella comprendió que debía sacar armas más convincentes.

Roxana: Bill yo se que tu no estas bien –hipocrita-

Camino hacia él colocándose del otro lado del escritorio para esta frente a frente. 

Roxana: puedo notarlo y quizás yo fui la portadora de tan malas noticias pero no podía dejar que te estuvieran humillando asi, esa mujer que se hizo llamar “tu esposa” con ese hombre que solo vino a romper su relación. En verdad que no dejaría que nadie te dañara.

Ella lo miraba con un rostro sincero y natural. Aunque por dentro solo pensaba mil maneras de hacerlo caer. 
Se puso frente a él en cuclillas mirándolo, él agacho su mirada para encontrar la de ella. Los ojos de Bill eran vacíos mientras que los de ella ocultaban un brillo de maldad.

Roxana: y sabes que estoy dispuesta a hacer lo que sea por ayudarte a salir de esto.

Lo miro a los ojos, lambiendo lentamente su labio mientras suavemente apretaba la pierna de Bill.

Roxana: lo que sea

Bill sintió ese toque que hace mucho no sentía algo que tú le dabas pero que preferiste dárselo a Tom. Bueno a su manera rencorosa de pensar. Quizás una probadita de tu propio chocolate seria algo bueno, pensó Bill. Pero él dolor era el que estaba pensando en su lugar, la poca cordura que le quedaba le decía que estaba mal, que el dicho de “ojo por ojo” nunca ha funcionado. Sin embargo el alcohol ahogo esas palabras.

Se miraron por largos minutos comunicándose con miradas indescifrables para el mundo exterior. La mirada de Bill se entrecero nublándose de pronto miro de nuevo a Roxana pero esta vez no era ella, esta vez eras tú quien lo miraba sonriendo y ofreciéndote a él. Solo asi pudo ceder, solo viéndote a ti.

Tomó a Roxana colocándola en sus piernas, mientras la besaba. Ambos olvidaron la cordura olvidaron que todo lo que hacían estaba mal, pero él lo hacia por ti. Quería venganza quería sentirse que él no era el tonto, quería que pagaras. Quería venganza.
Aunque imaginara que eras tú la que lo besaba.

Rápidamente le quito el saco a Roxana, acaricio su cintura mientras ella se acomodaba sobre Bill, se besaban con tremenda furia. Mordía los labios de ella con fuerza, le dolió pero lo soportaba porque asi le gustaban los hombres rudos, fuertes y jefes de la situación. Ella comenzó a besarle el cuello a Bill mientras este cerraba su ojos y la sentía moverse sobre él. 

Roxana se sintió aun más feliz cuando sentía que la entrepierna de Bill despertaba, le mordió el lobulo de la oreja, él lanzo un gemido en seco mientras la apretaba más a él.

Ambos sentían como la respiración se les iba pero no paraban. Ella comenzó a moverse sobre él, por fin sentía lo que había deseado en años. Por fin él seria suyo con todo lo que tuviera. Bill había caído en la trampa de una víbora cascabel, se dejaba enredar hasta que ella lo asfixiara.
Pero de pronto ella dijo unas palabras, destruyo la ilusión de ti en ella.

Roxana: oh Bill, hazme tuya, seré siempre tuya

Y de pronto mientras ella seguía besándolo  los ojos de él se abrieron de par en par y te miro, estabas frente a él sonriendo con el sol alusándote angelicalmente  Sonreías como una pequeña niña, tierna  e inocente. Cerró sus ojos y el recuerdo de aquella noche volvió.

Flash back---

Nos encontrábamos en la oscuridad de una habitación, nuestra cama de seda roja era nuestra nube. Las luces de la ciudad bajo nuestros pies entraban por nuestra ventana, el mundo seguía afuera pero nosotros nos refugiábamos en la habitación de un hotel, en un rascacielo elegante y exclusivo de New York.

Bill me hacia suya y yo lo hacia mío. Era especial, cada sensación, cada toque y cada respiración. Se movía sobre mí, mientras lo sentía llenarme hasta mi mas profundo ser.
Lo mire a sus ojos dilatados por el éxtasis y la pasión, tan sincera y llena de placer por él.
Él me sonríe y yo le contesto en un hilo de voz cerca de su rostro sudado.

Tu: hazme tuya Bill…seré siempre tuya…-sonríes dulcemente- de nadie más…

Fin del flash back----

Y fue entonces que él recobro su razón, le partió el alma recordarte de esa manera. Pero sabia muy bien que solo una mujer podía hacerlo sentir un hombre, satisfecho y lleno lujuria pero también de amor y pasión. Y esa eras tú. Solamente tú.
Quito a Roxana de su regazo empujándola levemente. Tomo su saco y salió de la oficina sin decir nada a nadie.

Roxana: Bill ¿Qué sucede? Bill, Bill, ¡BILLL! –Grito hacienda eco-

Pero nada, él siguió su camino. Estaba dolido, cegado, lleno de pasión, de amor pero a la vez de odio. Son malas combinaciones para un hombre ¿no?

~~~Contigo~~~

Traia mi vestido blanco de tirantes azul rey con un estampado de flores del mismo color. Estaba descalza en casa, puesto que salía al jardín y entraba. Tenia una taza de té conmigo que disfrutaba beber mirando los arboles danzar con el viento. Mi cabello había crecido más y me llegaba a  las caderas, estaba aun en ondas suaves y coquetas que caían como una  cascada por toda mi espalda. 
Mí vestido era ceñido en mi cintura y caía como pétalos de flor en la parte de la falda, hermoso en verdad. Si estos serian mis últimos días vestiría con lo que mas quisiera con o sin calzado.

De pronto escuche que tocaban a la puerta, me pareció totalmente extraño. Quizas Samanta había venido a buscarme o Luz para saber como estaba, pero yo les llamaba por teléfono para decirles. En fin, algo de charla no me haría mal. 
Con mi plato donde reposaba mi taza de té, en un estilo londinense. Camine hacia la puerta para ver quien era. En cuanto la luz dejo de lastimar mis ojos pude ver un traje negro muy elegante abierto del saco, debajo de él una camisa también negra con líneas verticales azul obscuras. Subí a través de su pecho hasta encontrarme con una pálida piel, con una barba recién naciendo. Vaya, labios carnosos que me parecían familiares una nariz perfecta y graciosa para mí. Oh…y unos ojos cafés miel algo vacíos…que hombre

Tu: Bill…-susurraste levemente.

¿Qué hacia él aquí?

---Con Bill---

Estaba hecho, no había paso atrás. Solo faltaba ella. Era asi como todo debía terminar y nada  ni nadie podría cambiar mi decisión.

Xxx: señor kaulitz ¿esta seguro de esto?
Bill: sí
Xxx: pero mire que yo no creo que esta sea la soluc…
Bill: le pago para que haga lo que yo diga, no para que me de consejos –molesto-
Xxx: sí, discúlpeme

Después de haber recibido lo que ocupaba, necesitaba verla y hacerle ver su error. Pagaría por mi dolor con cada lágrima de su cuerpo, la haría pagar por todo.
Encendí mi auto y conduje a donde vivía. No sabia con que escena me encontraría pero fuese la que fuese no daría paso atrás a mi decisión. Quería verla llorar y retorcerse en su dolor, solo así cambiaría el mío.

Toque la puerta, a comparación del lugar yo parecía la maldad misma. Había flores a mi alrededor parecía un casa de cuento, bien cuidada y llena de vida mientras que yo vestía todo de negro lo mas formal posible con mi rostro pálido y una barba no rasurada en días, pero este era yo. Así era como me había dejado ella, no había más que decir. De pronto la puerta se abrió y simplemente estaba frente a mí. Se veía mas pequeña de lo que recordaba, mire sus pies y se encontraba descalza. Debía ser por eso, no vestía sus zapatillas de tacón como de costumbre. Pero sí usaba un vestido hermoso, no pude quitarle los ojos de encima, la admire de abajo hacia arriba. Subí mi necesitada mirada a través de esas hermosas piernas, recordé la sensación en mis dedos cada vez que las acariciaba desnudas sobre mí, un vestido blanco de flores azules ceñido en una pequeña cintura. La parte de arriba formaba dos copas para sostener a dos hermosos y redondos pechos apretados entre la tela, bien sujetos en su lugar. Oh demonios, pude sentir como mi lengua se retorcía en mi boca de tan solo recordar como tocaba sus duros pezones atrapados en mis labios. Como ella gemía y me pedía mas de eso en su cuerpo.

Luego sus labios, tan suaves y pequeños en una pequeña arruga de confusión. Al final dos ojos de un misterioso color que me miraban inocentes y puros. Parpadeé y recordé a lo que venia.

Bill: ¿puedo pasar?

Él me dijo y yo volví de nuevo a mi ser.

Tu: claro...

Me quite del camino para dejarlo pasar, cerré la puerta y le seguí hasta la sala de estar que tenia una vista hacia el jardín del cual entraba la hermosa luz y viento con los toques de las flores en el.
No sabia que decir, bueno sí tenía muchas cosas que decirle. Que me alegraba que estuviera aquí, deseaba mucho verlo, abrazarlo, besarlo y sentirlo junto a mí. Que sentía todo lo que había pasado y que aunque no fuese necesario me arrodillaría ante él por su perdón. Pero su voz me saco de mis pensamientos.

Bill: he traído esto

Dejo un paquete sobre la mesa, un sobre amarillo. De nuevo.

Tu: ¿Qué es?
Bill: ábrelo –serio-

Mire el paquete frente a mí y sentí miedo, lo mire de nuevo. Examine su cuerpo tan erguido y varonil de siempre, me veía pero sentía que en realidad me estaba desnudando con su mirada, pude notar como remojaba sus labios delicadamente. Un pequeño espasmo me recorrió hasta mi entrepierna. Me moví algo sonrojada intentando ahogar pensamientos no necesarios en el momento. 
Abri el paquete y había varios papeles dentro. Leí y leí hasta poder comprender las palabras escritas

DEMANDA DE DIVORCIO

Colapso total. ¡¿Qué?! ¡Que rayos era esto? No, no podía ser, esto era otra pesadilla sí, sí lo era. Pronto despertaría pronto olvidaría esto creyendo que fue solo un mal sueño.
Mi corazón palpito rápido y fuerte, entonces el miedo se apodero de mí. Cerré mis ojos porque sentía como mi respiración se volvía agitada, intente tranquilizarme lo mas que pude. No podía exaltarme, eso había dicho el doctor

Tu: ¿Qué…que es esto? –confundida-
Bill: una demanda de divorcio, hoy fui con mi abogado para iniciar los trámites. No te preocupes yo pagare por todo lo que se necesite, tu solo debes firmar.

Bill sonrió amargamente mientras se acomodaba en el sillón.

Tu: ¿Qué? No…yo… ¿Por qué haces esto  Bill? –asustada-
Bill: porque es lo que querías ¿no? Ahora podrás ir con tu amante y ser feliz sin ataduras ni estorbos como yo –frio-
Tu: pero, pero… ¡No! Si crees que firmare esto, ¡estas muy loco! No lo hare. –Enojada-

Estaba que me hervía la sangre, aventé aquellos papeles sobre la mesa de centro en la sala, cruce mis brazos molesta y decidida en que no lo dejaría.

Bill: ¿Por que quieres complicar más las cosas (tu nombre)? Déjame libre, yo también quiero revolcarme con otras mujeres sin tener que ser llamado adultero
Tu: ¡¿QUE DIABLOS ESTAS DICIENDO?! –Muy sorprendida-

Él se recostó de nuevo en el sillón regosijandose de mi dolor interno.

Bill: lo que oíste –sonrio. Quiero ser libre para ser de nuevo yo, el millonario que puede tener a quien quiera

No, esto no podía ser, él se estaba burlando de mí. Nunca lo dejaría libre de esta manera, no con este trato. No, porque sabia que solo lo hacia porque estaba dolido y no lo iba a dejar humillarme. No moriría siendo la esposa infiel y cruel. Si esa podía ser mi última voluntad la cumpliría  Me levante de mi lugar mirándolo.

Tu: ¡NO! ¡ENTENDISTE! NO TE DARÉ EL DIVORCIO, NUNCA!

Grite con toda mi alma, sintiendo como mis ojos ardían por el venir de las lagrimas. Él se levanto hecho una furia hacia mí. Me tomo de los brazos apretándome de nuevo como un dia lo hizo en nuestra pelea.

Bill: DÉJAME (TU NOMBRE) DÉJAME LIBRE MUJER, YA TIENES LO QUE QUERÍAS  VETE! VETE CON ÉL Y DÉJAME SEGUIR MI VIDA
Tu: ¡¡NUNCA!! –llore.
Bill: solo déjame vivir! Quiero estar con alguien mas que no seas tu! Entiende!
Tu: NO!

Llore aun mas, sin dejar de mirarlo por primera vez era una persona egoísta, pero si la situación hubiese sido otra, sí se lo hubiese dado. Pero solo lo hacia por hacerme daño, solo quería sentirse a mano conmigo no era verdad que deseara irse de mi lado, no lo era.

Froto su cabello con frustración mientras se alejaba y caminaba un poco, me sentía temblar pero no caería. No ahora. Sus zapatos hacían ruido en la madera del piso.

Tu: ¿Por qué haces esto Bill  Yo se muy bien que no quieres este divorcio, solo…solo déjame explicarte –le suplique-
Bill: ¿para que (tu nombre)?! ¡¿Para que quieres explicarme?!

Se giro exasperado.

Tu: para que sepas la verdad –triste- yo no soy lo que tu piensas, escúchame por favor…

Toque su rostro con mis manos, era gratificante sentirlo. Rose sus mejillas y sentí el vello de su barba apenas naciendo raspando mi mano suavemente.

Tu: escúchame por favor mí amor, recuérdame por favor solo dame una oportunidad más…un poco mas

Me sentía atraída de sus labios y susurrando estas palabras me acerque a él para besarlo. Lo necesitaba quería sentirlo mío de nuevo. Quería esa adrenalina en mi cuerpo debido al amor y pasión que desbordaba. Eran semanas de no estar con él. Lo deseaba mas que  nada en el mundo y él a mí, podía sentirlo en su ceder.

Rosamos nuestros labios cegados de nuevo por el amor, mi corazón latía rápido pero no me importaba morir en sus labios, no si el estaba conmigo.
Lo bese, juro que sí logre sentirlo. De pronto el me miro de nuevo con ese fuego en los ojos. No sabia si de odio o enojo. Quizás pasión o quizás todos ellos juntos.

Me empujo hacia el sillón que estaba detrás de mí, caí pero el conmigo. Quito mis manos de su rostro y las coloco sobre mi cabeza mientras nos mirábamos, me miro por unos segundos y después fui embestida por sus labios sobre los míos, fuertes y mandantes sobre mí que cedía por él. Quería sentirlo mío de nuevo, quería ser suya de nuevo.

Nos besábamos con tremenda pasión y dolor, eran besos húmedos por nuestra lagrimas recorriendo nuestras mejillas. Beso mi cuello y yo lo tome de su nuca cuando dejo que mis manos fueran libres mientras las suyas tomaban mi cintura.

Tu: …Bill…-susurre-

Respiraba mi aroma cada vez que podía, mordía mis labios fuertemente y yo jadeaba, intentaba bajar los tirantes de mi vestido y me excitaba. Todo lo que había extrañado y necesitaba lo tenía él.
Me levanto con mis pernas enredadas en sus caderas, sentí como me empujo hacia una pared. Grite, pero no de dolor. En esos momentos era una masoquista con él.
Solto mis piernas y me hice mas pequeña de lo que estaba, agacho su mirada mientras sus manos estaban contra la pared, mis manos tocaban su duro pecho, se fue acercando cada vez mas hasta que me beso de nuevo, fue profundo y delicioso. Su lengua se abrió paso en mi boca, explorándome y encontrándose con la mía. Era una lucha interna demasiado buena. Subí mis manos en su cuello para acercarlo mas a mí, sus manos bajaron a mis caderas tomándolas y apretándolas con deseo hacia su pelvis. Suspire deseosa de él, mientras que mis pies yacían sobre sus zapatos para hacerme más alta.

Bajo una de sus manos, directo hacia mis piernas, debajo de mi vestido toco mi piel con sus grandiosas manos. Pellizco mi pierna y yo gemí en sus labios, la fue subiendo hasta colocarla a una buena altura. Después empujo su parte baja de su cuerpo contra el mío, sentí su erección en contra de feminidad y di un fuerte grito soltando sus labios. Bajo por mi cuello sin despegarse de mí, podía sentirlo emocionado, quería mas y mas de él.
Busque el botón de su pantalón y lo desabroche, baje su cremallera y sus pantalones cayeron al suelo. Me sentí feliz y aliviada de que no me detuviera, abrí su camisa y bese su cuerpo. Pero de pronto él me detuvo tomándome las manos pegándome a la pared para que lo mirara.

Bill: tranquila. Esta vez mando yo.

Solo asentí obediente. Volvió a besarme sin soltar mis piernas, bajo sus manos hacia mi vestido, ya debajo de este las corrió hasta mis glúteos y de ellos me empujo hacia su miembro. Volví a gemir deseando poder tenerlo, pude escuchar una pequeña risa por parte de él. Pero no tome importancia. 

Volvió a besarme el cuello mientras yo solo tenia mis brazos en sus hombros colgando. Tomó mis bragas y yo suspire emocionada, pero el susurro en mi oído me hizo abrir repentinamente mis ojos. Antes de bajarlos me dedico unas frías palabras

Bill: te odio…

Río, pero yo cerré mis ojos –no, no lo haces- me dije en mi mente. Podía sentirme libre debajo de mi vestido, mis piernas temblaban. De pronto me tomó colocándolas alrededor de él de nuevo, me apretó contra la pared y no dije nada. Sentí como bajo su bóxer y su miembro me roso. Jadee en su cuello.

Bill: me pareces despreciable 

De nuevo cerre mis ojos cuando al mismo tiempo de esas palabras me penetro. Gemí en su oído y pensé –No, no lo soy-

Tu: oh, Bill. 

Me mordí el labio, recargando mi cabeza en la pared empujando mi cintura hacia él. Comenzó a tomarme de mis glúteos mientras se movía de adelante hacia atrás empujándome con fuerza contra la pared, pero yo solo lo seguía empujándolo para que entrara mas en mí. Me sentía llena y feliz. Solo nosotros dos haciendo lo que mas deseábamos en en medio de la sala a plena luz del dia. Podía oírlo sollozar y gemir suavemente. 

Bill: ¿Qué me hiciste? –jadeante.

Lo escuche decir y yo solo apreté mis caderas contra su miembro.

Tu: te hechice 

Sonreí pero lo único que recibí fue una embestida aun mas fuerte que me hizo gritar colocando mi rostro en su hombro. Me había dolido pero yo sabia de que trataba esto.

Tu: mas. 

Le pedí.

Tu: si tanto me odias…-gemí jadeante- dame todo…lo que tengas. Ódiame, ódiame como dices que lo haces 

Cada palabra mía era el movimiento mas rápido de él, sabia lo que hacia. Quería odiarme, castigarme hacerme sufrir, quería hacerme sentir miserable. Pero no podía, me odiaba porque me amaba demasiado para hacerlo y yo solo le estaba dando el consuelo de mi dolor. No podía mas, me sentía estremecer, cada musculo interno se retorcía contra el, doblaba los dedos de mis pies intentando hacer esfuerzo. Decía su nombre cada vez que se introducía dentro de mí, apretaba su cuello contra mí pero no paraba, no lo haría.

Tu: Bill…Bill…

Decía con un toque de dolor pero el solo seguía como animal en celo, era fuerte conmigo y yo no resistía más. Le rogue con mi voz pero también podía oírme gimiendo para él

Tu: de…detente…-lloriqueé- 

Pero él hizo caso omiso

Tu: por favor…-rogue-

De nuevo me ignoro, siguió y siguió, aunque intentase empujarlo el no lo hacia, aun no. Las embestidas fueron mas rápidas  mas fuertes y profundas me tomo aun mas de las piernas acomodándome de nuevo a su altura, podía sentir esa humedad escurrirme por las piernas. Oh mierda, estaba tan húmeda junto con él, pero no veíamos nada de nuestra suciedad ya que aun traia puesto mi vestido y este nos cubría  Llego un momento donde me empujo contra la pared con nuestras manos unidas contra ella, mis piernas se abrieron lo mas que podían a su cuerpo que me presionaba a la pared fuertemente, fue extraño pero resulto mejor, no cai debido a que él no paro. Cuando sus rápidas y precisas embestidas lograron lo que él buscaba, me susurro…

Bill: dame todo de ti

Y en un último grito audible de nuestras bocas, llegamos a nuestro orgasmo. Me desplome después de que sintiera como todos mis músculos habían convulsionado  sentía ese calor recorriendo cada parte de mi cuerpo y ser, lo sentía aun dentro de mí y como descansaba su cuerpo contra el mio. Ambos estábamos muy agotados que muy apenas podíamos respirar. 
Sin embargo no me arrepentía, le dí todo de mí. Y siempre lo que él buscara yo se lo daría.


Wuajaja que perver me ví xD en fin les gusto no lo nieguen
aqui estamos en confianza jajaj :B
Creo que ya las estoy chiflando é.é 
Amo cuando dicen que aman la fic, me sonrojo *o* jajajaja ok no
pero me alegra que sean felices leyéndola

OBVIO leo todos su coments pero tengo memoria de teflón y algunas
cosas se me olvidan de repente
pero las AMO!! a todas con sus palabras me hacen reir
son mis extrañas preferidas (porque no se como sean xD)

casi es navidad :3 espero se la pasan genial, siéndoles sincera yo hace mucho que le 
perdí ese calor navideño pero cuando estoy con alguien
siempre le aliento a que siga creyendo en ella
no se, es divertido hacer felices a los demás ¿no creen? 

Bueno me voy queridas ^^ pero nos veremos pronto
con mas aventuras para esta triste parejita, bye! c:

martes, 18 de diciembre de 2012

Suspiro 74 ¿Embarazada?


Ellos te miraron  desconcertados, tanto se habían cegado por los celos, el odio y la furia que se habían olvidado que en realidad muy en el fondo tú eras lo mas importante para ambos.

Tu: S..S..Sam…
Samanta: ¿Qué pasa? ¿Qué tienes?
Tu: n…no puedo….

Le apuntaste tu garganta, ella te miro preocupada de pronto entendió lo que decías y…

Samanta: Tía llama a una ambulancia, rápido. (tu nombre) no puede respirar –grito muy preocupada.

La señora Irene tomo el teléfono rápido y marco el numero mientras todos te veía, intentando pelear por tu vida y como a la vez te veías asustada de no poder respirar.
Fue entonces que la furia fue apaciguada y los chicos entraron en razón.

Bill: (tu nombre) –susurro levemente-

El podía verte como luchabas por mantenerte con viva, como te aferrabas a seguir luchando pero ¿seria suficiente para seguir con vida?


Capitulo 74


Me sentía mal, a pesar de estar sumida en la obscuridad podía sentir como el mundo me daba vueltas o bueno lo que estuviera ahí de mundo. Porque me sentía en medio de la nada, tampoco podía oir ruido alguno y eso era lo que mas me asustaba.

Empece a escuchar susurros, eran débiles y no entendía lo que decían. Pero asi como vinieron fueron desapareciendo, hasta que de nuevo me sentí hundirme en una enorme paz donde no había nada que me agobiase.

No se cuanto tiempo paso, pero esta vez me sentía diferente. Intente moverme y en medio de la oscuridad sentí que lo había logrado. Entonces tome la iniciativa de ahora sí poder abrir mis ojos. 
Lentamente sentí la pesadez de mis parpados desaparecer y una pequeña luz atravesó entre mis pestañas, hasta que después de varios parpadeos pude lograr admirar con mejor perfección lo que me rodeaba.

Estaba en un hospital, podía ver las luces blancas sobre mí, gire mi cabeza un poco y vi una cortina y varias maquinas. Mis manos tenían alguna especie de cables, entendía para que servia cada uno asi que no les tome tanta importancia. Ahora lo que me preguntaba era ¿Dónde estaban todos? Intente sentarme pero la cabeza me daba vueltas, la tome algo adolorida y en esos momentos escuche el ruido de una puerta.

Mire hacia la dirección del ruido y pude ver a Samanta entrando, al mirarme una gran sonrisa apareció en sus labios.

Samanta: despertaste –sonrio.
Tu: no se desarian de mi tan fácilmente –sonrei.

Ella camino a mi lado y me miro muy aliviada de mi regreso.

Samanta: de verdad que nos asustaste, ese golpe estuvo tremendo.
Tu: sí…-intentabas recordar bien los eventos- ¿Qué ha dicho el doctor?
Samanta: aun nada, bueno en realidad no saben que fue lo que te ocasiono la falta de aire y el desmayo. Pero el golpe no fue algo tan grave, aun asi quieren hacerte estudios, pero querían hablar contigo cuando despertaras
Tu: entiendo –miraste las sabanas- ¿y Bill?

Fue entonces que la sonrisa de Samanta despareció, ella agacho la mirada como pidiendo perdón o con vergüenza. Sentí a mi corazón retorcerse a sabiendas de lo que ella me diría.

Samanta: lo siento (tu nombre). Es un idiota. –enojada.
Tu: ¿Qué pasa? ¿Dónde esta?
Samanta: el se fue hace rato –te miro-
Tu: ¿se fue? – desilusionada.
Samanta: sí pero no le hagas caso, no sabe lo que pierde.
Tu: no, yo…yo lo entiendo

Claro que lo hacia. ¿Cómo estar a lado de la persona quien te engaño? Era obvio que ni su lastima me merecía, no le reclamaría nada estaba en todo su derecho de hacerme eso y mas. Aunque hubiese dado todo por haber despertado con él a mi lado… todo.

Tu: ¿y Tom?
Samanta: él también vino, pero también tuvo que irse. Dijo que era mejor para todos y que no quería molestarte. ¿Por qué dijo eso? –extrañada.
Tu: no lo se, quizás porque Bill estaba aquí .-mentira. { claro que sabia porque Tom decía eso, pero no diría nada. Seria mi secreto para siempre, hasta la tumba}

Ambas se quedaron en silencio solo escuchando el palpitar de las maquinas. Samanta te miraba cuan triste te veías por todo lo que estaba pasando, le enfurecía no poder hacer nada para ayudarte. Era algo impotente.

Tu: quiero irme…-susurraste.
Samanta: el doctor vendrá pronto quizás podamos hablar con él para que te de el permiso que necesitas
Tu: ojala –la miraste sonriendo un poco.

Tiempo después la señora Irene entro a verte. Estaba realmente preocupada por ti, como una madre por uno de sus hijos. Hablaron y rieron un poco, asi el tiempo paso hasta que tu doctor a cargo entro y hablo contigo. Hizo algunos chequeos para saber mejor tu condición y después de ver que todo estaba muy bien y que podrías descansar mejor en casa, te dijo que podías irte. Le agradeciste y arreglaste todo para poder partir.

Luz había ido en su auto a buscarte, te llevaría a la casa de Samanta ya que ella y la señora Irene debían irse a  la mansión. En el estacionamiento te despediste de ellas y subiste al auto. Al llegar a la casa, Luz te ayudo a llegar   a la recamara. Te dejo descansando tranquila mientras ella cerraba todo y se iba. Caíste de nuevo en otro profundo sueño del cual no despertaste hasta la mañana siguiente.

Abrí mis ojos al escuchar un pequeño y molesto ruido. La luz entraba por la ventana, tal parecía que apenas estaba el pleno dia. Busque de donde provenía el sonido y me di cuenta que era mi celular, en el cual aparecía numero desconocido. Conteste y una extraña voz me respondió.

Tu: hola ¿Quién habla?
-¿señora Kaulitz?
Tu: -suspiraste- Sí ella habla
-muy buenos días señora soy el doctor Adams ¿me recuerda?
Tu: oh por supuesto que sí. Dígame ¿Qué se le ofrece?
Adams: bien señora quería comunicarle que sus estudios y están listos, quería ver cuando podíamos arreglarle una cita para hablar con usted.
Tu: am..-pensaste- en cualquier momento, no se preocupe. Ahorita estoy tomando una pequeñas vacaciones asi que entre mas pronto sea será mejor.
Adams: muy bien, ¿ estaría bien si fuese hoy a las 4?
Tu: claro, por mí esta bien doctor.
Adams: ok, queda confirmado señora Kaulitz. Espero su visita, tenga un buen dia
Tu: igualmente y muchas gracias –sonreíste.

Luego de terminar de hablar con el doctor, guarde mi celular de nuevo en su lugar. Me cobije un poco mas ya que realmente me sentía cansada y no quería hacer mucho hoy en dia.

Ya después de algunas horas te levantaste de la cama y fuiste a darte un baño. Al terminar te colocaste un vestido rojo muy lindo con unas botas negras de piso, una chaqueta negra y tu cabello al natural. Tomaste tu bolso y las llaves de tu auto. Condujiste hasta el consultorio y estacionaste.

Ya adentro me sentí algo nerviosa por saber lo que me sucedía  Camine hasta donde la enfermera y ella me dijo que podía pasar  a la oficina del doctor. Entre y este me recibió muy amable, me ofreció sentarme y asi lo hice. Lo mire y me miro.

Tu: bien, ¿Qué sucede doctor? ¿Qué es lo que dicen los resultados?
Doctor: vera señora…-se veía algo intranquilo, tal parecía que había algo que le preocupaba- después de ver sus análisis de sangre. Pues en realidad esperaba que su esposo estuviera aquí, disculpe mi incumbencia  pero ¿él vendrá?
Tu: no, lo lamento doctor él no pudo venir. ¿Por qué tendría que? –preocupada-
Doctor: pues en estos casos es preferible también su asistencia
Tu: dígame doctor que me esta pasando por favor, no soporto mas esta duda

Le rogué casi que me dijera que era lo que los análisis había arrojado, él me miro y abrió un sobre que tenia en sus manos. Esos eran los análisis que habían mandado el laboratorio. Los mire y lo mire a él de nuevo, esperando alguna respuesta.

Tu: ¿y bien?
Doctor: pues señora tengo que informarle que usted esta…

Mientras con Bill

~~~el narrando~~~

Bebía de nuevo. Pero esta vez en su oficina, estaba frente a su escritorio con un vaso de whiskys en sus manos. En realidad era el quinto que tomaba pero no le importaba. Se atormentaba con todas las cosas que sucedían, se sentía demasiado confundido por el odio, el rencor pero a la vez por el amor.

Bill: ¿Qué hice?...-lloro. Debí haberme quedado con ella, me necesitaba. Pero no pude, ahí estaba él al igual que yo. Ambos la veíamos tan débil y rendida. En verdad me dolió en el alma lo que le paso y mas sabiendo que fue mi culpa. Si algo malo le pasaba no podría perdonármelo, pero cuando el doctor dijo que estaba fuera de peligro y que no era algo tan grave me sentí mejor. 

Entonces sabia que debía irme de ahí, era lo mejor para ambos. Ahora ya iba seguro en mi alma que ella estaría bien. No me necesitaba tendría a todos los doctores para ayudarla y yo ahí solo ocasionaría problemas. Aunque aun me pregunto que seria lo que había tratado de decirnos…

Después de haber salido del edificio conduje rumbo a la mansión pero sin embargo a mitad del camino me detuve solo para golpear el volante, cansado de todo esto. De mi confusión de mi enojo y de mis celos enfermizos  Retorne de nuevo con dirección al hospital y espere afuera de este un largo rato. Mientras fumaba un tercer cigarrillo la ví, iba con Luz mi secretaria  ambas caminaban juntas. Tal parecía que aun se sentía débil. La mire sonreír levemente por unos segundos, varios recuerdos vinieron a mi mente como una película. Cuando el auto de ellas encendio, también lo hizo el mio. Espere unos segundos a que avanzaran y después la segui. Mantuve mi distancia durante todo el tiempo. Si esta era la única manera de saber como estaba y donde vivía (tu nombre). 

Entonces lo haría. Al llegar frente a una casa algo grande y bien arreglada pude ver como ellas bajaron del auto. Minutos después Luz salió del lugar, subió a su auto y se fue. Mire de nuevo aquella casa sabiendo que mi esposa descansaba tranquila. Vaya que sí la extrañaba pero me había dolido demasiado su traición, sin embargo no podía sacarla de mi mente y por mas que intentara nunca lo haría.

Me pase pensando muchas cosas mientras estuve ahí, tantos fueron mis recuerdos que de pronto el sonido de una puerta cerrándose me despertó  pude verla salir tan hermosa como siempre pero ¿A dónde iba? Subió a su auto y condujo, yo tras de ella también. Llegamos al consultorio del doctor Adams pero ¿Por qué? Oh cierto sus análisis, como odiaba no poder estar ahí con ella para saber lo que le sucedia  Pero no importaba yo esperaría. Como siempre lo había hecho y como siempre lo haría a pesar del dolor.

~~termina narración de él~~

Tu: ¿Qué estoy que doctor?

Él me miro, pero su mirada seguía siendo muy seria. Respiro profundo y me miro. No se que cosas le pasaban a mi cabeza pero por un momento imagine que él me decía que yo estaba en cinta, que esperaba un bebé mío y de Bill. Quizás el golpe me había hecho daño pero seria una hermosa noticia por la cual seguir adelante, pero era solo un sueño de un corazón roto. Solo eso.

Tu: ¿embarazada?  ¿Es eso Doctor? –esperanzada.

El doctor bajo la mirada y negó.

Doctor: no señora Kaulitz, lamento informarle que usted esta enferma del corazón.-muy serio.
Tu: ¿Qué? ¿ Corazón? ¿que esta mal con mi corazón? –confundida.

Un dolor fuerte atravesó mi cuerpo, mis ojos comenzaron a arder. No se en que momento les permití a mis lagrimas salir, pero podía sentirlas cosquilleando en mis mejillas mientras mi boca no podía cerrarse debido a la impresión. El doctor me dio un pañuelo y prosiguió.

Doctor: los resultados arrojaron que su corazón no puede bombear la suficiente sangre a su cuerpo.
Tu: ¿pero que? ¿Cómo es eso?
Doctor: podríamos decir que usted tiene insuficiencia cardíaca
Tu: ¿insuficiencia cardíaca? Pero…pero ¿es algo realmente malo?
Doctor: es a lo de lo cual preocuparse. Este problema puede llegar a agravarse a tal punto en el que su corazón en algún momento termine por cansarse y deje de funcionar causando un paro cardíaco  osea una muerte instantánea.
Tu: …¿Qué?...

De pronto el mundo se detuvo, me sentia mal muy mal. Me iba a desmayar de nuevo, sí eso pasaría. Me contuve tomándome un poco del escritorio, el doctor Adams me miro preocupado.

Doctor: ¿se encuentra bien? ¿Quiere que la llevemos a una camilla?
Tu: no…no…no…

Era lo único que mi boca podía pronunciar. Luego de unos minutos pude recobrar la palabra, aunque ahora una de mis manos se colocaba encima de mi corazón.

Tu: ¿pero como? ¿Cómo sucedió esto? –llorabas.

Doctor: pueden ser muchas causas señora ahorita una de mas cercanas es Cardiopatía coronaria. Es un estrechamiento de los pequeños vasos sanguíneos que suministran sangre y oxígeno al corazón y sus síntomas son fatiga, dificultad para respirar y debilidad que son los que usted menciono sentía.

El doctor te miro de nuevo, con esa mirada que solo los doctores podían tener al saber que son los portadores de tan malas noticias. Como cuando sus ojos dicen que desearían con toda su alma poder decirte algo diferente a lo que te están diciendo ahora.

Tu: entonces…eso significa que…-lo miraste completamente destrozada- ¿voy a morir?

Tu mirada destrozo completamente al doctor, tus ojos brillaban por las lagrimas de esperanza por alguna palabra de aliento en estos momentos.

Doctor: no puedo ser claro a mi respuesta señora, esto es cuestión de estudios, tratamientos y de esperar. Todos los pacientes responden diferente a este tipo de situaciones ademas debemos ver que tan avanzada esta la enfermedad. Pero dígame una cosa, ¿usted ha tenido alguna operación en el corazón o alguna transplante anteriormente?

Tu: que yo sepa y recuerde no doctor, pero si es necesario preguntare…-limpiaste tus lagrimas de nuevo-

Doctor: hágalo señora Kaulitz –te miro comprensivo.

Luego de eso, mire mis manos por un largo momento  Hundí mi cabeza entre mis brazos mientra mis dedos traspasaban mi cabello, cepillándolo hacia atrás en forma de desesperación. No podía parar de llorar por más que lo intentaba. Esto era demasiado para mí, ya no podía mas  con el dolor. Tantas cosas me habían sucedido en tan poco tiempo y entonces ¿ así terminaría todo? ¿Este era mi final? ¿Morir sola?

Me negaba rotundamente a aceptar este final para mí, no lo quería para nada. Llore de nuevo aun con más amargura mientras gritaba mi dolor en gemidos de soledad y destrucción. Pude sentir los brazos del doctor intentando apoyarme. Lo abrace como si fuera mi gran amigo de toda la vida porque sabia que si no lo hacia cairia al piso y no me levantaría. Solo él sabia de mi situación y no quería que nadie mas se enterara, no quería ver la lastima reflejada en sus ojos hacia mí. Si pasaría mis últimos días de vida, quería recordarlos como siempre fueron.

Después de que cayera en un pozo sin fondo y mi débil corazón ya no pudiera desahogar más sus penas, subí a mi auto y me quede con ambas manos sobre el volante viendo el letrero de “estacionamiento” frente  a mí. Antes había creado toda una lista de citas con el doctor y estudios que debía hacerme. Ahora me daba cuenta del por qué de su insistencia en que alguien fuera conmigo.

Encendí el motor y me fui de ahí, conduje sin saber el por qué sin preocuparme sobre que era lo que pasaba en el mundo de afuera. Tan solo seguí a mi rutina guardada en mi mente.

Llegue a casa y al cerrar la puerta tras de mí, pude oir como mi bolso caía al piso golpeándose fuertemente. Seguido de mi vació y pesado cuerpo, mis piernas se abrieron en el suelo con mis rodillas juntas y mis manos recargadas en el suelo, mi cabeza baja mientras las gotas de mis lágrimas creaban un pequeño charco en el suelo.

Tu: voy a morir…moriré…no quiero…aun no…

Golpee fuertemente el suelo con mis manos hechas puño y grite llena de furia e impotencia mientras gritaba preguntándome ¿Por qué yo? ¿Por qué ahora?


Dure un largo momento en el suelo llorando mis penas en la soledad de la casa. Si pudiera comenzar de nuevo haría todo mejor, intentaría dar todo de mí, intentaría no dañar a nadie como lo había hecho, pero no era así ya nada seria igual. En mi cabeza pasaba solo la película del dia que conocí a Bill, el día de nuestra boda y todas las grandiosas cosas que pasamos juntos y de los sueños que nos faltaron por cumplir. Y que quizás nunca se cumplirían



Hallo, bellas damas

Me causa una gran alegria el estar de nuevo con ustedes
No niñas, no me agradezcan subir capitulo en realidad
soy yo quien debería agradecerlos por esperarme :)

Gracias a mis valientes y fieles seguidoras que aun leen la fic
Las cartas del juego han cambiado y la fic durara un poco mas xD
Me emocione escribiendo jeje :B y los diálogos de los personajes 
son algo largos algunas veces

En fin, sorry por la ilusión pero es así como imagine la historia :S
quizás ustedes se la imaginaron de una manera, pero yo aun estoy indecisa 
entre tres finales diferentes que tengo :/ y pues no se como termine >.<
Pero ya veremos ¿ok?
Se me cuidan mucho preciosas, las amo a las chicas que me mandan mensajes
por face, gracias por preocuparse C: y sí aun estoy vivita y coleando xD

Bye!! C:


PD: blogger esta fallando y hace la letra pequeña ¬¬ por eso cambie la fuente, espero se entienda C: