domingo, 25 de noviembre de 2012

Suspiro 72 Desaparecer por siempre


Sus labios estaban en mi cuello mientras sus manos acariciaban mis pechos por sobre la ropa, lloraba sin voz y con mucho dolor por dentro. Su cuerpo estaba sobre él mio recargando su peso sin darme oportunidad de moverme. Entonces fue cuando hablo

Tom: te hare mía, si dejaste que él te tocara yo también tengo derecho, también te di mi corazón y lo rompiste, quizás asi estemos a mano…

Lo mire intentando respirar, sus ojos no eran los mismo nada de él lo era. No era mi Tom  al cual le tenia tanto cariño…no lo era.

Grite cuando sus manos bajaron los tirantes de mi vestido y lo jalaron hacia abajo, pero como no podía quitármelo comenzó a romperlo con toda la fuerza que tuvo. Me jalo sentándome frente a él pero sin quitarse de encima, coloque mis manos sobre las suyas intentando detenerlo mientras oia 
como la tela se rompia por su fuerza.

No podía creerlo estaba cayendo en shock. Tom ¿iba a violarme? Una de las personas a la cual le di toda mi confianza estaba a punto de abusar de mí…no. Esto no podía ser. Yo estaba soñando, sí eso debía ser. Una pesadilla de la cual pronto despertaría la cual olvidaría en cuanto viera la luz del día. Quedaría en eso, en solo un horrible sueño….


Capitulo 72


Una ultima ruptura y mi brasier podía verse. Por mas que lloraba y le imploraba él no se detenia, quizás ya no había salvación para mí. Nadie sabia que estaba aquí y a nadie le importaría aunque asi fuese. Nadie podía oirme gritar y nadie me salvaria de esto. Nadie…

Me recostó de nuevo y yo ya no tenia fuerzas para luchar, tan solo lo mire lloriqueando. Cerre mis ojos mientras sentía que me besaba de nuevo el cuello. Cerre los ojos para soñar que nada de esto estaba sucediendo, quería dormirme, caer en un abismo y nunca despertar. Quería desaparecer o ser como los niños que cuando cierran sus ojos piensan que nadie puede verlos y que no están ahí en ese momento. ¿Solo eso me quedaba? ¿Esperar? Sí, a que él terminara de descargar su furia.

Tu: por favor…Tom….detente –susurraba débilmente- detente…dijiste que siempre me protegerías, dijiste que me cuidarías –apretaste tus ojos dejando salir lagrimas- me lo prometiste….-susurraste débilmente-

Y fue entonces que se detuvo. Ya no podía moverme tan solo estaba tirada en la cama con los ojos cerrados y con mi ropa y cuerpo rasgados.

Tom te miro de nuevo, sintió como el alcohol desaparecía y la fuerza de la razón regresaba, se aterro ante la imagen que tenia frente a él. Te miro con tus prendas rotas mientras temblabas y tus ojos no paraban de llorar, susurrabas algunas cosas pero tal parecía que sufrías. Al mirar sus manos se dio cuenta que el que te estaba haciendo daño era él, solo él.
Rápidamente se quito de encima de ti, pero no te moviste de donde te había dejado.

Tom: dios mio…(tu nombre) –asustado- ¿Qué te hice? –aterrado-

Miraba sus manos las cuales eran las causante del daño que te acongojaba, se alejo de ti asqueado de lo que había hecho, aterrado del dolor que debiste haber pasado. Estaba asustado de que tu solo estabas tirada ahí con tus ojos cerrados. Se acerco de nuevo pero ahora con más cuidado y te levanto lentamente. Miro tus ojos y mejillas húmedos mientras que seguías susurrando algo.

Tom: (tu nombre) ¡(tu nombre)! ¡respondeme¡

Intento despertarte del trance en el que estabas y cuando abriste lentamente los ojos, lo viste cerca de ti tomándote en sus brazos. Fue entonces que gritaste de nuevo, pataleando y manoteando intentando escapara de su lado. Lo lograste y lo único que hiciste fue acurrucarte en la cabecera de la cama mientras te cubrias a ti misma con tus piernas.

Tu: no me hagas daño Tom, por favor no lo hagas…-llorabas-
Tom: no…yo no…-preocupado-

Intento ayudarte a salir del estado de shock en el que estabas, pero sabia que no era el preciso momento para hacerlo y menos él, quien había sido el causante de tu situación.

Tom: perdóname…

Intento tocar tu brazo pero lo único que hiciste fue sollozar mas ocultando tu rostro alejándote un poco mas de él.

Tu: vete…vete…vete...-le repetiste suavemente sin verlo-
Tom: perdóname (tu nombre)….

Sabia que no era bueno que estuviera ahí, asi que solo se levanto  de la cama y decidió salir de ahí. Te miro por última vez antes de irse. Vio como te encontrabas columpiándote en tu propio cuerpo ocultado tu rostro en tus piernas flexionada a tu cuerpo.

Comenzó a romper todas las cosas de su habitación, estaba furioso consigo mismo. Aterrado de lo que estuvo a punto de hacer, asqueado del alcohol y de cómo lo había llegado a controlar, causándote un fuerte daño. En esos momentos para Tom la ultima persona que deseaba ver, era a si mismo. Se odiaba profundamente del hecho de saber que te hizo un gran daño cuando mas lo necesitabas. Con su puño cerrado golpeo el espejo de su habitación dejando una marca de sangre cuando su piel fue cortada por los vidrios. Lloro y grito su dolor implorando que lo perdonaras por haber sido un estúpido. 

Llevabas tu maleta contigo, después de haberte dado un largo baño donde tallaste muy fuertemente tu cuerpo. Habías tomado la decisión que era lo mejor para ambos el alejarse y asi cada quien resolver sus asuntos o problemas de una mejor manera. No odiabas a Tom ni le guardabas rencor, aunque no haya estado bien lo que hizo. Porque de alguna manera u otra había perdido algo de la confianza que le tenias. Sin embargo no era lo suficiente para destruir los años de buena amistad y noviazgo entre ustedes.

Le había escrito una carta, por el momento prefería irme sin verlo. Entendía como se debería sentir en esos momentos consigo mismo y en verdad no quería seguir atormentándolo, seria mejor que mi presencia desapareciera de su vida por un rato. Ya suficiente daño había hecho con mi simple existencia.

Tome mi maleta luego de dejar una pequeña carta en la mesa frente a la puerta del recibidor  camine y cerre lentamente la puerta. Ya afuera tome un taxi y le dije que me llevara a un café que conocía de por ahí.

Bebía una capuccino mientras veía a las personas pasar por fuera de la ventana del local, traia conmigo un vestido grisaceo de tirantes gruesos y encima otro abrigo tejido color celeste, que me cubria lo necesario aunque no era la gran cosa del mundo. 

Quería quedarme por la eternidad mirando por aquella ventana, no quería pensar nada más que ver como la demás gente vivía su vida. Me sentía en paz pero no era una paz placentera, era de cansancio de lo agotada que estaba de no poder dejar de dar vueltas al asunto de que mi matrimonio termino siendo mierda y que también había perdido a mi gran amigo. Ademas de que por primera vez, me sentía mas solo que nadie en este mundo. Pase de tener todo en la palma de mi mano a caer hasta lo mas profundo de la oscuridad donde ni el mas minimo rayo de luz llegaba. Que crudo ¿no?

Te quedaste en ese café durantes largas horas donde la gente entraba y salía, pero tu solo seguís ahí mirando atentamente por la ventana. Estabas preocupada por Bill, en como estaría, si iria a trabajar o si pensaría en ti aun con tanto odio.
Eran muchas preguntas de las cuales no se podía conseguir respuesta.

Caminabas con tu maleta de rueditas por un gran parque, podías oir las pequeñas ruedas rebotar levemente entre cada unión del concreto y en cada grieta. Llevabas la cabeza baja mientras dabas pasos torpes en el camino. Simplemente ya no podias mas. Encontraste una banca donde decidiste sentarte y luego de mirar por largos segundos el grisáceo cielo rompiste en llanto. Golpeabas tus rodillas a puño cerrado odiándote por todo lo que pasaba, jadeabas el dolor que se concentraba en tu interior. Querías gritar tantas cosas que formaba un nudo en tu garganta y no podían salir. Sentías como te ahogaba en cada respiro, en cada intento de respirar de nuevo. Nadie podía verte, nadie podía consolarte simplemente llorarías hasta que el mundo se acabara o hasta que el dolor se hubiese ido, aun y si te tardaba toda la vida.

De pronto escuchas una voz…

-¿(tu nombre)? 

Como tenias tus manos en el rostro no habías visto a la persona pero al oir su voz la reconociste rápidamente.

Tu: ¿Luz? –sorprendida-
Luz: sí, soy yo –te sonríe- pero…pero ¿Qué haces aquí y asi? –se preocupo-
Tu: ay Luz, perdónenme por favor…yo no quería, por favor

Te levantaste llorando aun mas y caminaste hacia sus brazos, mientras ella te proporcionaba un cálido abrazo, seguías aun con mas lagrimas por venir de tus ojos.

Luz: tranquila, tranquila. Todo estará bien, te lo prometo…llora…desahógate…-susurraba mientras acariciaba tu cabello-
Tu: todo fue mi culpa Luz…heche a perder todo. Lo mas preciado que tenia se me fue de las manos….-te lamentabas-

Tiempo después te encontrabas en la casa de Luz bebiendo algo de te para relajarte, le habías contado todo lo sucedido y ella solo te miraba sorprendida.

Luz: vaya (tu nombre)….-tranquila-
Tu: lo se, fue mi culpa no culpo a ninguno de los dos, fui yo la que hizo todo este enredo. Si estoy sufriendo ahora, es algo que me merezco
Luz: no, no, no linda. Ni digas eso –limpia una lagrima tuya- no es la culpa de nadie, son…son simples cosas que pasan
Tu: ¡pero destruí mi matrimonio! –lloraste-
Luz: sí, sí pero…pero nunca hiciste algo realmente malo, ademas Bill debió haberte escuchado aun después de todo. Al menos habría entendido en la situación que te encontrabas, no entiendo como fue capaz de dejarte asi sola a la deriva. Nunca haz sido tan mala para merecer este trato (tu nombre). Eres humana y cualquiera puede equivocarse ademas no creo que seas ni la primera ni la ultima persona que cometa un error en su matrimonio, lo importante es que te arrepentías y que querías contarle todo pero no tuviste la suficiente fuerza. No te juzgues de esta manera tan cruel, no te odies a ti misma mujer.

Te miraba comprensivamente, mientras escuchabas cada palabra que decía.

Tu: -suspiraste- sí….bueno….creo que me bastaría con saber que Bill sabe toda la verdad, en realidad por una parte siento alivio ahora siento que ya no tengo que ocultar nada mas, pero él piensa otras cosas que no son, cree que me acosté con Tom mientras estaba casada y eso no es cierto, te lo juro que no.
Luz: te creo.
Tu: no puedo dejar que él se hunda de nuevo por mi estupidez, no se lo merece. Necesito hablar con él…pero no creo que quiera verme….-agachaste la mirada-
Luz: ya veremos eso después, lo importante es que tu estés comoda y estable para que puedas comenzar a arreglar todo de nuevo –sonrie-
Tu: sí –medio sonries.
Luz: ¿tienes donde quedarte?
Tu: no…-sonrojada-
Luz: bueno puedes quedarte conmigo, George no vendrá 
Tu: no claro que no, yo no quiero interrumpir tu privacidad 
Luz: -sonrie- por supuesto que no, eres bien recibida en mi casa, eres mi amiga y las amigas no se dejan solas 

Te toma de la mano en forma de apoyo, le sonries sabiendo que ella no daría paso atrás en su decisión.

Te encontrabas pensando la manera de enterarte de cómo estaban las cosas en la mansión. Entonces, luego de rezar por que todo saliera bien, tomaste valentía suficiente para llamar a tu antigua casa donde vivías con Bill, esperando con toda tu alma a que él no estuviera. Escuchaste el teléfono sonar varias veces hasta que alguien contesto, era voz de mujer.

-¿diga?
Tu: ¡samanta! –feliz-
Samanta: (tu nombre) – susurro feliz- oh bendito sea dios ¿Cómo estas? ¿te encuentras bien? ¿en donde estas? Dime por favor, nos tienes muy preocupadas a mi tia y a mí
Tu: estoy bien Sam, me quedo donde una amiga
Samanta: oh que bueno –respira tranquila- dame la dirección ire a verte –feliz-
Tu: esta bien, es….

Después de darle la dirección esperaste a que Samanta llegara, puesto que te había dicho que iria lo mas pronto posible. Escuchan que suena la puerta y Luz va a abrir para que, si fuera alguien inesperado no te viera. 

Pero todo estaba bien, sí era ella. Al momento de entrar y verte corrió a darte un gran abrazo asegurándose de que estuvieras bien.

Samanta: oh (tu nombre) dios, que bueno que estas a salvo
Tu: sí –sentiste un trago amargo- lo estoy…
Samanta: no sabes como lo odio, fue tan cruel –enojada-
Tu: no fue su culpa Sam…me lo merecía
Samanta: ¡por supuesto que no! –Indignada- ni siquiera a una p*ta la tratan asi, el sigue siendo el mismo idiota de siempre
Tu: dejemos de hablar de eso por favor, no quiero recordar ese trago amargo
Samanta: oh por supuesto. Lo siento
Tu: no importa –le sonríes-

Nos encontrábamos las tres platicando en la sala de estar, en verdad me alegraba tanto que las chicas estuvieran a mi lado en este momento. Cuando más las necesitaba. 

Samanta me había contado que Bill no había ido a trabajar desde que yo me había ido, me había dicho que Bill se había encerrado en nuestra habitación todo el tiempo y que no comia, solo bebía todas las botellas que encontrara y le ayudaran a olvidar. En ese instante sentí una sensación de correr a su lado y cuidarlo sin importar que me corriera de nuevo. Había dicho que prohibía que se me diera la entrada de nuevo a la mansión o que se me ayudara  claro a Samanta le valia. Si no, no estaria aquí contándome todo.

Samanta: no están nada bien las cosas (tu nombre) todo se vino abajo con tu partida…
Tu: entiendo…-seria-
Samanta: ¿que es lo que harás? ¿Cuál es el plan para recuperarlo? –entusiasmada-
Tu: no hay plan Sam, Bill ya no quiere verme…-deprimida-
Samanta: ¡¿Qué?! ¡No puedes darte por vencida! ¡Eres (tu nombre) la mujer positiva ante todo lo malo! ¡no puedes! ¡es sacrilegio! –sorprendida-
Tu: pues ya vez que no soy la mujer maravilla, al igual que superman y todos los super héroes tengo mi debilidad –una media sonrisa falsa se mostro en tu rostro-

Ella te miro sorprendida de la mujer acabada que tenia en frente.

Luz: ha estado asi desde que la encontré
Samanta: ¿la encontraste? 

Luz asiente triste, entonces Sam comienza a sospechar que algo malo te sucedió pero sin embargo prefiere no hablar de eso, por el momento.
Pidieron algo de comida china y comenzaron a platicar sobre otras cosas en un intento por alegrarte, pero no pudieron lograrlo. Entonces Sam te conto sobre una casa que tenia pero que no utilizaba porque nunca la necesito, se la habían regalado sus papás pero ella decidió vivir con su tia en la mansión para ayudarle. Te dijo que estaba amueblada y que si querías podias vivir en ella. Aceptaste agradeciendo su hospitalidad y la de Luz, peor no quería inerrumpir en la privacidad de ninguna de las dos, ademas necesitabas tiempo a solas. Nadie mas aparte de ellas sabrían que estabas ahí y te habían prometido no revelarselo a nadie, ya que por parte de Tom y Bill sabían bien que ellas eran tus amigas y que te ayudarían.
Esa noche te quedarías con Luz y en la mañana te llevaría a la casa de Samanta para que te escondieras ahí por un tiempo.

Una habitación llena pero al mismo tiempo tan vacia, después de tantos momentos buenos vividos en ella y ahora la oscuridad la llenaba. En una esquina se veía el cuerpo de un hombre tan poderoso pero tan débil y frágil, la reconfortante seducción de una botella tocando sus labios como un dia los de ella lo hicieron. El calor del alcohol llenándolo como el amor de ella solia hacerlo, pero no es igual. No es lo mismo. 

Bill se encontraba en lo peor de los casos, habatido y derrotado. Arrastraba su alma consigo mismo 
aun que ya no pudiera mas. 

Después de mi partida Bill había caído en abismo muy profundo donde miles de preguntas azotaban su mente y alma mientras yacía atado por cadenas al dolor. Intentaba desaparecer, intentaba volver el tiempo hasta donde eran felices ¿que habia pasado? ¿Qué había hecho mal? ¿Habia estado todo asi de fregado desde el principio?

Mas nunca encontraba respuesta, solo se veía asi mismo derrumbarse poco a poco aunque para todos los demás todo estuviera bien. Amaba a esa mujer, la amaba con todo su jodido ser y no podía simplemente arrancarla de su alma. Ella era una enfermedad sin cura y sin tratamiento para el dolor, pero por mas que intentara odiarle y dejarla ir. Su estúpido y enamorado corazón la retenia a su lado, retenía cada sonrisa que ella le había dado, todo de ella estaba en él la veía como una película repitiéndose en su recamara. Podía verla sonreírle mientras giraba uno de su tantos vestidos para que le dijera como se veía, la veía dormir a la orilla de la cama, salir envuelta por una pequeña toalla desde el baño, sentada como una niña pequeña desde la cama y la miraba acercarse a su lado, sonreirle y cuando ella se recostaba sobre su hombro para consolarlo, apenas levantaba  una mano para tocarla. Ella se desvanecía y de nuevo caia en la cuenta de que todo había sido un gran espejismo como el amor que ella dijo tenerle. Todo había sido una vil mentira y nada mas, entonces la furia regresaba a su lama y rompía de nuevo otra vacia botella, mientras tomaba su cabeza en forma de dolor gritando enfurecido por toda la mierda que lo acongojaba. 

Había llegado bien a la casa de Samanta, sentía que seria bueno estar unos días alejada de todo, como si la tierra me hubiera tragado. Dejaría que el dolor de cada quien se apagara mientras que intentaba recuperar los pedazos de mi roto corazón y unirlos de nuevo.

3 dias mas había pasado y yo no sabia nada sobre Bill, no sabia si me extrañaba o si me estaba buscando, ni de Tom sabia algo. Aunque creía que por el momento eso estaba bien.

1 semana después…

Georg: ¿has sabido algo de ella?
Bill: …no…
Georg: ¿ vas a buscarla?
Bill: …no…

Georg miro a Bill con sorpresa ademas de incomprensión, ¿Quién rayos era él y que le habia hecho al hombre enamorado?

Georg: bill…oye se bien lo que paso, pero…deberías darle una oportunidad de explicarte bien como pasaron las cosas.
Billl: no gracias no me interesaba saber en que cama se revolcaban –con desprecio-
Georg: mira no estoy del lado de nadie, pero puedo asegurarte que (tu nombre) no es ese tipo de mujer, ella no es asi
Bill: ¡ENTONCES! ¡¡¿POR QUÉ LO HIZO EH?!! EXPLÍCAME QUE YO NO ENTIENDO! –grito furioso- ella me engaño ahora yo la odio, punto final…

Georg suspira.

Georg: deberías buscarla tan siquiera porque en verdad puedo ver como la extrañas

Bill lo miro enojado intentando decir algo para negarlo.

Georg: y ni me respondas porque sabes que es verdad, no la puedes odiar la sigues amando y eso es lo que te duele que a pesar de todo ella aun significa todo para ti.

Bill lo miro sorprendido por sus palabras, sabía bien que Georg decía la verdad y le había quitado las palabras de la boca. Georg tomo algunos papeles para salir de la oficina de Bill, pero antes de cerrar la puerta se giro a decirle algo.

Georg: deberías buscarla, esta sola y perdida. No vaya a ser que después sea demasiado tarde para verla…

Y después de eso salió de la oficina cerrando lentamente la puerta. Dejo a Bill dolido por la fuerte cachetada imaginaria que le había dado con sus simples palabras. ¿ Y si quizás Georg tenia razón? ¿y si quizás nada había sido como fue? Debería haberte dejado contar tu parte de la historia. Bill se decía. Pero también pensaba que quizás ya era muy tarde para arrepentirse quizás tu ya no querías verlo mas. Quizás todo había acabado.

martes, 20 de noviembre de 2012

Suspiro 71 Es solo un sueno, sí un sueño


Intente zafarme de su agarre pero era fuerte, bajamos las escaleras o bueno me obligo a bajarlas y todos nos miraron. Abrió la puerta y me dio un empujón quedando ambos afuera, coloco la maleta a un lado mío y me miro muy fríamente.

Bill: lárgate de aquí 

No dije nada, tan solo lo mire. El corazón se me rompia aunque él no lo notara, mi cuerpo temblaba de miedo y quizás frio, pero no hice mas que mirarlo mientras los ojos se me cristalizaban.

Samanta: ¡(tu nombre)!

Ella quiso salir corriendo en mi auxilio pero Bill la detuvo, asi como al señor Esteban e irene.

Bill: esta totalmente prohibida la entrada de esta mujer a mi casa ni tampoco quiero que la 
mencionen, todos fingiremos que no la conocemos y no quiero que vuelva por aquí. –decidido-

Dio media vuelta y cerro la puerta con todos adentro, lo mire aun en el mismo lugar como un perro vagabundo esperando ser recibido, pero él no hizo mas que mirarme por sobre el hombro (es un decir) frio y sin escrupulos esperando a que me fuera. Baje lentamente y tome mi maleta, una de mis manos se encontraba con el puño cerrado en mi pecho debido al miedo, camine lentamente hasta mi auto y subi mis pertenencias . Luego subí yo y después de unos segundos me fui de ese lugar. No tenia a donde ir ni con quien, no quería molestar a nadie ni tampoco quería que se enteraran de mi pelea con Bill. 

Aunque sabia que me merecía ser señalada como una adultera (alguien que engaña a su pareja).
Conduje sin rumbo hasta llegar a un parque, me sente mirando las estrellas pensando que si no hubiera cometido esa estupidez ahorita estaría durmiendo en sus brazos, sintiendo su aroma o quizás entregándome en cuerpo y alma a él. Mientras le susurraba un te amo muy puro desde mi corazón y sus brazos me protegerían en vez de dañarme como lo había hecho. Pero todo quedaba en un “hubiera” y como dice el mundo “el hubiera no existe”…



Capitulo 71


~~~version con Bill~~~~~~

Después de despedirse de ti para irse a trabajar, condujo muy feliz. Como siempre su actitud de todos los días desde que te había conocido. Al llegar a la disquera todo su dia fue lo mismo, firmar papeles escuchar nuevas canciones hablar con artistas, etc.

Pero hubo un trabajo especial donde tenia que salir del edificio porque había ocurrido un accidente en una de las locaciones por un concierto que se daría esa misma noche. Debía estar presente y con el debía ir Roxana ya que ella era una encargada de esos problemas por las cosas financieras. En realidad a Bill no le molestaba la idea, es que para él simplemente era trabajo no le daba la menor importancia a ella mas que como ser humano, nada mas. 

En el camino fue un silencio en el auto de Bill, al llegar al lugar les contaron lo sucedido. Un hombre había caído de una de las vigas donde se colgaba la iluminación pero la ambulancia se lo había llevado ya. Firmaron su seguro y ese tipo de cosas para dar por enterada a la empresa y no desamparar al hombre, también para hablar con el agente del artista y que nadie concelara el concierto o algún problema externo. Roxana no le había coqueteado en todo el rato, era como si todo estuviera olvidado. 

Pero ya cuando las cosa se había resuelto y regresaban al auto. Ella hizo una pregunta que a Bill le extraño

Roxana: ¿y como esta tu mujersita? –Fria-
Bil: Bien. 
Roxana: veo que se lleva muy bien con todos.
Bill: sí, (tu nombre) es uan persona muy social y tierna.
Roxana: sí, sí claro lo veo –sisañosa- hasta con la competencia se ve que se comprende

Bill estaba por arrancar el auto cuando el tono de voz de ella le hizo mirarla.

Bill: ¿a que te refieres?
Roxana: pues a lo que todos sabemos, que ella y el dueño de las disquera EMI Tom Schultz se llevan muy bien –malvada-
Bill: no te entiendo. Ellos no se conocen mucho, no se a que venga tu comentario.
Roxana: ups! Creo que no debi decirlo –arrepentida hipocritamente- 
Bill: ¡ya basta Roxana! No quiero que estes intentando algo malo contra mi esposa. Pensé que ya estábamos bien con respecto a este tema –molesto-
Roxana: pero no te molestes Bill, yo solo decía lo que todos sabemos, si no me crees haya tu 
Bill: disculpa por hablarte asi, pero no entiendo a lo que te refieres

Él estaba realmente confundió con todo esto, no quería creer lo que oia, pensaba que había interpretado mal las palabras de Roxana. Ella se mantuvo en silencio un largo momento pero luego.

Roxana: Bill sabes que te tengo aprecio porque nos conocemos dese hace mucho y muy por fuera de mis sentimientos no correspondidos por ti, me siento en el deber de abrirte los ojos. Lo hago porque te quiero como amigos que somos
Bill: sigo sin entenderte ¿a que quieres llegar?
Roxana. A que tu mujer te esta poniendo los cuernos con Tom –seria lo miro-
Bill: ¿que? –rie- que buena broma, casi lo creo
Roxana: no Bill, es que no es una broma. Es enserio, tu mujer tiene un amante 

El mundo de Bill se detuvo al ver la cara de seriedad de Roxana. ¿Cómo? ¿su esposa lo engañaba? No, eso no podía ser. (tu nombre) no era asi. Él se repetía en su mente.

Bill: ya basta Roxana! (tu nombre) no tiene la culpa de que yo no te haya hecho caso y no me gusta que le estes inventando falsos y menos con algo tan grave –molesto-
Roxana: pero te estoy dicendo la verdad Bill, mira tengo pruebas.

Ella comenzó a buscar en su bolso y de el saco un sobre amarillo el cual bill tomo dudoso  y miro las fotos que se encontraban en el interior.
No podía creerlo, esto no podía ser verdad. Era una mentia de Roxana. Sí eso era, pero a la vez dudaba porque esa persona era muy parecida a ti, cuando llego a la foto donde aparecían en su casa fue entonces que le creyo.

Bill: pero…pero…no…(tu nombre) no pudo haberme hecho esto –destrozado-
Roxana: claro que puede Bill y lo hizo. Ves te dije que ella era una mentira, que no te convenia. 
Mirala nada más muy feliz con su amante mientras tú trabajabas –sisañosa-

Él había caído en un avismo o mejor dicho de su nube de felicidad y se había golpeado muy fuerte en el corazón. Te veía y no podía creelo, le sonreías a Tom de la misma manera en que le sonreías a él, parecía que lo besabas con el mismo amor que lo besabas a él. Todo esto eran tan confuso, la única cosa que le pasaba por mente era ¿Por qué? 

Bill: ¿Por qué (tu nombre)?

El cerró sus ojos y sintió como las lagrimas caian a través de ellos. Arranco rápidamente su auto dejando a Roxana en el lugar. Hacia unos segundos le había pedido que bajara y ella acepto pues estaba feliz de haberle contado todo.

Roxana: ahora si (tu nombre) te quite a Bill, maldita hipócrita yo sabia muy bien que no eras una santa. Tan solo fingías como la mujigata que eras. Preparate querida que de esta no te salvas…

Se decía mientras miraba el ferrari de Bill desapareciendo a máxima velocidad por la solitaria calle.

Bil: es mentira, es mentira…ella no es así, íbamos a formar una familia. Ella no me haría esto –miro las fotos de reojo donde besabas a tom- ¡NO LO HARIA!!!

Grito golpeando el volante del auto, mientras las lagrimas caian rápidamente de sus tristes ojos. Podía sentir como su corazón dolia, de todos los dolores que había vivido este era el peor de todos, al traición de la única persona a la cual le había abierto su alma. A la cual le había entregado todo sin pedir nada a cambio. Pero ahora lo apuñalabas por la espalda y te volvías como lo fueron todos, una mentirosa.

Condujo a un bar cercano donde desahogo sus penas con 4 whiskies, camino hacia su auto y se quedo en el por largas horas pensando, dejando que la furia arrebatada por el alcohol se desatara en su interior. Cuando vio que el reloj marcaba las 8:00 decidio regresa a su casa, donde tu lo esperabas como siempre sin saber de lo que ocurria.

Bill no era ningún estúpido y quería explicaciones, quería reclamar, quería sacar toda esa rabia que lo estaba cegando. Lo que el más quería era verte a la cara y que le aceptaras las verdades, aunque eso lo terminara matando.

Al llegar estaba indeciso de entrar, pero al final se armo de valor. Miro el sobre amarillo en sus manos y tuvo fuerzas de seguir. Antes de salir del auto se quito su corbata y la avento por ahí ya que sentía que lo estaba ahogando como el enojo que lo quemaba por dentro.
Al entrar pudo oir tu voz tan suave, tranquila y feliz. Si hubiese sido cualquier otro dia, abria corrido a tu lado a besarte como a nadie mas en el mundo, pero ahora para él no eras más que una desconocida que se había metido en su casa y cama para hacerte llamar “su esposa”.

Fue entonces que toda la batalla comenzó y los golpes ademas de la desesperación se hicieron presentes, dejando como resultado solo a dos corazones heridos y un hogar destruido.

~~~~fin de la versión con Bill~~~~

Yacias con tus brazos cubriendo tus piernas las cuales tocaban tu pecho, mientras qe tu rostro se encondia en ellas, sentada en el piso recargada en la cama llorabas tu desgracia en una habitación de hotel. Sola y triste tanto que dabas pena ajena, pero no culpabas a nadie, ni al mismo destino por darte esta vida. Simplemente eran cosas que debian pasar tarde o temprano. 

Lo que mas te afectaba es que no sabias que era lo que seguiría en esta historia ¿Cómo se arreglaría todo? Si es que tenía un arreglo. Sentías tus labios temblar, las lagrimas habían estado acompañándote toda la noche, te veias fatal como si tuvieses una fuerte gripe ya que tus ojos se encontraban rojos e hinchados. En tu mente los gritos y golpes se repetían de nuevo y de nuevo como una película sin final, como una puñalada sin terminar.

Te habías pasado lo que quedaba de la noche escondida en la oscuridad de la habitación . Cuando miraste que la luz del dia comenzaba a salir te levantaste hacia un balcón cercano algo timida. Abriste las puertas de cristal y al instante sentiste la fría brisa mañanera la cual te hizo tener la piel de gallina debido a que no llevabas nada mas que tu vestido.

Miraste el cielo azulado como apenas la luz le daba mas colores, te sentias como si fuera una nueva oportunidad, un nuevo dia, una nueva oportunidad a la vida. Sin embargo tu mirada ensombreció al recordar que quizás tu problema no tenia solución. Ahora estabas por tu cuenta contra del mundo, tu y nadie mas.

Entre de nuevo y camine hacia mi maleta, la coloque sobre la cama y saque algunas prendas. El recuerdo de Bill metiéndolas vino a mi mente y mi corazón se estrujo del miedo, pero después reaccione y camine hacia el baño para bañarme. Adentro pase la esponja por sobre mis morados brazos, no era muy fuerte su color pero sí se notaban. Al salir me coloque un vestido de cuadros pequeños blancos y negros de tirantes, muy bonito. Sobre este me coloque un suéter holgado color beige que cubria los recuerdos de la noche anterior, maquille mi rostro para “disimular” la tristeza aunque este no me sirviera para cubrirla en mi interior.

En realidad no tenia idea de porque hacia todo esto si al final no tenia a donde ir ni que hacer, todo lo que tenia significado en mi vida se había quedado con Bill en la casa a la cual le llamábamos hogar.

De pronto escuche que alguien tocaba a mi puerta ¿Pero quien? si nadie sabia que estaba aquí, ni siquiera Samanta o la señora Irene. Por un momento mi corazón sintió un poco de emoción al pensar que si abría  ahí estaría Bill de nuevo dejándome darle una explicación dándome una segunda oportunidad de arreglar mi error. Pero la vida no es tan buena con nosotros ¿verdad?
Camine algo timida hacia la puerta con el abrigo hasta mis dedos. Abri lentamente la puerta y al asomarme pude verlo.

Tu: ¿tu? ¿Qué haces aquí? ¿Cómo me encontraste?
-llame a tu casa y supe lo que paso…-serio-
Tu: sí…lo que tenia que pasar ¿no? –desinteresada y algo ironica- tu mismo lo dijiste Tom…-lo mire-
Tom: sí pero…pero nunca imagine que…-no sabía como decirlo-
Tu: no importa –medio sonries- las cosas pasan por algo y pues creo que debo dejar que las cosas se acomoden y después ver todo con mas claridad.
Tom: supongo –tranquilo-

Entonces un silencio se hizo entre ambos, yo recargaba mi mejilla en el puerta mientras la abrazaba levemente, él seguía ahí de pie como si quisiera decir muchas cosas, pero las palaras no salian de su boca.

Tu: bueno… ¿a que viniste?
Tom: por ti…-te miro directo a los ojos-
Tu: Tom no. Yo….
Tom: (tu nombre) tu no te mereces este trato, no mereces estar aquí sola ademas se que todo esto fue por mi culpa y en verdad me siento mal, no por él. –Orgulloso- si no por ti…
Tu: no lo juzgues, yo no lo hice. Ademas yo sabia a lo que me atenia al hacer todas esta tonterías –sonreiste triste-
Tom: aun asi –serio-

Lo sabíamos, todo esto había estado mal. Pero sin embargo  había aun una parte de mí que no se arrepentía puesto que sentía que era un derecho mío el poder despedirme de Tom. Todos estos años que él sufrió y el tiempo que yo sufri por separarnos asi de repente. Creía que mi alama nunca descansaría en paz si yo no me despedía de él o tan siquiera le daba una explicación de mi desaparición y lo hice, me despedí de él pero no resulto como yo quería. Ya que gracias a las artimañas de alguien, todo se me escapo de las manos…

Tu: yo no quiero mas problemas Tom, si de por sí Bill ya cree cosas que no son…-miraste triste el piso- aunque admito que tiene razón en enojarse, es mas que obvio que sí. Pero desearía que me hubieses escuchado tan siquiera, él cree que nunca lo ame que solo estuve con él por conveniencia y no es así….no lo es…-suspiraste triste-

Tom te miro fijamente mientras decias estas palabras.

Tom: aun asi eso no justifica que te haya dejado sola, a la deriva y menos en estas condiciones. No puedes estar viviendo en hoteles todo el tiempo –preocupado-
Tu: lo se, pero por el momento es lo que me queda…
Tom: No (tu nombre) me tienes a mí, que a pesar de todo te sigo queriendo y que antes de todo este enredo, fui tu mejor amigo. El cual te juro que siempre te ayudaría en todos tus problemas

Y era cierto antes de ser novios eramos los mejores amigos que siempre se tenían el uno al otro, no podía negarlo. Tom siempre había estado ahí conmigo en los buenos y malos momentos.

Tu: lo se –medios sonries- gracias
Tom: no se hable mas, tenemos que irnos. Vamos

Tom entro a mi habitación y tomó mis maletas, en ese momento quería decirle que no. Pero él tenia razón no podia estar de hotel en hotel, ademas  el dinero en algún momento escasearía.  Asi que quizás era mejor estar con el, como amigo por supuesto. Un tiempo.

Salimos y subimos a su auto y condujo hasta su casa, al llegar me ayudo con mis cosas y me dio un recorrido. Al final me señalo cual seria mi habitación, yo solo asentí agradecida y después salió para dejar que acomodara mis cosas o tan siquiera me acoplara al ambiente.
Al terminar de acomodar un poco, camine hacia una gran ventana que daba  aun hermoso jardín. 

Lo mire suspirando una gran oleada del aire fresco directo a mis vacios pulmones. Ya era un nuevo dia y yo me preguntaba como estaría Bill. ¿ Habría ido a trabajar? ¿ Pensaría en mí? ¿Aun seguirá reprimiendo su ira?

Agache mi mirada al sentir las lagrimas caer por mis mejillas. Había lastimado al hombre mas maravillosos del planeta, lo perdí…para siempre. Y ahora siento que sin el mi vida no tiene sentido, por muy inmaduro o estúpido que se escuche. Pero en todos mis planes Bill estaba incluido yo no veía mi vida sin ese hombre  a mi lado. Aunque ahora fuese un imposible, de los que sabes que nunca alcanzaras.

Esa noche fue tranquila, cené con Tom en silencio. Ninguno de los dos decía nada, tan solo comíamos en realidad no tenia mucho apetito en estos momentos, quizás le di unos cuantos piquetes a la comida pero no fue mucho y eso él lo noto. Me levante de la mesa con la excusa de mi cansancio mas él solo me dijo que estaba bien. Podía ver en sus ojos la verdad de porque me retiraba, pero no me dijo nada. Subi a mi habitación y me deje caer en la cama mirando hacia la gran ventana. La luna se asomaba en su mas hermoso esplendor, me hacia recordar las hermosas noches que había pasado junto a Bill. Me recordaba el deseo mutuo cada vez que nos entregábamos el uno al otro, su calor corporal cubriéndome como solo el podía hacerlo…como 
deseaba tenerlo conmigo otro momento mas…

Habían pasado dos días de mi estadia con Tom, él era casi igual a Bill su vida giraba mucho entorno a su trabajo en la disquera. Yo esperaba todo el dia en su casa, no porque el me dijera. Si no porque me setia bien escondida del mundo. Lo que mas me preocupaba era la galería pero estaría bien quizás cerrada algunos días. Mientras todo esto se tranquilizaba.

Cada vez que Tom llegaba yo lo recibia con una gran sonrisa. A veces traia flores conmigo ya que su casa no  era muy hogareña y quería regresarle el favor con algo colorido y bonito. Con tal de distraernos a ambos le preguntaba de su dia, el me contaba muy feliz lo que hacia y grandes logros que tenia.  Ademas de lo emocionante que le parecía. 

Me alegraba tanto por él, como en tan poco tiempo se había hecho todo un hombre de negocios, me sentía orgullosa de que todos los sueños que algun dia se había propuesto y me había dicho los estaba haciendo realidad.

Esa noche me encontraba acomodando un ramo de flores, les cortaba el tallo para que cupieran en el florero, Tom estaba ahi conmigo y por error nuestras manos se habían encontrado. Él no quito su mano de la mia, lo mire y me estaba viendo con una gran nostalgia, intento acercarse para besarme pero yo me aleje. Le dije que no podía, ya no quería hacerle mas daño a nadie y que me perdonara pero mi corazón solo pensaba en mi esposo en esos momentos y lo único que quería era recuperar mi matrimonio destrozado.

Tom se había enojado pero no me había dicho nada  aunque yo podía ver los celos ardiendo en su mirada, pero en estos momentos yo solo quería al Tom que era mi mejor amigo, estaba cansada del amor y sus contras, cansada de tener que dar explicaciones a a todos de mis acciones. Sí yo había sido una tonta. No, mejor dicho estúpida y lo que quieran, pero ya me estaba cansando de que todos me apuntaran con el dedo, como si en este mundo todos fueran unos santos. Esta bien me había equivocado, pero no lo había hecho por maldad nunca fue mi intención dañar a nadie, solamente no tome las decisiones correctas y no logre que mi consciencia y mi corazón se pusieran de acuerdo respecto a nuestras decisiones.

Esa noche había subido a mi cuarto a darme un baño, había estado unos momentos en la tibia agua de la tina. Al salir me coloque mi toalla y me coloque un vestido casual, deje  mi cabello suelto y encima me puse un abrigo gris de tela delgada. Baje y casi todo estaba en oscuridad, mire hacia la sala de estar y ahí estaba Tom con la chimenea aluzando su masculino rostro. Tenía una botella de ron en sus manos y llevaba la mitad. Al acercarme sus mejillas estaban rosadas debido al alcohol. 
Lo recosté en el mueble y le quite la botella de las manos, le cubrí con una pequeña sabana. Me fui de ahí cuando sus ojos se cerraron. Subí de nuevo a mi habitación, acomode algunas cosas y cuando vi que era tarde busque alguna pijama y la coloque sobre la cama. Cuando apenas estaba bajando el abrigo de mis hombros, dejando mi espalda al descubierto esuche que la puerta se abrió. 
Me gire y mire a Tom en no muy buen estado recargado en ella.

Tu: Tom…-sorprendida- ¿Qué haces aquí?

Me acerque a él cubriéndome de nuevo con mi abrigo. Cuando lo vi me pude dar cuenta de su embriaguez, en su mano izquierda tenia de nuevo la botella pero esta vez se encontraba vacia. 

Tu: ven vamos te llevare a tu recamara para que descanses –le sonreí tierna-

Tome su mano libre y de la otra le quite la botella, colocándola sobre una mesita cercana. Cuando quise llevarlo a su habitación su cuerpo se coloco rígido.

Tu: ven Tom vamos, debes descansar…-preocupada-

En verdad me estaba preocupada Tom no parecía estar en sus 5 sentidos, su mirada era obscura y sin ese brillo que lo caracterizaba. Un poco de miedo se asomo en mi cuerpo pero no quise desconfiar de él.
Él me miro algo ido y dijo:

Tom: te amo (tu nombre)…-susurro-
Tu: Tom no digas eso…estas ebrio…
Tom: ¿Por qué?...
Tu: ¿Por qué? ¿Qué?
Tom: ¿Por qué lo quieres tanto? ¿Por qué sufres por él si te hecho de su lado? ¿Por qué no puedes mirarme o pensar en mí como con él?

Cabe decir que su tono era de borracho, yo sabía que el que estaba hablando no era Tom si no el alcohol tomando posesión de él y su cordura.

Tu: hablaremos eso después Tom, ahora tienes que descansar

Intente moverlo pero lo único que logre fue un arrebato de él alejándome y gritando “no”

Tom: ese maldito, lo odio con el alma. Me alegra que este sufriendo lo mismo que yo, me alegra 
tanto que no te tenga a su lado. Me alegra que te alejara. Estoy tan feliz de que sienta lo que es sufrir –grito tristemente-

Retrocedí un poco al ver que Tom era alguien tan irracional, podía sentir su rencor su enojo. Ademas había tirado algunas  cosas del arrebato  incluyendo la botella que al tocar el piso se rompió en varios pedazos dispersados en el suelo.

Tu: Tom tranquilízate por favor

Me acerque a él tomándolo de sus brazos para que me mirara, y asi lo hizo pero creo que había hecho algo malo.

Tom: ¿te acostaste con él? –lloro-
Tu: ¿Qué? –confundida-
Tom: dime la verdad (tu nombre) ese maldito ¿te tuvo en cuerpo y alma?

En realidad no sabia a que venia esa pregunta pero creo que resultaba obvia  su respuesta, pero él quería oírla de mis labios para poder creerla. No creí que ese fuera el mejor momento para contestarle ademas no era un tema apropiado para hablar con él.

Tu: no digas tonterías Tom, tu sab….
Tom: ¡¡ DÍMELO MALDICIÓN!! –te grito fuertemente,, lleno de ira-

Te sorprendiste por su repentino grito, intentaste guardar la calma suspirando y cerrando tus ojos.

Tu: Sí…-lo miraste-

Entonces fue cuando él cambio por completo, golpeaba cualquier cosa a su paso, retrocedí hacia la cama mirándolo como tiraba algunas cosas y gritaba con mucho dolor en su voz.

Tom: MALDITO!! LO ODIO!! MALDITO IMBÉCIL ! ESE ESTÚPIDO IDIOTA!! Me quito todo!! TODO!!

Después se detiene y se gira a mirarte muy lentamente  el miedo te recorría las venas tu corazón comenzó a latir a mil por hora. Sabias que era momento de salir de ahí por el bien de ambos. 

Camine rápidamente hacia la puerta pero Tom logro cerrarla antes de que llegara.

Tu: déjame salir Tom…-asustada-

Mas el no dijo nada, tan solo fue acorralándome mientras se quitaba la corbata.

Tu: ¿Qué haces? Por favor déjame salir….por favor…-rogaste-

Pero por más que le hablaba era como si no escuchara, comencé a temblar sabiendo del pensamiento que tenía en su mente en ese momento. Intente correr empujándolo pero él me tomo de mis brazos, sentí la orilla de mi cama detrás de mis rodillas. Entonces las lagrima ya caían por mi rostro y mis ojos se mostraban aterrados ante el horrible pensamiento de saber lo que quería.

Tom: si el pudo hacerte suya, entonces también seras mía. Borrare cada caricia y beso que te haya dado (tu nombre)
Tu: ¡NO! TOM! Por favor ¡NO!

Sentí como sus labios besaban mi cuello fuertemente, me tomaba de los brazos. Sus manos me lastimaban como un dia lo habían hecho las de Bill en mis brazos. Grite con todas mis fuerzas, intente detenerlo pero su fuerza era mucho mayor, lloraba mientras lo sentía besarme, sus labios me herían y su boca me hacia sentir sucia por donde pasaban. Llore y grite aun más cuando lo sentí aventarme a la cama. Lo mire aterrada de cómo se quitaba su cinturón y desabrochaba su camisa desfajándose un poco. Intente arrastrarme por la cama pero me jalo por mi caderas acomodándose sobre mí. Me dejo inmovilizada  intente golpearlo con mis brazos pero no funciono. Se acerco y me tomo del rostro obligándome a besarlo, bajo por mi cuello marcando de rojo mi piel, de ahí sus manos bajaban mi abrigo y comenzó a besar mis hombros. Intente pelear pero logro quitármelo, yo me retorcía bajo su cuerpo asustada, beso fuertemente mi pecho y mientras sus manos bajaban a través de mi cintura acariciándome sobre el vestido. Lloraba y le rogaba que no lo hiciera pero él no me escuchaba, sus manos bajaron hacia mis piernas tocándome, patalee pero él logro domarme. Sentía como levantaba mi vestido mientras yo cerraba mis ojos presa del miedo. Acaricio mis piernas, jadeante. Di un fuerte grito cundo lo sentí tocarme en mi feminidad.

Tu: NO TOM!! DETENTE! POR FAVOR! DETENTE!! –Grite con todas mis fuerzas-

El volvió a subir a besarme de nuevo, intente morderlo pero a él no le importo el dolor. Sus labios estaban en mi cuello mientras sus manos acariciaban mis pechos por sobre la ropa, lloraba sin voz y con mucho dolor por dentro. Su cuerpo estaba sobre él mio recargando su peso sin darme oportunidad de moverme. Entonces fue cuando hablo

Tom: te haré mía, si dejaste que él te tocara yo también tengo derecho, también te di mi corazón y lo rompiste, quizás asi estemos a mano…

Lo mire intentando respirar, sus ojos no eran los mismo nada de él lo era. No era mi Tom  al cual le tenia tanto cariño…no lo era.

Grite cuando sus manos bajaron los tirantes de mi vestido y lo jalaron hacia abajo, pero como no podía quitármelo comenzó a romperlo con toda la fuerza que tuvo. Me jalo sentándome frente a él pero sin quitarse de encima, coloque mis manos sobre las suyas intentando detenerlo mientras oía como la tela se rompía por su fuerza.

No podía creerlo estaba cayendo en shock. Tom ¿iba a violarme? Una de las personas a la cual le di toda mi confianza estaba a punto de abusar de mí…no. Esto no podía ser. Yo estaba soñando, sí eso debía ser. Una pesadilla de la cual pronto despertaría la cual olvidaría en cuanto viera la luz del día. Quedaría en eso, en solo un horrible sueño….

lunes, 12 de noviembre de 2012

Suspiro 70 Adiós mi amor...


Habíamos quedado rendidos pero los besos nunca faltaban, me cubría con su cuerpo mientra mis manos tomaban sus mejillas acercándolo a mí. Sonreíamos en la oscuridad de nuestra habitación aun así podía verlo, sabia que estaba ahí conmigo cuidándome siempre.
Me acurruque cerca de su cuello sintiendo su aroma. Él oculto su rostro cerca de mi cabello sintiendo el mío.

Tu: desearía que la noche fuese eterna…que duráramos toda la eternidad así como ahora. Ocultos del mundo entre nuestros cuerpos, preocupados solo por seguir amándonos…¿tu no?...
Bill: claro que sí…-beso mi hombro y me miro aun abrazándome  yo también desearía hacerte siempre mi mujer, tomarte entre mis brazos y nunca dejarte ir, comenzarte a vivir cada noche despacio muy despacio con pequeños susurros. Escuchar tu pequeña sonrisa juguetona –toco la punta de tu nariz con su dedo, sonreíste- y tu pequeña voz al amar…
Tu: Bill…-lo miraste inocente-haz que siempre dure, por favor. No me dejes ir nunca, no me alejes de tu lado te lo ruego. Cuídame que yo te cuidare…

Me había escondido de nuevo en su cuello, ahí estaba segura. Mientras que sus manos me tomaran cerca, nada podría lastimarme.

Bill: por supuesto que si mi pequeño ángel…por supuesto que sí

Deposito un suave beso en mi cabeza, se acomodo mas cerca de mí y así juntos envueltos en nuestro propio aroma, soñamos con nuestro pequeño pero inmenso mundo.



Capitulo 70


El mundo seguía su curso, las personas seguían sus vidas y el tiempo seguía marcando las horas y minutos. Había despertado desde hace un rato, pero no quería abrir mis ojos, no quería alejarlo de mí. No podía…

Aun podía escuchar su lento respirar, como se encontraba tan tranquilo perdido en las curvas de mis caderas con sus manos. Como respiraba mi aroma y asi se daba cuenta que aun seguí a su lado. Como deseaba tener esa paz que él tenía.

Con todo el dolor de mi alma abri mis ojos, me encontré con su hermoso torso el cual acaricie suavemente, deslice mis dedos dibujando un pequeño corazón. Me parecía divertido.
Luego se movió un poco, lo escuche respirar aun mas fuerte, tomando aire para darse fuerzas de despertar. Con una de sus manos tallo uno de sus ojos mientras que la otra aun me seguía tomando. Ya se que parecía una completa psicópata mirándolo en cada movimiento que hacia pero había algo dentro de mí que me decía sobre un mal presentimiento. Algo malo ocurriría y  yo lo presentía  fue entonces que me di cuenta que debía luchar y no darme por vencida, yo lo amaba y no me daría por vencida. Aprovecharía cada instante a su lado.

Bill: buenos días –sonrie adormilado-
Tu: buenos días –sonries- ¿Cómo amaneciste?
Bill: ¿ya amaneció? –Miro dudoso hacia la ventana detrás de mí- yo aun no veo que amanezca, es mas aun esta oscuro allá afuera –mentira-

Él fingía que el sol aun no salía, siendo que sus rayos entraban bailarines adentro de nuestra habitación.

Tu: no seas mentiroso –sonries- claro que ya amaneció
Bill: no es cierto, yo aun veo que es de noche así que podemos seguir pensando que el mundo no existe

Se acomoda de nuevo mirándote sonreír, te acomodaste sobre su torso mirándolo juguetona.

Tu: mm...pruebalo
Bill: ¿quieres ver que si es de noche?

Asientes con la cabeza

Bill: cierra los ojos

Los cierras. Él comenzó a tomar la colcha que cubria de tus caderas hacia abajo, la subió hasta que los cubrió a ambos por completo.

Bill: ábrelos

Miras la pequeña oscuridad que se había hecho entre ustedes dos, sonries por sus pequeñas ocurrencias.

Bill: ¿podemos seguir con nuestro plan de olvidar el mundo?
Tu: -ries- bueno

Entonces te acercas a besarlo, se giran y un poco de la sabana se baja dejando entrar la luz del dia pero Bill vuelve a acomodarla y de nuevo ambos bajo la oscuridad de las sabanas empiezan a seguirse amando. Nadie más que ustedes sabía lo que ambos vivían y sentian. Cualquiera lo podría saber al ver como las sabanas se movían por el frenesí de sus cuerpos debajo de ellas, pero este era un juego de solo para dos. Y solo dos podían suspirar, gemir y gritar sus nombres sin vergüenza al mundo. Eso era la gran alegría del amor mutuo, el entregarse por amor y no solo una simple acción.

Habían pasado dos grandiosos días donde habíamos tratado de arreglar el tiempo perdido por nuestra pelea. Me sentía cómoda de nuevo con Bill, ademas no había visto a Tom en esos días asi que esperaba que mis palabras lo hubieran hecho entrar en razón, esperaba que sí….

Había amanecido y nos habíamos bañado juntos, reíamos en el baño dándonos fugaces besos. Después de terminar de cambiarnos y desayunar acompañe a Bill a la entrada. Lo mire por unos segundos con una gran sonrisa sentimentalista en mi rostro.

Bill: ya me voy –no quería irse-
Tu: que te vaya bien, esposo mío – sonríes acomodándole la corbata-
Bill: ¿prometes que estarás aquí cuando vuelva esperando por mí? –sonrisita-
Tu: te lo prometo mi vida

Y le diste un beso de piquito

Bill: bueno con ese beso me convenciste
Tu: jajaja adiós

Le dijiste moviendo tu mano en forma de despedida, el abrió la puerta de su auto y te miro diciendo.

Bill: ¡te amo! –sonrie-

Sonries con tus manos entrelazadas sobre tu pecho mirándolo partir.

Tu: yo también y mucho…-susurraste melancólica-

Ese dia estuviste todo el rato en casa, no querías salir solo quería esperar por él hasta que llegara de nuevo a tu lado, sabias que solo asi estarías tranquila de ese mal presentimiento. Acomodaste la ropa de ambos en los armarios, su cama y algunas cosas de tu taller. Jugaste un momento con scoty y pasaste un tranquilizante momento con él en el gazebo mientras leías uno de tus tantos libros.
Scoty dormía en tu regazo tranquilo y bonito. Le acariciaste su cabezita suavemente.

Tu: me prometes que si yo no estoy cerca lo cuidaras por mí ¿si scoty? –lo miraste sonriendo- no se que sea lo que el destino nos depare pero se que en algún momento yo no voy a poder estar con él para protegerlo, por eso te lo encargo a ti ¿aceptas?

Te acercaste mirándolo como dormía tranquilo en tus piernas, después miraste hacia los hermosos arboles de los cuales sus copas se movían por el viento. Asi fue tu dia.

Un rato después entraste de nuevo y hablaste por teléfono hacia la casa de los Vanclan.

~~~ llamada~~~

-buenas tardes, casa de los Vanclan ¿Quién habla?
Tu: hola buenas tardes, habla (tu nombre) kaulitz ¿se encuentran lo señores?
-se encuentra la señora Vanclan ¿le paso su llamada?
Tu: por favor…

Espere por unos largos segundos, mire mi mano y temblaba.

Elena: (tu nombre) querida que bueno que me llamas
Tu: hola señora Elena sí es que tengo algo importante que  hablar con usted y su esposo
Elena: ¿con nosotros? –extrañada.
Tu: sí…es sobre Bill…-nerviosa-
Elena: ¿Qué sucede? ¿le paso algo? –asustada-
Tu: no, no es eso. Tranquila
Elena: uf! Me había asustado. ¿entonces?
Tu: es algo importante pero no puede ser por teléfono, solo quería llamarle para preguntarle si puedo ir a verla
Elena: por supuesto que sí hija ya sabes que eres bien recibida –feliz-
Tu: gracias –seria- bueno me tengo que ir pero pronto le llamare para decirle cuando voy y poder encontrarla
Elena: por supuesto, que te vaya bien
Tu: igualmente

~~~final llamada~~~

Después de eso mire la chimenea pensativa, deje el teléfono en su lugar y subi a nuestra habitación, termine de arreglar las últimas cosas y después tome algunos libros del despacho. Mire el reloj de la mesita de noche y ya era tarde, casi la hora de que Bill llegara. Lleve los libros y los acomode en su lugar, salí del lugar y subi de nuevo.

Tu: vaya estas escaleras me van hacer bajar mucho de peso –bofa-

Subiste de nuevo y buscaste algo de ropa, un vestido mejor dicho. Te encantaban y tenías una gra variedad. Cuando terminaste de bañarte te colocaste la ropa, acomodaste tu cabello. Prendiste la tv y estaba un programa interesante, te quedaste mirándolo hasta que terminara. Miraste de nuevo el reloj y marcaba las 8:30

Tu: que raro, Bill debió haber llegado desde hace rato

Te paraste de la cama extrañada porque ya se había tardado en llegar, apenas ibas en las escaleras cuando viste su auto y te sentiste completamente aliviada de verlo. Bajaste emocionada por recibirlo de nuevo.

Pero todo cambio cuando viste que cerró la puerta y se giro para mirarte.

Tu: Bill –extrañada- ¿Qué tienes? –preocupada-

Lo miraste y sus ojos estaban rojos, sus mejillas húmedas y no traía corbata, solo veías su camisa desabrochada por dos botones. Estabas que no entendías nada, te imaginabas que lo habían asaltado o pudo haber tenido un casi accidente con el auto, pero luego miraste que traía un sobre amarillo en su mano.

Tu: ¿Qué es eso? –confundida-

Pero él no respondió tan solo siguió mirándote serio y frio desde su lugar aunque a la vez con un toque de decepción.

Tu: Bill…dime algo ¿Qué pasa? Me estas asustando…-preocupada-
Bill: ¿es verdad? –triste-
Tu: ¿Qué? ¿Qué es verdad?
Bill: tu sabes, no te hagas la que no –hablo casi con un nudo en la garganta mientras sus ojos brillaban por las lagrimas-
Tu: no Bill, no se. Si no me explicas ¿Cómo quieres que lo sepa? –en pánico muy confundida-

Él te siguió mirando por largos minutos mientras que el silencio los envolvía solo a ustedes dos a pocos metros uno de otro.

Bill: ¿Por qué?... ¿por que (tu nombre)? –Sollozó- ¿Qué hice mal?
Tu: -angustiada- ¿Qué Bill? ¿Qué te pasa? Dime por favor, no entiendo

Trataste de acercarte pero el dio los mismos pasos hacia atrás de los que tu diste hacia enfrente.

Tu: ¿Bill? –confundida-
Bill: ¿Cuánto tiempo? –serio-
Tu: ¡¿Cuánto tiempo que?! –gritaste desesperada y muy pero muy confundida-
Bill: ¡¡¡¿CUÁNTO TIEMPO LLEVAS ENGAÑÁNDOME CON TU MALDITO AMANTE?!!!

Grito furioso, tanto que solo pudiste mirarlo sorprendida, sentías como todo se venia abajo y por fin la telaraña de mentiras había cedido y caído. Tu corazón latía aun más rápido de lo que podía y tu respiración escaseo.

Tu: ¿Quién….quien te dijo? –Tartamudeaste del miedo-
Bill: eso que importa…-herido-
Tu: ¡¿ quien fue?! –exigiste-
Bill: ¡¡QUE TE IMPORTA!! –Grito aun más fuerte y aun mas dolido-

Retrocediste ante la violenta actitud que estaba comenzando a tomar. Después de unos segundos de silencio por parte de ambos decidiste hablar.

Tu: Bill déjamedéjame explicarte las cosas no son lo que parecen yo…-te interrumpe-
Bill: ¿no son lo que parecen? – Sonrió irónico- en verdad me engañaste, en verdad que sí. –limpio una de sus mejillas- eres muy buena actriz, vaya hacerte pasar por la mujer dulce e inocente a la cual todos quería, la mujer que era buena con todo el mundo y que odiaba la injusticia. –Sonrie con maldad- eres muy buena. Te felicito “mi amor” lo conseguiste si querías burlarte de mí, fue muy buena venganza.
Tu: no…no…-nerviosa y triste-
Bill: sí claro que sí. ¿Qué querías (tu nombre) ¿eh? Dime ¿dinero? ¿Autos? ¿Matarme?
Tu: no, nada de eso. Te lo juro solo fue un error, tu no sabes toda la verdad

Lo miraste intentando rogar algo de esperanza para explicar.

Bill: es cierto, no se toda la verdad pero… ¿sabes que? No me interesa saberla –frio-
Tu: Bill…-rogaste-
Bill: ¡NO! ¡¡BILL NADA!! Me da asco de tan solo oírte decir mi nombre, no sabes cuanto me arrepiento de los besos que nos dimos…
Tu: no por favor, no me digas eso – querías llorar-
Bill: de todas  las veces que te dije que te amaba, de todas las ocasiones en que te hice mía cuando quizás después ibas y te revolcabas con quien sabe cuantos mas
Tu: por favor Bill –lagrimas comenzaron a caer- escúchame  por favor…te lo ruego…no es como piensas que es
Bill: ¡¡YA CÁLLATE (TU NOMBRE)!! ¡¡ CÁLLATE MALDITA HIPÓCRITA!!

En un ataque de ira se acerco a ti, levanto su mano intentando hacer algo de lo que unos segundos después se arrepentiría. Asi que se detuvo y solo apretó su mano. Cubriste con miedo tu rostro entre tus manos a sabiendas de que él estaba lleno de rencor e ira.

Baje mi rostro, ya todo estaba perdido. Él lo sabía y quizás podía adivinar quien se lo había dicho, me sentía horrible aun más de lo que ya me sentía antes cuando fue todo el embrollo. Quería correr a su lado abrazarlo y no soltarlo hasta que me dejara explicarle pero Bill estaba furioso, triste, indignado pero mas que todo dolido. Yo sabia que le había hecho una herida en su corazón aun mas grande que de las que ya tenia cuando lo conocí y si esto era lo que me merecía lo aceptaría pero no sin antes luchar una ultima vez mas.

Bill: ¿Por qué él? ¿Eh? ¿Por qué de todos los hombres en el mundo tuvo que ser él?

Me hablo decepcionado, yo solo mantenía mi mirada fija en el suelo.

Tu: no fue adrede…en verdad. Él y yo…
Bill: ÉL y tú se revolcaban a mis espaldas y se burlaban de mis sentimientos –te reclamo-
Tu: ¡No! –gritaste triste mirándolo-
Bill: ¡NO MIENTAS! Solo acéptalo (tu nombre) acéptalo maldita sea, no seas tan hipócrita como para decirme que no es cierto cuando hay fotos de ustedes –lagrimas caían de su rostro-
Tu: ¿Qué fotos? – Confundida-
Bill: ¡estas malditas fotos!

Saco de aquel sobre amarillo varias fotos mostrándotelas toda de una sola vez. Las miraste y en ellas aparecías tu con Tom abrazados aquella vez en la disquera  también los dos juntos en el café sonriendo, las de su beso en el parque mientras que Tom te tomaba de la cintura y tu descansabas en su  pecho, otras en el auto de él y unas cuantas mas donde aparecían juntos. Cuando fue a tu casa y cuando se besaron en su auto. Las miraste todas y cada una y te sorprendías de cómo habían llegado estas imagenes a sus manos. Te sorprendías de todos los errores que habías cometido todo por seguir a tus sentimientos confundidos. Las mirabas una y otra vez mientras la respiración de Bill era agitada y su llanto no paraba por mas que intentara ser frio y mantenerse en pie ante todo esto.

Bill: ¿Qué? ¿Ahora ya no tienes con que seguir mintiendo? ¡¿Eh?! –enojado-
Tu: no lo voy a negar –bajaste la cabeza- son verdaderas
Bill: ¡¡MALDITA SEAS!!

Aventó el paquete de fotos contra la pared rompiendo un florero cercano, el ruido te hizo encogerte entre tus brazos mirando hacia el piso con mucho miedo de lo que pudiera hacerte.

Bill: tú y ese maldito se merecen lo peor del mundo –furioso- ¡SE MERECEN LO PEOR! ¡¿ME OYES?! ¡LO PEOR!

Te grito mientras camino a tomarte de ambos brazos sarandeandote frente a él, mientras te gritaba. Cerraste tus ojos mientras tomabas un poco sus brazos para que no te lastimara muy fuerte en un intento de detenerlo.

Bill: ¡MALDITA! ESO ES LO QUE ERES! ¡¡MALDITA!! ¡TE DI MI CONFIANZA, MI AMOR Y MI VIDA!!

Te gritaba y tu no podías hacer más que asustarte y temer de su furia. Sabias que nada terminaría bien para ti.

Mi corazón latía muy rápido tanto que parecía que explotaría, mi cuerpo temblaba y mis ojos no podían parar de llorar, intentaba pensar, intentaba encontrar una solución pero no la había. Tenía mucho miedo, estaba aterrada del Bill que se me presentaba, estaba cegado por el rencor. Su cara estaba algo roja y no paraba de gritar con lagrimas en sus mejillas. No lo juzgaba porque comprendía como se sentía, yo también me odiaba demasiado en esos momentos.

Tu: ¡ PERDÓNAME! ¡ PERDÓNAME! POR FAVOR! ¡POR FAVOR!

Comencé a gritar suplicas, los dos gritábamos al mismo tiempo él decía cuanto me odiaba y yo pedía disculpas mientras seguíamos forcejeando. Nuestros gritos se oían por toda la casa, tanto que Irene, Samanta y el señor Esteban llegaron donde nosotros muy asustados. Intentaron hablar  pero no nos dimos cuenta de su presencia hasta que nos separamos después de haber gritado todo lo que podíamos.

Bill: te odio…
Tu: no, por favor no me digas eso, te lo ruego
Bill: ¡eso debiste haberlo pensado antes de traer a tu amante a nuestra vida! ¡a nuestra casa!
Tu: ¡es que no es asi! ¡Tom, no es mi amante! -gritaste-
Bill: ¡eres una hipócrita! Maldita perra mentirosa! -grito-

Entonces todo se convirtió en silencio, te quedaste sorprendida de sus palabras. De hecho todos hasta el mismo Bill, no sabia lo que el dolor y la rabia lo habían hecho decir.

Samanta: (tu nombre)…-susurro pero no la escuchaste tan solo seguiste viendo  a bill-
Tu: Bill…
Bill: ¡ya lo dije! Y no creas que me arrepiento –te miro con odio- es lo menos que te mereces. Te odio con mi alma y corazón. –sin arrepentimiento.

Me asustaba era alguien muy diferente al que conocía, aun al Bill enojon amargado que conocí cuando me case, este era mil veces peor. Sus ojos asustaban, estaban llenos de mucha rabia y sus brazos tenían remarcadas sus venas de cómo la furia lo estaba matando por dentro.

Se dio media vuelta y yo camine por sobre las fotos en el suelo hacia él antes de que saliera.

Tu: ¡ Bill espera!

Corrí pero el se dio vuelta y quedamos frente a frente, aquí era todo mucho peor ya que la pesadez de su odio aterraba. Quería matarme lo presentía  Me tomo de los brazos y apretó lo mas que pudo mi piel, hasta tal punto en que una voz de dolor salió de mi boca porque en verdad me dolía lo que me estaba haciendo. Me hizo caminar en reversa sin quitarme la mirada. Esteban y la señora Irene querían separarnos pero sabían que aun no era el momento.

Bill: quiero que te alejes de mi, que te largues de mi casa y de mi vida ¿entendiste? -frio y con mucho odio- lárgate maldita mujigata no quiero ver tu horrible rostro mas en vida, vete a la alcantarilla de donde te saque.

Cada palabra era un corte más profundo, una lágrima más y un pedazo de mi alma destruido. Era mucho el dolor tanto físico  como sentimental. Apretaba sus manos no midiendo la fuerza que ponía en mis brazos, sentía que cortaba su circulación y resentía como si me fuese a romper los huesos.

Tu: por favor…escucha…por favor
Bill: ¡NO! –grito y apretó mas fuerte, tanto que gritaste del dolor retorciéndote un poco-
Tu: ¡me duele! Auch! Bill! –Gritaste llorando aun más fuerte-

En ese instante la señora Irene y el señor Esteban intentaron separarlos pero no podían, tanto era el odio de Bill hacia ti que había perdido el auto-control

Esteban: suelte a la señora, señor Bill. La esta lastimando –desesperado- ¡por favor! Le romperá los brazos!!
Bill: déjala es lo menos que se merece – mirándote gritar de dolor
Tu: ¡Bill! ¡me duele! Auch! Por favor detente! Detente! ¡Auch! ¡¡aaaa!!
Irene: suéltela señor, déjela –lloraba por ti-

Intentaron separarlos pero no podían, los brazos de Bill que un dia te protegieron de todos y todo. Hoy te lastimaban con la misma fuerza que utilizaron para protegerte y quizás lo merecías pero el dolor era muy fuerte, demasiado para ti.

Tu: Bill…por favor…detente, me haces daño

Rogaste con tu delicada voz que pendía de un hilo, por un segundo Bill te miro a los ojos y reacciono ante lo que hacia, te solto lentamente. Mientras te miraba horrorizado en lo que habías logrado convertirlo. Lo habías convertido en algo muy diferente a lo que él solía ser.

Bill: vete…-susurro-

El señor Esteban  e Irene se separaron un poco mientras que veían que Bill te había soltado dejando unas horribles marcas en tus brazos mientras tu seguías llorando y el solo te miraba con lastima y odio. Dio media vuelta y camino desecho, pero lo seguiste de nuevo. No te rendirías.

Tu: ¡Bill, espera!

Le tomaste del brazo pero en el momento en que él volteo, solo una luz blanca se presento ante ti. Samanta cubrió su boca sorprendida, la señora Irene grito y el señor esteban corrió hacia ti que yacías tirada en el piso cubriendo con una mano tu rostro, mientras que parecía que la órbita de tus ojos se salía de ellos debido al dolor y a la sorpresa de haber recibido una gran cachetada por parte de él. Tan fuerte que te había tirado al piso. Bill ni se molesto en preocuparse, tan solo te miro con asco desde su lugar.

Bill: me das asco, no me vuelvas  a tocar. Tus servicios ya no son necesarios aquí. Maldita, mil y un veces maldita. Quiero que te largues si no quieres que yo mismo tire todas tus cosas y te saque a patadas de aquí. Esto no es un prostíbulo…-le dolería decirlo pero lo dijo-  para putas como tú.

Y sin mas ni mas camino hacia su despacho donde azoto la puerta y se encerró  Con el dolor de tu cuerpo te levantaste corriendo a abrir la puerta, pero él le había puesto seguro. La golpeaste muy fuerte gritando.

Tu: ¡BILL! ABRE! ABRE! ABRE LA PUERTA! POR FAVOR!! TENEMOS QUE HABLAR! ¡BILL!!

Irene, samanta y el señor Esteban te siguieron mirándote golpear la puerta inundada en tu propio llanto.

Tu: por favor…Bill, mi amor por favor, ábreme…por favor…perdóname, perdóname…te amo…

Lloraste todo lo que pudiste rogando por verlo de nuevo.

Todo fue mi culpa mi maldita culpa, hoy había perdido años de felicidad y matrimonio, mi cabeza palpitaba y dolia horrible, pero no mas que mi corazón el cual estaba hecho añicos. Mis brazos estaban tomando un color morado y mi mejilla se hincho un poco, pero eso no importaba muy dentro de mí sabia que me lo merecía. Me merecía eso y mas pero solo pedía a cambio verlo de nuevo y que me escuchara. Solo eso.

Bill se encontraba del otro lado de la puerta escuchándote, estaba furioso, molesto pero mas era su dolor de verte con otro. Corrió al despacho no para darte dolor, si no para no verte mas, sabia que si se quedaba no podría controlar su rencor hacia ti y prefería dejar las cosas asi por el momento. Se dejo caer recargado en la puerta, sentado flexionando sus rodillas, recargo su nuca en la puerta y cerro sus ojos dejando las lágrimas caer, mientras te escuchaba sollozar del otro lado golpeando para que abriera. Pero no lo haría por más que quisiera, no lo haría. No hoy. O quizás no ahorita.

Los minutos fueron largos llegando a eternos y no te rendías, golpeaste la puerta con todas tus fuerzas hasta que tus brazos se cansaron. Lentamente con lagrimas cayendo de tu rostro te fuiste dejando caer recargándote en la puerta, la parte lateral de tu frente quedo recargada en ella mientras rogabas por que se abriera.

Tu: bill…por favor….abre….-voz baja y triste- tenemos que hablar…..por favor…..

Pero no paso nada. Tiempo después mejor dicho horas después, tus lagrimas se había secado en tus mejillas dejándolas algo frescas, no hacías mas que mirar hacia la nada aun sentada en el piso y recargada en la puerta. Samanta, Irene y el señor Esteban esperaban en las escaleras. Todo estaba en silencio y nadie quería decir nada.

Sentía como mi respiración se calmaba de nuevo, aunque de repente daba grandes suspiros intentando recuperar el aliento. Ya no sentía dolor en mis brazos pero sí tenía un tremendo frió  no podía pensar nada por mas que lo intentara. Creo que en esos momentos no había nada que pensar, las cosas estaban hechas y nadie podía haber dado marcha atrás.

De pronto la puerta se abre lentamente dejando ver a un frió Bill, aunque tenia algo diferente. Su mirada se veía vacía y sombría como si le hubiesen robado el alma, ese brillo que tenían sus ojos se perdió.

Lo mire desde el piso para después levantarme a su altura, él tan solo mantenía su mirada, no parpadeaba.

Tu: que bueno que…
Bill: cállate –frio y serio-

Di un paso hacia atrás por miedo. Él avanzo hacia el pasillo y de ahí a las escaleras, los demás lo vieron pero no dijeron nada. Camine detrás de él hacia donde se dirigía  Nuestra habitación. Al entrar lo vi con varias maletas luego abrió nuestro armario y comenzó a sacar todas mis cosas.

Tu: BIIL! ¡¿Qué estas haciendo?! –sorprendida-

Pero no me respondió, tan solo siguió guardando lo  que podía. Estaba perpleja no sabia que hacer en esos momentos. Corrí hasta él para detenerlo pero lo único que gane fue que me empujara y cayera en la cama asustada de él.

Prosiguió con lo suyo. Mire el piso y se encontraban algunas pertenencias pero tal parecía que lo único que él quería era que me fuera. Tomó mi única maleta y me miro, yo no sabía que decir ni hacer, se acerco a mí y me tomo del brazo fuertemente.

Tu: ¡ suéltame! ¡ Suéltame!

Intente zafarme de su agarre pero era fuerte, bajamos las escaleras o bueno me obligo a bajarlas y todos nos miraron. Abrió la puerta y me dio un empujón quedando ambos afuera, coloco la maleta a un lado mío y me miro muy fríamente.

Bill: lárgate de aquí

No dije nada, tan solo lo mire. El corazón se me rompía aunque él no lo notara, mi cuerpo temblaba de miedo y quizás frió, pero no hice mas que mirarlo mientras los ojos se me cristalizaban.

Samanta: ¡(tu nombre)!

Ella quiso salir corriendo en mi auxilio pero Bill la detuvo, así como al señor Esteban e Irene.

Bill: esta totalmente prohibida la entrada de esta mujer a mi casa ni tampoco quiero que la mencionen, todos fingiremos que no la conocemos y no quiero que vuelva por aquí. –decidido-

Dio media vuelta y cerro la puerta con todos adentro, lo mire aun en el mismo lugar como un perro vagabundo esperando ser recibido, pero él no hizo mas que mirarme por sobre el hombro (es un decir) frió y sin escrúpulos esperando a que me fuera. Baje lentamente y tome mi maleta, una de mis manos se encontraba con el puño cerrado en mi pecho debido al miedo, camine lentamente hasta mi auto y subí mis pertenencias . Luego subí yo y después de unos segundos me fui de ese lugar. No tenia a donde ir ni con quien, no quería molestar a nadie ni tampoco quería que se enteraran de mi pelea con Bill.

Aunque sabia que me merecía ser señalada como una adultera (alguien que engaña a su pareja).
Conduje sin rumbo hasta llegar a un parque, me senté mirando las estrellas pensando que si no hubiera cometido esa estupidez ahorita estaría durmiendo en sus brazos, sintiendo su aroma o quizás entregándome en cuerpo y alma a él. Mientras le susurraba un te amo muy puro desde mi corazón y sus brazos me protegerían en vez de dañarme como lo había hecho. Pero todo quedaba en un “hubiera” y como dice el mundo “el hubiera no existe”…




Wow..¿que les parecio? :D aahh?? que opinan?. Muchas gracias por su apoyo. A la chica que me dijo de la cancion de Dulce Maria pues sí la escuche y tienes razon >.<!! tiene mucho que ver con la fic jeje pero pues no me cae bien ella :/ ni cuando estaba en rebelde, no soy muy fan de la musica en español, aunque aun así estuvo genial escucharla, gracias C:

Bien no se si sea buenas o malas noticias, en primera me tengo que mudar de casa (de nuevo) y pues me ha compllicado mucho las cosas :/ pero en fin. La otra noticia es que estos ya son los ultimos capitulos de esta fic, osea que esta pronta a llegar al final :S pero aun faltan cosas por decirse, so don't worry girls ^^

las quiero muchachonas guapetonas :3 gracias por los comentarios, espero verlas pronto. Bye!! <3