miércoles, 24 de octubre de 2012

Suspiro 68 Acabando con su melodia


Espere a que se quedara dormido, cuando estaba segura que no me sentiría, quite las sabanas de encima mio camine descalza hacia la puerta y de ahí baje las escaleras. Toda la casa se encontraba en una enorme tranquilidad, me dirigí al despacho de Bill donde enscendi la luz, comencé a buscar en todo los cajones posibles alguna llave o llaves que fueran de las habitaciones que se encontraban cerradas. Busque y busque pero no encontré nada, me había sentado en la silla de Bill, tan grande y elegante. Una sonrisa apareció en mi rostro al saber que su presencia estaba aquí  me encantaba la idea de saber que mi marido era alguien tan importante e inteligente pero que yo lo estaba desaprovechando todo.

Estuve pensativa durante unos segundos cuando debajo de un cajón se veía algo que salía, meti mi mano y se sentía como un compartimiento secreto, intente abrirlo y lo logre. Después de otros segundos, saque su contenido y dentro de él había una llave, una llave maestra mejor dicho.

La metí en el bolsillo de mi bata, me encamine hacia la recamara apagando todas las luces. Al llegar a la habitación Bill aun seguía dormido, solo me metí debajo de las sabanas de nuevo para ocultar la llave debajo de mi almohada, me acomode e intente dormir. 

Mañana por fin vería lo que se escondía en esas habitaciones, al fin sabría la verdad de todo esto.


Capitulo 68


Bill se había ido a trabajar, me levante y di un baño. Al salir busque algún pantalón de mezclilla una blusa estilo mariposa y unas zapatillas.
 
Baje y desayune rápidamente, luego subí corriendo las escaleras abrí la puerta de la habitación, metí mi mano debajo de la almohada y rápidamente corrí por los pasillos hacia algunas puertas que estaban cerradas.

Tu: -respiraste profundo- bien, esta será la primera

Era una puerta color caoba muy bonita la perilla era en forma de bolita de cristal, introduje la llave resando mejor dicho rogando porque encajaran. Escuche un “click” y fue cuando mi alma pudo estar en paz, tome la perilla con la otra mano y al mismo tiempo que giraba la llave, empuje.

Deje que la puerta se corriera sola mientras hacia un pequeño rechinido algo escalofriante. Al entrar al lugar, había mucha luz porque las cortinas que estaban en las grandes ventanas eran blancas. Entre y vi muchos libros en varios estantes, una chimenea y sillones frente a ella, tenia una decoración cálida  pero antigua. Rose suavemente algunas de las portadas de los libros y estos tenían algo de polvo encima, mire hacia el otro extremo de la habitación y en ella había un mueble con una forma particular, no podía verlo ya que una sabana blanca lo cubría  Me acerque y jale aquel pedazo de tela, cuando cayó completamente al piso pude ver un hermoso piano negro.

Tu: vaya…que bello….

Me acerque al asiento frente a este levantando la tapa de las teclas, suavemente deslice mis dedos sobre ellas tin, ton, tin, ton era lo que podía escuchar. Nunca había tocado un piano pero siempre había querido intentarlo. Baje mis manos y suspire mirando la habitación, tenia mas toques femeninos que masculinos asi que pensé que habría sido de la madre de Bill, pero por lo que se veía aquí no iba a encontrar nada que me ayudara a saber de Tom.  Coloque la manta de nuevo sobre aquel hermoso piano triste sabiendo que aquí el tiempo acabaría con el y su hermosa melodía no seria escuchada de nuevo. Imaginaba que Bill debió haber cerrado este lugar después de que sus padres murieran para no tener malos recuerdos.

Cerré la puerta con llave de nuevo y busque una nueva habitación por ver.
Esta era diferente tenia dos puertas color chocolate con una grabado cera de las orillas sus perillas eran curvas como si fueran el viento. Introduje la llave y la gire, con un pequeño empujón  estas se abrieron. Volvi a cerrarlas detrás de mí para que no pasaran sorpresas. Cuando mire estaba todo en obscuridad, bueno unos pequeños rayos de luz me ayudaban a caminar entre los muebles del lugar, camine hacia una ventana y corrí las sabanas dejando entrar la luz del sol por primera vez en varios años, seguí abriendo todas las cortinas hasta que el lugares estuviera bien iluminado. Me gire a mirarlo y había una gran cama en el centro, sus colchas eran gruesas y muy elegantes.

Tu: la habitación de sus padres…

Y era cierto, su cama estaba hecha, como si ellos nunca hubieran estado ahí. Sin embargo aun perduraba su aroma en el lugar. Mire puertas grandes y corredizas que tal parecían eran el armario de ellos. Dentro se encontraban hermosos vestidos, trajes elegantes y costosos, en fin toda una gran colección de ropa para personas del gran mundo.

Cerré de nuevo las puerta y comencé a buscar por todos lados alguna señal de algo que me dijera sobre los chicos de niños, una foto, papeles, medallas de nacimiento, algo. Pero nada. Entonces me senté en la cama mirando todo, sentía que nunca iba a encontrar nada, quizás todo lo que pensé era mentira.

Tu: no se que haré….pense que aquí hallaría algo…

Mire uno de los buros colocados a los lados de la cama, entonces me acerque a abrir el cajón, dentro había un pequeño cofre el cual abrí y tenia varias fotos de los padres de Bill, salían abrazados sonriendo, en la playa. Tal parecía que eran sus recuerdos. En una salían con Bill en brazos cuando estaba chiquito, él estaba dormido pero sin embargo sus padres lo abrazaban y sonreían. 

Una pequeña sonrisa se formo en tus labios. Tomaste aquella foto y la metiste dentro del bolsillo de tu pantalón, comenzaste a verlas todas pero en el fondo sentiste un objeto diferente, este era mas duro. Moviste todas las fotos y cuando viste al final se encontraba una llave, no era como las otras esta se veía mas antigua su forma no era para cualquier puerta. La tomaste y volviste a guardar todo, saliste de la habitación cerrando con llave de nuevo y rápidamente comenzaste a buscar por todos los pasillos aquella puerta con un cerrojo más antiguo. Pero todas tenían un cerrojo normal al de todos, buscabas y buscabas pero ninguna concordaba.

Estabas por darte por vencida cuando recordaste aquella puerta que se encontraba al final de un pasillo muy largo era de color negra y como te daba mucho miedo casi nunca ibas para allá. Caminaste hacia ella y sentías un escalofrió recorrerte cada vez que veías que el pasillo se iba haciendo mas pequeño a tal punto de encontrarte frente aquel extraño cerrojo donde la llave que llevabas en mano había entrado perfectamente.

Diste un suave respiro y abriste la puerta. Cuando entraste viste muchas sabanas blancas cubriendo cosas, había algo de luz pero los muebles cubiertos no dejaban que entrara bien. Empezaste a caminar entre aquel laberinto mirando y descubriendo las cosas escondías  Quitaste una sabana y resulto ser un espejo donde te viste reflejada por algunos segundos, caminaste de nuevo quitando otra sabana y era un escritorio viejo, seguiste y te encontraste con un ropero muy bonito. 

Tu: aquí tampoco hay nada, rayos que desilusión

Estabas por salir cuando escuchaste un golpe, diste un pequeño brinco por el susto que te habías dado. Con algo de miedo buscaste el lugar de donde había provenido, cuando viste un florero se encontraba tirado en el piso, se había caído de su base. Lo miraste por unos largos segundos pero luego detrás de la base te percataste que había un espacio donde se encontraban varios objetos montados, quitaste todo lo que te estorbaba y jalaste fuertemente aquellos muebles, le quitaste la sabana de encima y cuando viste lo que era sentiste una gran alegría por dentro.

Tu: una cuna de bebé – sonreíste-

Esa pequeña cuna tenia grabada la inicial del nombre del bebé en este caso era una B tal parecía que sus padres la habían mandado hacer especialmente para él. Después de mirarla te diste cuenta que había otro objeto con su misma forma debajo de otra sabana blanca, lo jalaste hasta dejarla a un lado de la cuna de Bill, quitaste la sabana que lo cubría y cuando viste era otra cuna igual a la primera solo que esta de inicial tenia una T

Tu: Tom…-susurraste sonriendo-

Entonces fue cuando mi corazón se alegro aun mas, yo no estaba loca Bill y Tom sí eran hermanos estas cunas eran una prueba, tal parecía que los padres de Bill no querían que este se enterara, no de esta forma por eso las escondieron. Volví a cubrir aquellas cunas y salí poniendo de nuevo seguro a la puerta. Baje pensando que tenía que ir a la biblioteca central de aquí, la cual registra muertes, noticias y también actas de nacimiento escaneadas. Me senté en uno de los sillones de la sala de estar y comencé a leer un libro.

Tu: {tengo que arreglar las cosas con Bill…}

Cuando escucho que tocan el timbre de la casa, me pareció extraño pero no le tome mucha importancia estaba concentrada en otras cosas. Escuche como Samanta se dirigió a abrir y luego su voz al hablar con la persona.

Samanta: ¿usted que hace aquí?
-¿esta (tu nombre)? –Mirando la casa-
Samanta: no y mejor vallase –seria-
-tu no decides, yo se que ella esta aquí
Samanta: ¡ya le dije que no! La señora salió, además ella ya le dejo las cosas en claro –molesta- no quiere que la moleste, entienda ella ya esta con alguien mas…
-deberías aprender a no meterte donde no te interesa – interrumpiéndola-
Samanta: usted es quien…
Tu: tranquila Samanta, yo me encargo de esto

Había logrado escuchar el tono molesto de Samanta y cuando me asome a ver quien era pude  ver a Tom en la entrada buscándome. Entonces decidí que no podía ocultarme.

Samanta: pero (tu nombre)…-confundida-
Tu: estará todo bien, te lo prometo
Samanta: ok –resignada-

Después de ver como ella se marchaba me gire a ver a Tom.

Tu: Tom ¿Qué haces aquí? –sorprendida-
Tom: vine a verte (tu nombre) tenemos que hablar no podemos dejar las cosas asi, ¿Cómo que debemos dejarnos? No entiendo, pensé que me querías
Tu: yo me equivoque Tom, lo lamento no debí haberte besado aquella tarde –arrepentida-
Tom: claro que no, hicimos bien, tu y yo nos amamos y no tiene nada de malo intentar arrelar lo que un dia quedo incierto –no se resignaba-

Agachaste tu mirada y negaste levemente con tu cabeza

Tu: no Tom, yo estoy casada y tu eres un hombre prohibido para mí 
Tom: escapemos –muy seguro tomó tus manos delicadamente-
Tu: ¿Qué? –sorprendida-
Tom: sí (tu nombre) escapemos ahora mismo, juntos los dos sin miedo a seguir adelante, vamonos por favor. Huye conmigo te lo ruego…

Me había quedado estática en mi lugar, que discordia la que estaba viviendo, pero no podía. No iba abandonar a Bill así como así  él me necesitaba y yo sabia que necesitaba de él también para seguir. Pero por otro lado al ver a Tom sentía valentía para salir corriendo y huir los dos juntos. De nuevo las voces comenzaron a confundirme “huye” susurro una “detente” me dijo la otra.

Tu: Tom por favor no compliques más esto…-suplicabas con la mirada- por favor…

Te solto de las manos y te miro desilusionado

Tom: ¿tanto ha llegado a meterse en tu mente? Que ya ni siquiera sabes decidir lo que te conviene. 
Entiende (tu nombre) él no es para ti, no lo es –molesto-
Tu: ¡¿y tu como sabes lo que me conviene?! –disgustada- mira Tom yo se lo que estoy haciendo y en verdad no quiero problemas con nadie, ya estoy grandesita para poder tomar mis decisiones y creeme que eres una persona de la cual respeto mucho su opinión pero creo que el que aquí se esta cegando, eres tu.

Lo mirabas directo a los ojos muy segura de tus palabras, eras alguien diferente ante él casi como si la confianza, que un dia se tuvieron estuviera desapareciendo poco a poco.
Él no hacia más  que mirarte cuan diferente eres a aquella chica de la cual se había enamorado, le dolían tus palabras pero mas le dolió que prefirieras defender a Bill.

Tom: ¿prefieres defenderlo a él? –indignado y triste-
Tu: no, no estoy defendiendo a nadie. Solo quiero que respetes mis decisiones, que ambos las respeten y me traten de entender…solo eso.
Tom: bien, entonces esperaremos aquí hasta que venga tu “amado” esposo y le contamos todo y en ese  mismo instante nos vas a decir con quien te vas o te quedas. –frio-

En ese momento un apretujon se sintió en mi corazón ¿decidir? ¿Decidirme ya, en ese mismo instante? No…no podía. Pero tom se veía muy decidido en lo que decía y me daba miedo.

Debía pensar y rápido no podía dejar que él se quedara aquí, además Bill aun estaba bravo por la pelea de ayer si le decía esto asi de frió y rápido de seguro no escucharia nada y actuaria sin pensar en las consecuencias.

Tu: No, no Tom. Bill no puede enterarse de esto…
Tom: ¿Por qué? ¿eh? (tu nombre), resondeme ¿Por qué no puede?
Tu: {porque creo que es tu hermano y no puedo dejar que se conozcan mejor, sin antes estar 100% segura de lo que les contare} porque aun no es momento….
Tom: ¿y cuando lo será?
Tu: No lo se, no lo se – confundida- por favor Tom dame tiempo ¿si? Solo eso te pido, por favor…

El me miro suplicante ante él, solo un poco mas de tiempo necesitaba para resolver esto, solo eso. Después de mantenerme su mirada frió y seria por un largo rato, sus facciones se relajaron y en un suspiro cerro sus ojos agachando la mirada.

Tom: esta bien –resignado- pero solo unos cuantos días
Tu: esta bien – sonríes aliviada- ahora necesito salir a un lugar –tomaste tu bolsa-
Tom: ¿A dónde?
Tu: debo resolver  un asunto importante en la biblioteca
Tom: esta bien, te llevo 
Tu: no, no será necesario gracias. Tengo mi propio auto
Tom: no te estaba preguntando

Entonces se dio vuelta sin más ni más. Solo pude mirarlo como se alejaba, vaya que sí eran un hombre deseable para cualquier mujer con ese estilo profesional y de rudeza que tenia de seguro derretiría a cualquier chica. En fin, después de unos segundos avance con bolsa en mano y baje hasta el auto de Tom. Él abrió la puerta del co-piloto para que entrara y cuando ya estaba adentro, cerro. Avanzo a su lado y enscendio el auto con rumbo hacia la biblioteca.

Suponía que no estaba haciendo nada malo, es decir no íbamos a un hotel a hacer algo malo simplemente salíamos como dos personas normales que van a resolver un asunto ¿no?

Llegamos  a la biblioteca y entre caminando rápido frente a él, llevaba mi bolsa conmigo y no la soltaba. Entre y vi a la encargada.

Tu: buenas tardes
Señorita: buenas tardes ¿Qué desea?
Tu: quisiera ver registros de muertes y nacimientos 
Señorita: muy bien

Ella se levanto de su silla y te guió hacia unas grandes computadora las cuales solo servían para ver ese tipo de papeles, te explico como debías checar todo y después se fue.

Tu: bien se supone que nació en el año….-susurrabas-

Empece a introducir la información sobre nacimientos de aquellos años, busque y busque aparecían varios nombres de niños nacidos en aquel año. Todos se redujeron cuando introduje el nombre del hospital que según su acta de nacimiento decía que su madre había dado a luz.

Tu: ¡presto!

Entonces fue cuando encontré datos sobre el nacimiento de Bill, aparecían el nombre de su papá y su mamá obviamente, pero lo que me interesaba era el de los testigos.

Tu: Jhon y Elena Vanclan, osea que los padrinos de Bill pueden saber la verdad aunque también existe la posibilidad de que solo hallan ido a registrarlo ya después –pensaste algunos segundos mas- debo ir a visitarlos

Buscaste mas pruebas pero no encontrabas nada que te dijera algo sobre el nacimiento de Tom en la familia Kaulitz.

Tu: uf…no hay nada, sin embargo no puedo rendirme yo vi esas dos cunas –susurrabas para ti-

Terminaste y tomaste tus cosas, caminaste hacia donde estaba sentado Tom ya que él se había quedado esperándote en una tipo sala de estar que tenían en la biblioteca.
Caminabas hacia él cuando levanto su mrada repentinamente y te vio. Tenia un rostro tranquilo como si todo el tiempo que te habías ido le hubiera servido para pensar.

Tom: ¿listo?
Tu: sí, vámonos

Ambos caminaron rumbo hacia el estacionamiento.

Tom: y ¿Qué es lo que buscabas?
Tu: mm…algo –tranquila- nada de gran importancia

Tom te miro pero se sintió satisfecho con tu respuesta, abordaron el auto y condujo hacia tu casa y de Bill. Como no querías que algo malo pasara, le dijiste a Tom que te dejara unas cuadras antes para que nadie los viera juntos, aparte de Samanta.

Estaciono el auto junto a una banqueta solitaria y segura obviamente.

Tu: gracias Tom, no era necesario que me acompañaras enserio. –lo miraste tranquila-
Tom: quería hacerlo (tu nombre) además….-miro pensativo hacia un punto indefinido-
Tu: ¿ademas? –Esperando la respuesta-
Tom: yo quería, darte esto

Tan pronto término su frase te tomo de tu mentón acercando sus tentables labios hacia los tuyos. Al principio te sorprendiste y trataste de alejarte, pero él con su mano te acerco para que no escaparas de su beso. 

Podía sentir el calor de sus labios sobre los míos  intente resistirme pero el suave movimiento que producía sobre mí era simplemente excitante. Me acerco tomándome de la nuca y fue entonces que dimos grandes bocanadas, su respiración era muy notoria, ambos disfrutábamos de aquel beso, ambos teníamos nuestros ojos cerrados para hacerlo eterno. Coloque mi mano sobre su brazo que me sostenía por detrás del cuello, sentía como él daba todo de sí para que ese beso fuera especial y lo era, enserio que sí. Sé que nunca me entenderé del porqué hago estas cosas, pero en el amor no se manda y creo que nunca deberíamos decir que nunca haremos algo malo contra alguien o algo si no estamos seguros de conocernos al 100% porque creo que en realidad nadie se conoce a sí mismo, siempre hay un lado oculto que en algunas ocasiones nos sorprende cuando intenta salir de nosotros.

Lentamente nos separamos al sentir la falta de aire, sus labios se despegaban poco a poco de mí aun con nuestros ojos cerrados. Saboreo el sabor de mi boca en la suya y sonrió  Abrí mis ojos y lo ví. Acaricie su mejilla suavemente mirándolo algo melancólica  sabia que estábamos haciendo mal pero en realidad algunas veces solo quería ahogar ese sentimiento de cordura y seguir los instintos de mi corazón.

 Le propicie una pequeña sonrisa para después dar la vuelta y salir del auto, me agache quedando a la altura de la ventana.

Tu: adiós – sonreí-
Tom: adiós princesa – sonrió-

Después de eso, comienzo a caminar y el enciende el auto de nuevo, al pasar nos dijimos adiós con las manos y de un momento a otro desapareció en las calles. Camine hasta casa algo molesta por no encontrar respuesta a lo que me intrigaba por encontrar, pero ni modo ya después buscaría mas cosas. 

Me dí un baño relajante, me coloque un hermoso vestido beige y deje mi cabello suelto, traía sandalias y me sentía muy cómoda en casa. Al bajar las escaleras vi el auto de Bill ya estacionado. Camine hacia su despacho y lo vi tranquilo mirando  por la gran ventana de su oficina con vista al jardín lateral, tenia una mano en su bolsillo y la otra solo la dejaba colgar mientras se veía, pensaba. Me acerque lentamente a él y lo abrace por la espala, no sabia si me rechazaría o aceptaría mi disculpa por lo que había pasado, pero al menos yo no quería seguir alejada de él aunque parezca algo ilógico por mis acciones, lo amo y sin él tampoco podría vivir.



Bien creo que todas me malinterpretaron, no cambiare el nombre de ella asi como así en realidad a mi tampoco me gusta que el personaje principal femenino tenga nombre, me gustan mas las historias que digan "(tu nombre)" porque me parece que hacen que el lector se conecte mejor con la historia, bueno al menos en mis fic´s siempre he querido que sea así xD pero ya sabrán porque quiero nombres, después. 

Gracias por sus comentarios hermosos, ame todos y pues como algunas me preguntaron ¿de donde saco imaginación para todo esto? pues solo pregúntenle a mi problemática y monótona vida .__. es de ahí, de la seriedad y frialdad de este mundo a punto de morir. Escribir es lo único que se me acepta para expresarme, por eso escribo, para hablar con gente sin fastidiarlos, como algunas veces me lo han dicho. En fin, gracias por todo, las veo después :)

sábado, 13 de octubre de 2012

Suspiro 67 Una tonta niña jugando al amor


Samanta: lo que sea que estes pasando, puedes confiar en mi (tu nombre) no cargues con eso que te entristece tu sola, dejame ayudarte

Lentamente subiste tu mirada y la viste como sonreía sinceramente contigo, al verla asi no pudiste callar mas y decidiste desahogarte

Tu: me odio Samanta, ya no puedo te lo juro que no. Estoy cansada, adolorida del alma. No quiero seguir guardando este secreto pero tengo miedo de revelarlo…
Samanta: tiene que ver con el hombre que vino ¿no?
Tu: sí…-agachaste la mirada- él y yo…nos conocemos desde hace mucho tiempo atrás, incluso muy antes de conocer a  Bill. Él y yo eramos…novios…


Cap 67


Miraste la taza de té mientras la girabas lentamente entre tus manos, viendo como el líquido hacia pequeñas ondas. Ella te miraba prestándote la mayor atención posible.

Samanta: ¿Cómo? Pero…
Tu: sí, mira te contare todo desde el principio –suspiraste tomando aire- Antes de que me casara con Bill yo era novia de Tom el hombre que vino, eramos muy felices y yo lo amaba mucho teníamos planes, casarnos, viajar, tener una casa, hijos. En fin, formar una familia y todo iba bien pero como Tom no tenia dinero mi madre no lo aceptaba y me había prohibido estar con él, entonces mantuvimos nuestra relación en secreto por un tiempo pero luego vinieron los problemas financieros y pues mi padre perdió mucho dinero, cayó enfermo por los problemas y yo era la única solución que vio mi madre, si me casaba con un hombre rico podría ayudar a la familia a mantenerse en pie

Samanta: fue entonces que apareció el señor Bill
Tu: exacto, nunca supe donde lo conoció mi madre solo cuando al final decidí sacrificarme fue que ella me dijo que ya tenia a alguien para mí. No creas que me alegraba la idea ya que en ese tiempo yo aun estaba con Tom pero ni él sabia que me casaría ni mi madre sabia que era mi novio. Él tuvo que salir de viaje y fue entonces que aproveche para que la boda se realizara, entonces me case con Bill y nos vinimos a vivir aquí, yo pensé que nunca volvería  a ver  a Tom que él se casaría y tendría una familia nueva y me olvidaría, pero me equivoque. Entonces fue cuando a mi me iba mal en mi matrimonio y como tu sabes pues me di una oportunidad de comenzar de nuevo y fue cuando me di cuenta que me había enamorado del incomprendido corazón de Bill y pues hasta ahora todo estaba bien , pero hace algunas semanas me entere de la estadía de Tom aquí y en la fiesta de disqueras me di cuenta que había llegado lejos y ahora el también era importante lo malo es que es la principal competencia de Bill y pues ya sabe que estoy casada y quiere recuperarme…

Miraste a Samanta preocupada, ella solo te miraba fijamente digiriendo toda la información.

Samanta: pero…¿Por qué no solo lo alejas y le dices que amas a Bill?
Tu: lo intente pero él se niega a creerme dice que estoy confundida que no lo amo además…-bajaste la mirada- yo…yo…
Samanta: no estas segura si quieres que desaparesca de tu vida para siempre ¿verdad?

Asentiste con la cabeza lentamente

Samanta: -suspira- ay…(tu nombre) que enredo, pero dime ¿ha pasado algo que deba saber para ayudarte?
Tu: bueno…-tenias miedo de decirlo- él y yo nos besamos –avergonzada-
Samanta: ¡¿QUÉ?! (tu nombre) ¡¿Qué hiciste?! –algo molesta-
Tu: perdón, lo siento yo…yo solo quería volver a sentirlo de nuevo, fue alguien especial Samanta, mi mejor amigo y mi primer amor. No puedo ser fría con él pero ese dia yo solo quería despedirme por última vez aunque él no lo haya tomado así 
Samanta: te lo dije que te encargaba mucho de que cuidaras de Bill, me lo prometiste –desilusionada-
Tu: lo se, lo lamento –queria llorar de nuevo-
Samanta: ¿te imaginas si Bill se llegara  a enterar de esto?

Tú miraste a samanta preguntándote si ella seria capaz de ir a contarle

Samanta: no, yo no le contaría nada a Bill – respondió adivinando tu mirada- pero ten por seguro que si Tom quiere estar a tu lado, él seria capaz de decirle al mismo Bill para que te deje…¿entiendes?
Tu: sí –preocupada- ya no se que hacer…

Te recargaste en tus brazos recostándote en la mesa

Tu: tengo miedo, mucho miedo
Samanta: tranquila ya pasara de alguna manera u otra debemos salir de este emrollo, no te preocupes te apoyare cualquier sea tu decisión

Acariciaba tu cabello, cuando la oíste decir eso te levantaste mirándola muy ilusionada por su apoyo hacia ti, la abrazaste feliz de saber que contabas con ella

Tu: gracias, gracias Samanta no sabes cuanto significa el que estés a mi lado en estos momentos
Samanta: para eso están las amigas –sonrie-

~~~~De nuevo en la mansión.~~~~ 

Habían llegado después de aquel largo día. Luego de haberle contado a Samanta te sentías mejor, mas libre como si te hubieses quitado un gran peso de encima. 

Subiste a tu habitación a darte un baño, querías relajarte por un momento y sentirte tranquila por la frescura. Recargaste tu frente en la pared de la regadera cerrado tus ojos mientras el agua caía sobre tus hombros, luego de unos minutos así saliste para secarte, tomaste algo de ropa y comenzaste a vestirte. Te estabas colocando algo de crema muy entretenida en tus piernas que no te habías dado cuenta de que Bill había llegado luego de un cansado día de trabajo y lo único que quería era estar con su mujer.

Entro a la habitación y te vio tan entretenida que quiso sorprenderte, se acerco lentamente por detrás de ti y cuando al fin estuvo cerca te abrazo por la cintura depositando un beso en tu cuello descubierto ya que traías el cabello de un lado. Te sorprendiste por su cercanía y al instante te sentiste incomoda, querías que te soltara y se alejara, era como si fuese algo disgustante su cuerpo al tuyo.

Tu: ¡Bill! –dijiste sorprendida-
Bill: hola hermosa –respiro tu aroma- ¿Cómo estuvo tu dia?

Él te abrazaba muy feliz de sentirte, tenia sus ojos cerrados mientras su rostro se ocultaba en tu cuello, tu solo intentabas de alguna manera alejarlo de ti.

Tu: bien, pero suéltame por favor

Colocaste tus manos sobre las suyas que te tomaban de la cintura y lo alejaste de tu lado, terminaste de dejar la crema en su lugar y acomodaste tu cabello. Bill te miro confundido por tu fría actitud.

Bill: (tu nombre) ¿pasa algo? –serio-
Tu: no, no pasa nada –giraste a ver  a otro lado-

Bill se quedo en su lugar mirándote como eras tan indiferente a todo lo que él te decía, ya llevabas varios días asi pero él había preferido ignorarlo para no molestarte, pero tu frialdad hacia su persona lo estaba lastimando. Se sentó en la cama mirando como su esposa a la mujer que mas amaba en este mundo y la única que podía decirse era su mundo, se estaba alejando de él convirtiéndose en una extraña. No, él no iba a permitir eso, se levanto de su lugar, quito lo que tenias en tus manos e hizo que lo miraras.

Bill: ahora mismo me vas a decir que es lo que te pasa –mirada seria y directa-

Su vos sonaba molesta, no hiciste mas que mirar esos ojos penetrantes que pedían a gritos alguna explicación. Él se estaba empezando a enojar y sabias que eso no era bueno.

Tu: ¿Qué me pasa de que? –intentaste evadirlo-
Bill: no quieras salir con que soy yo el que esta viendo mal las cosas, tú sabes muy bien a que me refiero, has estado fría y distante conmigo. No entiendo a donde quieres llegar con esa actitud después de todo lo que hemos pasado
Tu: es que yo no tengo ninguna actitud Bill -irritada-. Estas imaginándolo, eso es todo –te giraste dándole la espalda- 
Bill: No. Yo no me imagino nada
Tu: ¡claro que sí! ¡solamente te estoy pidiendo algo de espacio! ¡Que me dejes respirar! ¡ESO ES TODO! –le gritaste- 

Te habías girado muy molesta, le habías gritado que te dejara en paz, te veias muy enojada e irritable. Pero a él, el corazón se le hacia añicos. De nuevo sentía que se estaba quedando solo. En todo este tiempo había intentado hablarte tranquilo sin sonar muy posesivo pero tú actuabas muy diferente a lo que eras. Y eso le dolia en el alma.

Bill: bien, quieres espacio. Esta bien, te lo dare.

Y asi dio media vuelta indignado y camino hacia la puerta, la abrió y salió de ahí azotándola. Cuando viste que había salido te dejaste caer al suelo cubriéndote tu rostro arrepintiéndote de lo que acababas de hacer.

Todo estaba mal, la situación estaba logrando controlarme y en lugar de reparar todo, estaba empezando a destruir mi matrimonio yo misma. Que estúpida.
Me tire al piso a llorar, me estaba volviendo loca, ya no podía con esto. Intentaba calmar una batalla imparable. Me quede todo lo que pude en la habitación, tiempo después fui al baño y me enjuague la cara para disimular los ojos húmedos. Termine y baje ahí me encontré con la señora Irene.

Irene: hola señora 
Tu: hola Irene – triste-
Irene: ¿Qué sucede? ¿se encuentra bien?
Tu: -agachaste la mirada y negaste- no…
Irene: se peleo con el señor ¿verdad?
Tu: sí, le dije algunas cosas que no debí. Él solo estaba intentando ser bueno conmigo, pero es que no se que me esta sucediendo –desesperada- no me siento yo

Irene te miro mientras hablabas con ella, era una mirada comprensiva además de que podías notar que ella pensaba cada palabra que decías para intentar encontrar una solución.

Irene: solo esta confundida  mi niña

Una lagrima caía de tu mejilla y ella se acerco a secarla como si fuera una madre consolando a su hija

Tu: …quizás…-dijiste con pocas energías-
Irene: ¿quieres que te prepare algo para que te tranquilices?
Tu: por favor –la miraste y tus ojos denotaban aun más tristeza-
Irene: ok, en un momento te lo traigo mi niña pero ya no llores ¿esta bien?
Tu: esta bien –tranquila-

Mientras esperaba sentada en el antepenúltimo escalón y miraba hacia la gran puerta de metal y vidrio de la entrada, me puse a pensar muchas cosas, como en el parecido que tenían Bill y Tom. ¿Sera acaso que por eso me enamore de los dos?; es decir, me enamore de uno pero debido a que sus características son casi idénticas mi corazón solo busca que esas cualidades estén ahí y con él se siente a gusto mientras se parezca a la persona a la cual amo.

Muchas veces escuche en un programa de Discovery  que los humanos se enamoran y llegan a tener amigos no tanto por su personalidad sino por su físico. No es que sea guapo o fuerte, si no por su ADN, es decir estudios comprueban que nuestra subconsciente tiene datos específicos sobre otras personas y cuando esa persona los tiene, hace que nosotros los aceptemos haciéndolos mas susceptibles a ser algo en nuestra vida.
En fin, algunas veces las ciencias ayudan a  resolver conflictos personales cuando mas estas confundido.

Pero yo sentía muy dentro de mí, que el parecido que tenían ellos dos, no era simple coincidencia. Además por lo que me contó Bill, sus papás actuaban muy raro cuando él era chico, siempre viajaban.

Y si quizás esos viajes no eran de negocios ni trabajo. ¿Y si quizás lo que en realidad ellos hacían 
era buscar a su hijo perdido, un hijo nacido gemelo de Bill que fue robado al nacer? Oh dios mio, si asi fuera –shock- Bill y Tom serian hermanos. Todo esto suena aun mas peor, pero…pero puede que esté equivocada. Hay mucha gente que tiene parecido a otra y les confunden como hermanos, cuando en realidad no son nada.

Te quedaste pensando y pensando en lo que podía haber pasado, si tu historia resultaba verdadera, necesitabas fundamentos para apoyarla, seria una buena solución para acabar con el odio entre ellos además de la rivalidad pero para ti seria aun peor porque resultaría que te hubieras “metido” con dos hermanos y seria aun peor su triangulo amoroso.

Pero creo que no me importaba que me odiaran, yo debía descubrir la verdad, debía terminar lo que los padres de Bill no pudieron por aquel accidente y sabia cual era el lugar donde podía empezar pero antes necesitaba una llave. La cual el único que sabia donde se encontraba era Bill.
Aunque no podías simplemente pedírsela porque si mal no recordabas acababan de tener una  discusión donde tu le pedías que se alejara de ti un poco. Entonces él no estaría muy de animos para hablar contigo, tendrías que esperar a que toda esta situación se calmara.

Después Irene me entrego un té, lo bebi y me relaje un poco. Tiempo después llego la hora de la cena, fui al comedor y me senté mirando pensativa el florero que se encontraba en el centro, cuando me doy cuenta de la presencia de Bill llegando, lo miro. Se veía triste algo serio pero pensativo, ninguno de los dos dijo nada solo cenamos, esperamos unos segundos y después yo subí a nuestra habitación, él se quedo en su despacho por un largo rato, tanto que yo me coloque mi pijama y me recosté bajo las sabanas a “dormir” porque en realidad no podía hacerlo, solo estaba presente en mí el dolor de ser tan fría con Bill.

Sin quere estaba haciendo sufrir a los dos hombres que mas amaba, cuando todo este tiempo pensé que eso era lo que quería evitar.

Cerré mis ojos y luego de uso minutos escucho la puerta abrirse. Era Bill  Entro a la habitación silencioso, camino hacia su lado de la cama encendió la luz del baño y entro para colocarse su pantalón para dormir, salió y apago todo. Sentí como se había introducido a la cama algo tranquilo, se quedo unos segundos quieto y después de eso se giro dándome la espalda y cubriéndose hasta el hombro con la colcha.

Tu: {tonta…} 

Espere a que se quedara dormido, cuando estaba segura que no me sentiría, quite las sabanas de encima mio camine descalza hacia la puerta y de ahí baje las escaleras. Toda la casa se encontraba en una enorme tranquilidad, me dirigí al despacho de Bill donde encendí la luz, comencé a buscar en todo los cajones posibles alguna llave o llaves que fueran de las habitaciones que se encontraban cerradas. Busque y busque pero no encontré nada, me había sentado en la silla de Bill, tan grande y elegante. Una sonrisa apareció en mi rostro al saber que su presencia estaba aqui, me encantaba la idea de saber que mi marido era alguien tan importante e inteligente pero que yo lo estaba desaprovechando todo.

Estuve pensativa durante unos segundos cuando debajo de un cajón se veía algo que salía, metí mi mano y se sentía como un compartimiento secreto, intente abrirlo y lo logre. Después de otros segundos, saque su contenido y dentro de él había una llave, una llave maestra mejor dicho.

La meti en el bolsillo de mi bata, me encamine hacia la recamara apagando todas las luces. Al llegar a la habitación Bill aun seguía dormido, solo me metí debajo de las sabanas de nuevo para ocultar la llave debajo de mi almohada, me acomode e intente dormir. 

Mañana por fin vería lo que se escondía en esas habitaciones, al fin sabría la verdad de todo esto.




Si pudieran darle un nombre a la protagonista principal, osea (tu nombre) (obvio ustedes) ¿que nombre le pondrían  es que me gustaría saber su opinion y después escoger los que mas me gusten y haré una encuesta porque quiero uno, pero esta vez no quiero ser yo quien decida o no se.
Digan sus opiniones plis!! :)

lunes, 1 de octubre de 2012

Suspiro 66 Él y yo eramos algo


De pronto el frió en mis labios se fue, pude sentir la calidez de los suyos, los coloco tan suaves y perfectos que no pude resistir. Estaba mal, lo se.  Pero por un momento por un maldito momento quise ahogar todo y solo pensar en él. 
Presionamos aun mas para después darle paso a suaves movimientos. Deslize mis manos por sus hombros hasta llegar a su nuca y empujarlo aun mas a mí, él me sintió y sus manos cubrieron toda mi cintura pegando su pecho al mio mientras que se encorvaba un poco para besarme y yo hacia el intento de pararme de puntitas para alcanzarlo a él

Sentía como el frío pasaba a nuestro alrededor pero yo no lo sentía porque su cuerpo cubría el mio y sus labios besaban los míos  Cerrados nuestros ojos el mundo desaparecía y podíamos besarnos. Por última vez quería darme el permiso de besarlo. Solo una vez más. Pedia clemencia. Yo se que sus labios nunca volverán a ser míos como una vez lo fueron pero solo por un momento quería engañarme, hacerme creer con todo mi alma que lo que hacíamos no estaba mal. Solo una ultima vez más.



Capitulo 66



Luego de que nuestros labios se hubieran reconocido de nuevo, lentamente nos separamos. Nuestros ojos se abrían risueños mientras yo probaba el sabor restante de sus labios sobre los míos. 

Abrí mis ojos y me encontré con su tierna mirada, donde me decía tantas cosas. Sonreí una vez mas para él, una vez mas como en los viejos tiempos.

Tom: vaya había olvidado lo bien que besabas 

Sonríe y yo me sonrojo. Mientras tenia mi mirada hacia el piso siento como sus brazos me cubren colocándome en su pecho, besa mi cabeza y luego oculta su rostro cerca de mi cuello, podía sentir el calor de su respirar. Cerré mis ojos lo mas fuerte que pude intentando aprovechar todo esto al máximo.

Tom: te amo (tu nombre)…-melancólico-
Tu: yo también Tom y mucho –con una sonrisa triste-

Estuvimos así todo lo que pudimos solo nosotros dos, nadie mas importo en ese instante quizás para Tom halla sido especial pero para mi fue como la ultima oportunidad para probar su cercanía.

Conducía a casa de nuevo, me sentía una zombie no pensaba en nada solamente conducía mientras miraba fijamente el camino. Al llegar subí directo a mi habitación sin decir nada, sin hacer nada, ni avisarle a nadie de mi presencia. Cerré la puerta y deje mi bolsa en la cama, camine lentamente al espejo y me mire. Fatal. Fue todo lo que pude pensar.

Abrí la puerta del baño y comencé a desvestirme, abrí la regadera de la tina acurrucándome mientras ocultaba mi rostro entre mis rodillas, sentía el agua mojarme el cabello y correr por mi espalda. Lo único que hice, tirarme a llorar lo mas fuerte que podía, maldecía golpeaba mis rodillas y me odiaba. 

Mi alma me estaba matando, mi corazón pesaba y yo me estaba volviendo loca, sin saber que hacer sin ninguna salida, cometiendo error tras error. Dure unas largas horas tallando mi cuerpo y mi rostro, tan fuerte como podía  No me sentía sucia pero sabía que todo había estado mal, tenía que estar de nuevo “pura” antes de ver a Bill aunque no podría hacerlo a la cara, eso era seguro.

Después de terminar de destrozarme lo más que pudiera, salí y me coloque mi pijama. Me recosté quedándome profundamente dormida, no tenía ganas de nada. 
Mis sueños eran confusos los veía a ambos felices luego desaparecían y lentamente se alejaban de 
mí quería correr pero cuando por fin los alcanzaba ya no estaban. Solo había dos puertas blancas frente a mi, nada que las diferenciara más que un listón de diferente color en la perilla, me quedaba observando cada puerta. Estaba confundida eso era seguro, tenia miedo de elegir mal….

Un dulce  aroma entro a mis pulmones, respire aun mas profundo. Sonreí al sentir que esa dulce sensación me hacia tan feliz.

Lentamente abrí mis ojos restirandome un poco, sentía la colcha enredarse a  mi cuerpo tibio y cómodo  Cuando lo veo una fuerte puñalada se sintió en mi corazón antes de que una voz en mi mente susurrara alejándose mientras decía “traicionera”

Bill: hola, buenos días – sonríe-
Tu: Bill…-susurre asustada-
Bill: ¿Quién mas? – sonríe tiernamente-

Agache la mirada un poco, mientras el seguía sonriéndome como cada mañana. Estaba vestido con solo sus bóxers tal parecía que yo había dormido toda la noche y ni siquiera me di cuenta cuando llego.

Cuando reaccione de mis pensamientos los vi acercándose a besarme, corrí mi rostro esquivándolo a lo que él se detuvo y me miro extrañado.

Bill: ¿pasa algo?
Tu: es que….me di aliento mañanero y no me gustaría que lo sintieras…-sonreíste indecisa-
Bill: ¿aliento mañanero? –Ríe- (tu nombre) lo que llevamos de matrimonio, eso nunca nos ha importado, no me vengas con que ahora es diferente…-sonríe-
Tu: sí yo se pero solamente hoy no quiero –nerviosa- ¿te molesta?
Bill: no claro que no, si asi lo quieres bien –tranquilo-

Otro silencio se hizo entre nosotros, era extraño ya que ahora me sentía un tanto incomoda con su compañía, no lo se. Quería irme de ahí y que se me diera mi espacio para respirar, pero lo que él tenia en mente no era alejarse de mí si no que nos quedáramos juntos todos el día  Era confuso pero si esto hubiese sido ayer hoy yo no dudaría ni un segundo de separarme de su lado.

Él se acerco a ti para abrazarte mientras estaban recostados en la cama, pero tú disimuladamente se lo impediste levantando las sabanas para levantarte. Bill te miro confundido desde la cama.

Bill: ¿A dónde vas?
Tu: quiero darme un baño
Bill: pero pensé que…
Tu: no Bill. Lo siento pero hoy no estoy para estar todo el dia en cama –seria-

Caminaste algo irritada hacia al baño, él solo te miro ir extrañado de tu actitud tan cortante pensó en las cosas que había hecho pero no recordaba nada malo  asi que pensó que a lo mejor simplemente no estabas de humor y prefirió darte tu espacio.

En el baño mientras el agua caía por mis hombros y todo mi demás cuerpo yo me maldecía en mis adentros me odiaba por la estupidez mas grande que había hecho.
Podía asegurar que una parte de mí no se arrepentía pero la otra estaba dolida y no quería saber ni recordar nada, lo malo es que yo estaba muy confundida ya no quería razonar con  nadie. Ni siquiera con Bill, porque cada vez que lo sentía cerca un dolor muy fuerte me lastimaba o me sentía como la peor mujer del mundo, quizás sí lo era pero es que a veces seguimos decisiones del corazón que pueden llegar a ser las no mas correctas.

Luego de eso salí del baño ya con ropa encima, no duramos mucho tiempo solos ya que desayunamos y cada quien se ocupo de lo suyo, estuve intentando evitar a Bill todo el día no me sentía de ánimos para estar de cariñosa cuando sabia que era maldita mentirosa con todo.

Dos días pasaron yo había estado muy fría con Bill y él lo había notado pero cada vez que nos veíamos podía ver en su mirada la intención de preguntar de saber que era lo que estaba pasando pero cuando yo lo miraba tal parecía que entendía que yo no quería hablar y mejor solo bajaba la mirada y se alejaba. Cada vez que estaba sola lloraba en la oscuridad, lloraba por todo lo que estaba perdiendo, lloraba por el dolor que le causaba cuando le había jurado que lo haría feliz, me sentía la basura más grande de este mundo.

Un dia mientras trabajaba en la galería. Ya que era el único lugar donde podía despejarme de los problemas. Acomodaba algunos cuadros nuevos para su venta, me encontraba sola porque Samanta había salido por unas compras, cuando escucho la campanilla de la puerta anunciando la entrada de alguien.

Tu: en un momento lo atiendo –dije tranquila-

Escuche los pasos de la persona acercándose, me gire con un ultimo cuadro en mano y al verlo me sentí helada. Solté el cuadro de la impresión pero la persona lo alcanzo a tomar antes de que tocara el piso.

-vaya deberías tener mas cuidado – sonrió-
Tu: T…Tom…-susurraste congelada- ¿Qué haces aquí?
Tom: visitándote – seguía sonriendo-

Me dio el cuadro y yo lo tome delicada pero al momento de hacerlo sus manos rosaron las mías. Apareció una segunda voz dentro de mi mente la cual era todo lo contrario a la primera, esta me apoyaba sobre lo que hacia con Tom “Sí, acéptalo  mientras que la otra voz sonaba mas fría pero preocupada “ aléjate, esta mal”

Yo no podía quitarle la mirada, él seguía ahí feliz como siempre. De pronto escuchamos que la puerta hace el sonido de entrada de nuevo. Tom giró a ver quien era y yo me asome un poco viendo también.

Samanta: ¿sucede algo (tu nombre)?

Mirando a Tom con recelo, como si el fuese alguien malo.

Tu: no Samanta no es nada…

Ella avanzo hacia el mostrador con las compras que le había encargado.

Tom: ¿podemos hablar? –En voz baja-

Asentiste con la cabeza no muy convencida.

Tu: en un momento vuelvo Samanta, te encargo el lugar por favor
Samanta: claro –no muy convencida-

Ambos salimos del lugar, él con sus manos en los bolsillos al caminar mire de reojo para dentro de la tienda pude ver a Samanta mirándonos algo confundida al irnos, yo solo agache la mirada y segui con Tom.

Ya en un parque nos encontrábamos caminando como hace unos días atrás, pero esta vez nadie decía nada y yo seguía manteniendo mi mirada en el piso, sentí como me tope con algo, mi tobillo se doblo y yo casi caia. Luego sus manos me sostuvieron de la cintura, cuando lo mire sus ojos estaban cercanos a los míos podía ver como algunos leves rayos del sol lo embellesian ante mí, su piel tan suave y tersa sus ojos cristalinos y dulces, sus labios tan tentadores y deseables. Él abrió un poco su boca y yo lo mire tentada, las voces de nuevo me hablaron. “ Bésalo, sabes que quieres” esa voz rió “detente, te lamentaras después” la otra sonaba triste.

Cuando estábamos muy apenas rosando nuestros labios, me separe de él. 

Tom: ¿Qué pasa? – Mirándome extrañado-
Tu: no, es que…no Tom…-agache la mirada-

Tom: ¿no? –confundido-
Tu: yo, yo no puedo seguir con esto…no esta bien –lo mire-

Tom: claro que esta bien, ¿como puedes decir que no? Tú lo sentiste, pudiste sentir aquel recuerdo de nuestro tiempo juntos y sabes que disfrutaste tener mis labios a merced de los tuyos, amaste estar a mi lado tal y como yo disfrute al estar al tuyo…
Tu: sí…pero…

Tom: ¿pero que?
Tu: pero esto no esta bien, tu bien sabes que estoy casada
Tom: ¡por favor! –Molesto- eso no es un matrimonio (tu nombre)

Lo mire sorprendida ante sus fieles palabras

Tom: es mas que obvio que tu madre te obligo, tu no amabas a Bill cuando te casaste, lo hiciste porque eres demasiado bondadosa, yo te conozco (tu nombre) él no. Yo se muy bien que seria capaz de dar hasta tu propia alma por alguien que amas.

Él tenía razón, a pesar de todo Tom había llegado a ser mi mejor amigo y me conocía muy bien, ese era mi punto débil con él.

Tu: lo se, pero yo le debo respeto Tom, Bill me ha tratado bien en ningún momento ha hecho algo que me lastime físicamente, sí quizás tuvimos nuestra diferencias pero así es él lo conozco…-miraste el suelo pensativa-

Tom: ¿y el te conoce a ti? ¡¿eh?! –Levanto el tono de voz-
Tu: bueno él…-tímida-

Tom: ¿acaso te ama tanto como yo?
Tu: él…

Tom: ¿te conoce tanto como yo a ti? ¿Conoce tus secretos como yo? ¿Sabe cual es tu peor miedo? ¿Sabe que era lo que amabas jugar cuando niña? ¿Acaso estuvo contigo en las peleas de tus padres? ¿Estuvo ahí cuando tu abuelo murió? ¿Te acompaño a buscar a tu mascota perdida por toda la ciudad?
Tu: pues…
Tom: ¡NO! –Grito- ¡él no lo sabe! ¿Sabes por que? Porque él no te ama como yo a ti

Tom me decía muy molesto mientras sus manos viajaban de aquí por allá cada vez que se exaltaba al decir algo, yo solo podía observarlo cohibida por el miedo de cometer algún error. Me tomo de los brazos acercándose a mí.

Tom: entiéndelo (tu nombre) él no es para ti, yo sí lo soy. Tu y yo eramos algo hasta que él llego a meterse a nuestras vidas ¿acaso no lo ves?

Lo mire muda.

Tom: tu y yo eramos felices juntos, podemos volver a serlo…solo tienes que venir conmigo irnos muy lejos, te robare como él te robo de mi lado, ojo por ojo y diente por diente.

Estaba muy asustada de la reacción de Tom, me parecía alguien tan diferente al que yo conocía parecía asustado, no entendía nada. Apretaba mis brazos sacudiéndome un poco mientras que yo entraba en pánico.

Tom: él no te ama (tu nombre) ¿acaso no lo ves? ¡Él no te ama! ¡Nunca lo hará! ¡Él no te ama!

Tom empezó a repetirlo muchas veces, su voz resonaba en mi mente me dolían esas palabras me dolía pensar el que Bill no me amara cuando tantas veces nos lo habíamos demostrado, cuando tantas veces me lo dijo en sus suspiros  Yo no aguantaba mas, era demasiada presión ya no podía con todo esto yo sola, me dolía la cabeza el alma y el corazón, su voz me estaba matando y me hacia caer aun mas profundo en un abismo   hasta que me canse de escucharlo hiriéndome  aunque él no se diera cuenta de eso.

Tu: ¡BASTA! ¡BASTA! ¡BASTA! Por favor cállate, no lo digas mas –grite-

Me solté de su agarre cubriéndome mis oídos alejándome un poco, él me miro asustado ante mi reacción

Tom: (tu nombre)….-susurro-
Tu: ya por favor, dejen de confundirme  –lagrimas comenzaron a brotar- Tom por favor entiende que yo no puedo hacerle esto  a bill aunque me hayan obligado a casarme con él aun asi sigue siendo mi esposo y le debo respeto, yo no puedo seguir con esto –lo mire tristemente-
Tom: no (tu nombre) tu no te puedes ir, no despues de haberte encontrado luego de todos estos años, no. 

Se acerco a mi intentando de alguna manera hacerme cambiar de opinión, pero mis lagrimas caían y yo no podía mas.

Tu: perdóname por favor, perdóname –llorabas- yo no puedo Tom, no quiero hacerle daño a nadie por favor deja de seguirme, no me busques, no me hables es mejor para los dos que aquel beso haya sido el ultimo, es mejor
Tom: ¡NO! (tu nombre) no! No te alejes de mi por favor me duele tanto estar separado de tu lado sabiendo que alguien mas te llame su eposa, no me pidas que me aleje porque no lo hare
Tu: debes hacerlo, no puedo seguir con este juego…Tom, adiós…
Tom: …no…-susurro-
Tu: por favor solo vete

Apreté mis parpados para que mis lagrimas cayeran, di media vuelta y comencé a correr pude escucharlo hablarme pero yo no me detendría aunque aquella voz me decía que lo hiciera aunque mi corazón doliera con cada paso que daba, no me detendría.

Llegue corriendo al local cerré la puerta dejándome caer frente a esta, lloraba destrozada por lo que acaba  de hacer.

Tu: no quiero….no quiero…

Estaba empapada en lágrimas mientras mis manos golpeaban el piso. Vi salir a Samanta de la parte posterior de la tienda al mirarme en el suelo, corrió en seguida a mi lado

Samanta: (tu nombre) ¿que pasa? ¿Qué te sucede?

Abrí mis ojos al oírla, solo pude decir su nombre para después abrazarla muy fuerte escondiéndome en su hombro, ella me abrazo y cuido mientras me decía que me tranquilizara que todo iba a estar bien , pero yo sabia que no era así. Quería llorar toda esta rabia y dolor que sentía, un fuerte odio crecía en mí hacia la vida, hacia el destino hacia mi madre pero aun mas hacia mí misma, porque si yo me hubiese mantenido fuerte hacia mis ideales esto no estuviera pasando y  nadie estaría sufriendo.

Samanta: ven vamos, hay que limpiarte esa carita tuya

Te ayudo a levantarte, antes de irse a la oficina del local cerraron  la puerta con seguro colocando el letrero de regreso en 5 minutos. Te sentaste en la silla de una mesa que tenían para comer en horas de trabajo, sirvió algo de té y te lo dio además uno para ella, comenzaste a beberlo intentando calmarte en todo el rato nadie había dicho nada, solo bebían. Solo sentías unos leves roses de tristezas habías logrado calmarte, Samanta te miraba intrigada y triste por verte así  Coloco su mano sobre la tuya y te miro.

Samanta: lo que sea que estés pasando, puedes confiar en mi (tu nombre) no cargues con eso que te entristece tu sola, déjame ayudarte

Lentamente subiste tu mirada y la viste como sonreía sinceramente contigo, al verla así no pudiste callar mas y decidiste desahogarte

Tu: me odio Samanta, ya no puedo te lo juro que no. Estoy cansada, adolorida del alma. No quiero seguir guardando este secreto pero tengo miedo de revelarlo…
Samanta: tiene que ver con el hombre que vino ¿no?
Tu: sí…-agachaste la mirada- él y yo…nos conocemos desde hace mucho tiempo atrás, incluso muy antes de conocer a  Bill. Él y yo eramos…novios…




Hola!! que genial que les esté emocionando la fic. Bueno en este caso ella es la que comete el error de infidelidad pero es que queria algo diferente jeje pobres de los chicos siempre son ellos los que cometen el error y como que hay que dejarlos descansar de su papel de mujeriegos y asi xD Bueno pero creo que al final todos son los que cometen errores, no nada mas ella pero esa ya sera despues wuu! espero que les guste lo que sigue.

las quiero se cuidan, gracias por los comentarios, nos vemos despues bye! C: